Internacional

CUBA - FIDEL CASTRO

El sueño del socialismo no murió con Fidel Castro

Los medios se apuraron para hablar de la muerte de Fidel como la de un cruel dictador y como la muerte de la revolución. La juventud y la clase obrera que se levantan a lo largo del mundo muestran que esto no podría estar más lejos de la realidad.

Leo Zino

@leozino

Jueves 1ro de diciembre | Edición del día

El artículo original fue publicado el 28 de noviembre en la página Left Voice, su versión en inglés The Dream of Socialism Did Not Die With Fidel Castro

Con la muerte de Fidel el 2016 probó ser un año de eventos inimaginables, inimaginables hasta que sucedieron. No estamos obligados a imaginarlos, sino a confrontarlos y lidiar con sus consecuencias. Desde la victoria de Trump hasta el Brexit, los eventos recientes han dejado a la mayoría de las personas perplejas y pensando qué está sucediendo. Estos eventos inimaginables también tuvieron su expresión en América Latina, mientras va dejando atrás una década de gobiernos populistas. Argentina pasó de elegir a su primera presidente mujer a su primer presidente CEO. La primera presidente mujer de Brasil del PT (Partido de los Trabajadores) elegida por su aparente defensa de los derechos de la clase obrera, fue depuesta por un golpe de estado institucional promovido por la derecha. Los eventos que tomaron forma en el 2016 fueron francamente imprevisibles y cambiaron drásticamente la dinámica política de la década.

Muchos de nosotros crecimos aprendiendo de la revolución socialista a través de la experiencia cubana, de Fidel y el Che. Muchos de nosotros en nuestra juventud usamos remeras del Che y apuntábamos a Cuba cuando nos hablaban de la imposibilidad de la revolución. Luego vimos más allá de nuestro enamoramiento con Fidel, entendiendo que la revolución Cubana y el establecimiento de un estado burocratizado no era el modelo de socialismo que apoyamos; el poder debía ser tomado por la clase obrera organizada en consejos de obreros y campesinos. Una democracia de los trabajadores debe ser establecida, una democracia mucho más real y viva que la democracia burguesa, donde podemos elegir cada cuatro años a nuestros opresores.

Más allá de esto, la muerte de un ícono tan importante es sentida por millones alrededor del mundo. Más allá de que la salud de Castro haya estado debilitándose hace años, muchos no podían creer que este día llegaría. Ciertamente no pensábamos que esto ocurriría tras la victoria de Trump, tirando más leña al fuego festivo de la derecha. Ver a los gusanos contrarrevolucionarios de Miami celebrar la muerte de Castro, en ‘Little Havana’ agitando carteles de Trump es verdaderamente nauseabundo.

Los presidentes y Cuba

A pesar de su retórica anti-establishment, los dichos de Trump sobre la muerte de Fidel tienen eco en lo que la gran mayoría de los medios estadounidenses están diciendo. Trump declaró: “Mientras Cuba permanece como una isla totalitaria, es mi esperanza que hoy marque un alejamiento de todos los horrores soportados por tanto tiempo, y un futuro en el cual el maravilloso pueblo cubano pueda vivir en la libertad que tanto merece.” Totalitaria, anti-democrática, dictatorial; todas etiquetas de los artículos del New York Times, Washington Post y CNN. Coincidentemente todos estos son los medios que Trump por tanto tiempo denunció de querer marcar una agenda. Nuevamente vemos como detrás de todo el humo de las pequeñas escaramuzas entre Trump y el establishment, ellos comparten la misma visión estratégica, una pelea sin cuartel contra los intereses de la clase obrera y la sumisión de la región bajo el ala del imperialismo norteamericano.

Obama tuvo, aparentemente, una respuesta más racional. Su declaración dice: “En este momento del deceso de Fidel Castro, extendemos una mano de amistad al pueblo cubano. Sabemos que este momento llena los corazones de los cubanos –en Cuba y en los EE.UU.- de emociones poderosas, rememorando las incontables maneras en que Fidel Castro alteró el curso de las vidas de los individuos, las familias y la nación cubana. La historia lo recordará y juzgará el enorme impacto de esta figura singular en la gente y el mundo que lo rodeó.” Continuó diciendo: “Durante mi presidencia, trabajamos duro para dejar atrás el pasado, en la búsqueda de un futuro en el cual las diferencias entre nuestros dos países no sean definidas en base a nuestras diferencias, sino por las muchas cosas que compartimos como vecinos y amigos – lazos de familia, cultura, comercio y nuestra mutua humanidad.”

Claramente la declaración de Obama dista mucho de la de Trump, incluso de las del resto de los medios. En ningún momento nombra a Fidel como un dictador totalitario, y lo reconoce como una figura polarizadora para los cubanos, de los cuales muchos lo adoran y otros detestan. Sin embargo, debajo de este velo de conciliación se esconden suavemente sus intereses imperialistas; la búsqueda de abrir Cuba a las corporaciones estadounidenses con una sonrisa amistosa.

Más allá de la ostensible diferencia retorica entre Trump y Obama, los dos buscan acabar con los avances que trajo la revolución cubana, ya sea por el imperialismo “suave” de Obama o la retórica incendiaria de Trump.

Los medios y la muerte de Castro

Los medios se pasaron todo el día asegurándose que, para cualquiera que no lo supiera, Fidel debía ser recordado como un horrible dictador que dejo la economía de Cuba en ruinas. En este artículo, no vamos a tomar esta discusión, ya que lo hacemos aquí. Por ahora, alcanza con decir que la principal responsabilidad en el agotamiento económico de Cuba es Estados Unidos y su embargo. Más allá de la escases causada por el aislamiento forzado del país, fueron capaces de encontrar los medios económicos para salud y educación universal y gratuita, por medio de la expropiación de la burguesía y la nacionalización de la industria.

Por supuesto los medios dicen poco acerca de las grandes conquistas de una pequeña isla que se enfrentó a la mayor potencia imperialista del mundo. Muchas editoriales dan un paso más, argumentando que la muerte de Fidel es el preludio de la muerte de la revolución -la muerte de una era de radicalismo que rechaza el imperialismo y capitalismo y ve a Cuba como la esperanza de una revolución exitosa. En un artículo titulado “Fidel castro y la muerte del utopismo” del Washington Post, el autor sugiere que “El socialismo es generoso solo cuando se trata de eslóganes, y el favorito de Castro era "socialismo o muerte". Este último slogan fue repetido por él décadas después de que haber convertido a Cuba en un museo gris para un utopismo muerto. "
Otros son rápidos en predecir la “muerte” de la revolución cubana. El Chicago Tribune dice “El siempre resistente Castro era mortal después de todo. Su revolución le sobrevive – ¿pero por cuánto?”.

Ha sido probado una y otra vez que los medios de comunicación no pasan las noticias, sino que las manipulan para avanzar en una narrativa que refuerza la agenda capitalista de las 6 corporaciones que son propietarias del 90% de los medios de comunicación estadounidense. Lo que el Washington Post llama “utopismo” es la idea de que puede existir una sociedad sin clases e igualitaria y que puede existir una alternativa al sistema capitalista de explotación. Los medios son rápidos para mostrar la pobreza Cubana, y dice “miren, eso no funciona”, son rápidos para decir “el socialismo solo lleno de slogans”, cuando la fuente de la escases es el embargo de EEUU, lo que impide a Cuba importar o exportar prácticamente todo.

La muerte de la utopía capitalista

La única utopía que debe morir hoy es aquel que cree que el capitalismo puede proveer de equidad a la sociedad. Es una creencia de que la humanidad puede continuar con una inmensa miseria y la destrucción medioambiental que el capitalismo trajo. Más y más gente, especialmente los jóvenes, están llegando a esta conclusión. Desde los estudiantes y trabajadores franceses que se organizan en masivas protestas hasta las más de 1000 escuelas tomadas por los estudiantes brasileros, alrededor del mundo, la juventud se está levantando en contra de las inequidades de este sistema. En Estados Unidos, la resistencia a la construcción del oleoducto de Dakota no para de crecer, la resistencia a la encarcelación en masa y la violencia policial continúa, y la revulsión masiva por la elección del reaccionario Trump demuestra la polarización en la sociedad estadounidense. Mientras muchos de los que vieron a Sanders como una posible solución para la miseria del capitalismo, fueron llevados de vuelta al Partido Demócrata, el cementerio de los movimientos sociales. Algunos partidarios de Sanders llegaron a la conclusión de que el PD es una trampa. Estos no son utopistas, son realistas.

Aunque un ícono de la revolución socialista ha muerto, el deseo de la revolución vive en una generación que debe aprender tanto de los problemas del castrismo como de las victorias de la revolución cubana. Castro no planeo una revolución socialista sino que fue forzado por las circunstancias históricas y las presiones internacionales a hacer de la revolución cubana una revolución socialista. Castro alineo a Cuba con la URSS y su degeneración burocrática, y tomo la idea estalinista del socialismo en un solo país, desalentando las revoluciones en América Latina. No solo eso, condenamos la persecución a la comunidad LGTB y la concepción de que los revolucionarios no pueden ser LGTB. Condenamos la prisión perpetua a los disidentes políticos y la censura de la literatura de izquierda. Defendemos la libertad y el socialismo, y por eso, no podemos abrazar completamente a Castro o llorarlo sin señalar las contradicciones.

Esta nueva generación de realistas, que ven que el capitalismo no puede continuar debe ser desvergonzadamente socialista, unirse a la comunidad LGTB y al combativo legado de Stonewall. Esta generación de realistas recordara y luchara por las victorias de la revolución cubana, con la certeza de que la revolución es posible. Recordamos y celebramos el espíritu anti imperialista de Fidel Castro, el hombre que la CIA no pudo matar. El determinismo imperialista que fue expuesto por el Washington Post, Donald Trump y Barack Obama, se estrellará contra la voluntad y la organización de millones de mujeres, trabajadores y jóvenes que no permitirán que sus vidas y su futuro les sean arrancados para enriquecer las cuentas bancarias de una elite global.

Traducción: Maximiliano Ortiz – Federico Gozzi




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