Sociedad

CÓRDOBA / LEY DE BOSQUES

El secretario de Ambiente de Córdoba anuncia cambios en el mapa de bosques

Según declaró Javier Britch, la provincia planea “pintar” un nuevo mapa de bosques para permitir el desmonte selectivo y la ganadería.

Viernes 23 de septiembre de 2016 | 07:00

Las declaraciones del Secretario de Ambiente fueron realizados al portal Agrovoz, conocido por sus notas en defensa de los intereses de ganaderos y del agronegocio en general. Una lectura rápida de las últimas noticias de este sitio muestra que su línea editorial de “producir conservando y conservar produciendo” promueve la transformación de los bosques nativos en campos para ganadería intensiva.

Como es costumbre en el gobierno de Córdoba, sólo son atendidos los intereses de los ganaderos y propietarios de grandes campos, que imponen su opinión a través de los medios masivos de comunicación de la provincia como el diario La Voz del Interior, al cual pertenece el sitio Agrovoz. En completa sintonía con los pedidos de los ganaderos del norte y oeste de la provincia, Javier Britch pretende hacer creer que “producir interviniendo los bosques no significa afectar el ambiente”.

Si bien es real que se debe lograr un balance entre las actividades productivas y de conservación, en un proceso de transición hacia el desarrollo sustentable, no es esto lo que anuncia el secretario de ambiente. Su primera falacia consiste en proponer que, cada vez que se realiza un plan de manejo de los bosques, se debe resignar una porción para la producción y conservar el resto. Para analizarlo, supongamos que cada nuevo gobierno provincial decidiera conservar sólo la mitad del área de bosques que recibe. En ese caso, los bosques disminuirían de los actuales 1,9 millones de hectáreas, a menos de 60.000 hectáreas en sólo 20 años.

Lo que está en discusión en la provincia de Córdoba es el destino de las actuales 1,9 millones de hectáreas en la categoría de máxima conservación (roja) que son el remanente de un bosque que alguna vez cubrió 12 millones de hectáreas en la provincia. El área boscosa se destinó, sin ningún control, a actividades como agricultura, ganadería o, más recientemente, urbanizaciones en zonas cercanas a las ciudades. Este proceso tuvo su pico de actividad entre los años 1998 y 2011, con tasas de desforestación entre 2,5 % y 1,1 % anual. La ley de bosques del año 2010 impuso un freno parcial a este proceso, al obligar a la provincia a señalar las zonas que debían ser conservadas.

La cantidad actual de hectáreas en categoría roja es también motivo de ambigüedades. Si bien el secretario de ambiente de Córdoba afirma en Agrovoz que esta superficie es de 1,9 millones de hectáreas, para la Secretaría de Ambiente de la Nación son casi 2,4 millones de hectáreas. Vale recordar que las provincias reciben fondos nacionales de acuerdo a la superficie de bosques declarada.

La segunda falacia en la que incurre el secretario de ambiente es afirmar que el “manejo de bosques con ganadería integrada” es una forma de conservación del bosque. Este manejo consiste en un rolado que elimina los estratos arbustivo y herbáceo (el sotobosque), conservando solamente los ejemplares arbóreos. Suele estar acompañada por la siembra de pasturas exóticas para alimentar el ganado. Bajo esta idea, se pretende naturalizar que un paisaje con árboles nativos, pastos exóticos y alta carga ganadera es similar a un bosque natural.

Esta propuesta, tomada como propia por las autoridades provinciales, no cuenta con fundamentos científicos y ha sido reiteradamente criticada por expertos. La eliminación del sotobosque y su reemplazo disminuye la biodiversidad y afectan los servicios ecosistémicos básicos (como el secuestro de carbono o la regulación de crecidas e inundaciones) que los bosques nativos proveen a la sociedad en su conjunto. Es dudoso asignarle el rótulo de “sustentable”, siendo que los renovales de las especies arbóreas son eliminados durante el rolado, por lo que los árboles que mueren no son reemplazados por ejemplares jóvenes. Además, la siembra de pasturas exóticas y la misma actividad del ganado promueven la introducción de especies extrañas en el ambiente.

La ley 9.814 de Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos de la Provincia de Córdoba establece que los bosques nativos son “ecosistemas forestales naturales compuestos predominantemente por especies arbóreas nativas maduras, con diversas especies de flora y fauna asociadas, en conjunto con el medio que las rodea -suelo, subsuelo, atmósfera, clima, recursos hídricos-, conformando una trama interdependiente con características propias y múltiples funciones” y que el desmonte es “toda actuación antropogénica que haga perder al bosque nativo su carácter de tal”. El concepto de bosque que pretende legitimar el gobierno, asociaciones rurales y medios de comunicación, dista mucho de lo que realmente son los bosques chaqueños de la provincia, y se aparta del mismo texto de la ley sancionada en 2010.

Es notable (o sospechoso) el desconocimiento de las autoridades de la Secretaría de Ambiente sobre estas definiciones. Según establece la ley, cada cinco años el mapa que establece las categorías de conservación de los bosques nativos debe actualizarse. Estas categorías son roja, amarilla y verde (respectivamente de mayor, intermedio y menor valor de conservación). Habiéndose cumplido el plazo en el año 2015, las declaraciones del secretario de ambiente adelantan cuál será la naturaleza del nuevo mapa que se presentará este año y qué intereses defiende.







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