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EDITORIAL BRASIL

El retroceso de la reforma previsional, la intervención de Río y las tareas de los trabajadores

Diana Assunção

San Pablo

Jueves 22 de febrero | 00:22

El retiro de la reforma previsional de la agenda por el gobierno brasileño muestra que incluso comprando a medios de comunicación y a diputados, el presidente Michel Temer no tenía mayoría para imponernos que trabajemos hasta la muerte. Por eso, intentó crear una ‘agenda positiva’ represiva, que le da al ejército licencia para invadir viviendas, sitiar barrios enteros y matar en Rio de Janeiro. El gobierno no quiso llevar adelante la reforma previsional porque sabe que van a perder, como perdió en los desfiles del carnaval carioca. Es decir, incluso invirtiendo millones en campañas mentirosas, la burguesía no ha logrado convencer a los trabajadores y al pueblo que su agenda de quita de derechos traería algún beneficio. Esto sí es un hecho muy importante, y la presión generada por el rechazo popular sobre la casta política impidió la aprobación de la reforma.

Cobardemente, también para excusarse ante a sus amigos empresarios, Temer promocionó una intervención en Rio de Janeiro, que lejos de resolver el problema de la violencia urbana, será un ataque a los derechos democráticos de la población. Pero el objetivo profundo de esa medida es fortalecer la represión y la intimidación sobre los trabajadores y el pueblo pobre, disciplinar la insatisfacción popular que encontró expresión en el carnaval, y así generar condiciones para avanzar con medidas que quitan derechos y atacan las condiciones de vida de los trabajadores y la población en beneficio de los empresario.

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Esa medida, que le da súper poderes a un general, muestra la continuidad del golpe institucional que terminó anticipadamente el mandato de Dilma Rousseff. También muestra que, aun con el retroceso en la reforma previsional, Temer y los capitalistas trabajan día y noche para quitar nuestros derechos pueden volver a ponerla a votación de otra forma y avanzar en otros ataques, como las privatizaciones. Temer, la corporación mediática Globo y los empresarios están dispuestos a degradar más y más la democracia de ricos y los derechos individuales como en Rio, lo que recaerá antes que nadie en la juventud negra y pobre que ya es blanco constante de la policía. La represión en Rio, bajo la excusa de combatir la “criminalidad” es “totalmente mediática”, como confesó el propio general interventor Braga Netto. Quieren un régimen político más autoritario que ataque el derecho de la población a votar a quien quiera, e incluso que habilite la invasión de hogares a discreción del interventor militar, un régimen que sea más funcional a su agenda de ataques.

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Si el simple rechazo popular, ahogado por las centrales sindicales –que en los casos de las oficialistas Força Sindical y UGT llegaron a abortar paros aprobados por grandes asambleas de trabajadores- fue capaz de detener la reforma en este momento, ¿qué podríamos conseguir con toda la disposición de lucha mostrada por los trabajadores organizada desde las bases para la lucha? Tenemos que usar esa debilidad de Temer para lograr aprobar la reforma previsonal para seguir la lucha por el retiro de las tropas de Rio, por la garantía del derecho de la población a votar a quien quiera, así como para luchar por la reversión de otros ataques, como la reforma laboral. La lucha por la reversión de esa ley esclavista debe pasar a primer plano. El carnaval mostró la bronca contra ella y eso puede ser un punto de apoyo para exigir que las centrales sindicales, en lugar de “cantar victoria” en una batalla que ellas no ganaron, organicen en base a asambleas de cada sindicato y un plan de lucha contra todos los ataques de Temer.

El 8 de marzo, día internacional de lucha de las mujeres, tendrá lugar la huelga internacional de mujeres. Las centrales sindicales deben construir activamente esa movilización en cada escuela, en cada lugar de trabajo. También es fundamental partir de todo apoyo activo a las huelgas existentes, como la de los docentes de la ciudad de San Pablo que decidieron entrar en huelga a partir del 8 de marzo, para unificar sus luchas con todos los demás sectores de trabajadores, organizando un plan de lucha desde las bases para combatir todos los ataques del Gobierno golpista, del Congreso y del poder judicial, revertir la reforma laboral y terminar con la intervención federal en Rio de Janeiro.







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