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El repudio a Esteban Bullrich instala el aborto legal en la campaña

Las declaraciones del exministro, hoy candidato, de Cambiemos que igualan femicidio y derecho al aborto es otra bomba de cinismo en la cara de las mujeres. Campaña y mejor no hablar de ciertas cosas.

Celeste Murillo

@rompe_teclas

Martes 1ro de agosto | Edición del día

El exministro Esteban Bullrich, hoy candidato a senador nacional por Cambiemos en la provincia de Buenos Aires, volvió a pronunciarse el lunes 31 contra del derecho al aborto e instaló el tema en la campaña.

En la entrevista de FM Blue, Bullrich fue consultado por su negativa a aprobar la interrupción voluntaria del embarazo:

– ¿Qué pasa con el derecho de las mujeres? – le preguntó Nicolás Guthmann del programa Ahora es cuando.

– Ni una menos también es si hay una beba adentro… Ni una menos. Porque también la estás matando. Eso es lo que yo creo, por eso mi posición es contra el aborto.

Y aunque intentó “contextualizar” con un “Creo que hay una discusión, hay un debate profundo que dar al respecto. El Estado no ha hecho nada al respecto”, el repudio empezó casi inmediatamente.

Gente que no

No es la primera vez que Bullrich genera polémica con su oposición al derecho al aborto. El 25 de marzo, decretado por el menemismo como el “Día del Niño por nacer”, el candidato de Cambiemos envió un mensaje oscurantista, más digno de un cura que de un funcionario público: “Hoy es el Día Mundial del Niño por Nacer. Démosle la mano al milagro de la vida”.

Hay quienes argumentan que no se puede criticar la creencia personal de una persona, aun cuando se trata de un funcionario público. Sería el caso si no se tratara de un funcionario que en su área, Educación, minó el acceso a la educación sexual y bregara por la educación religiosa en la escuelas públicas. Cuando quien diseña las políticas estatales apela a sus creencias personales para incumplir (o cumplir de forma muy pobre) las leyes y utiliza sus opiniones para sugerir políticas, la crítica no solo es justa, es necesaria.

La primera década de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) llegó con denuncias de desfinanciamiento y subejecución. Durante la gestión de Bullrich como ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires (CABA), en 2014 la asignación al programa ESI llegó al 0,001 % del presupuesto y el 80% fue destinado a tercerizar las tareas que debía realizar el Estado mediante convenios con ONG (Cosecha Roja). Docentes de la CABA denunciaron la falta de materiales y de apoyo del ministerio, a lo que se sumó en 2017 la amenaza de castigar con la eliminación de las jornadas en represalia por las huelgas.

El incentivo a la educación religiosa se realizó a la luz del día. El gobierno de Macri incentiva la injerencia de la Iglesia en los asuntos estatales: en 2015 destinó $134 millones a escuelas privadas religiosas, sin contar las partidas presupuestarias que reciben de las provincias y municipios. Para esto contaron con el apoyo y el voto del Frente para la Victoria. Aquí no hay grieta.

Otra de las “manifestaciones de fe” del ministro fue cuando declaró que, “vendría muy bien que todas las religiones tengan su espacio en las escuelas”, mientras amenazaban con suspender las jornadas de reflexión y capacitación docente en Educación Sexual Integral en la Ciudad de Buenos Aires.

La presencia de crucifijos en los patios de las escuelas públicas tampoco es motivo de grieta. En 2015, aún bajo el gobierno kirchnerista, se eliminó la garantía de la laicidad en la educación al derogar el artículo 8 de la ley 1420. La colaboración del kirchnerismo también jugó fuerte, especialmente el precedente de la Salta del gobernador del Frente para la Victoria Juan Manuel Urtubey, donde chicas y chicos rezan en las escuelas públicas.

Esta es la herencia kirchnerista que no le molesta a Macri ni a Cambiemos. Y Bullrich no es un funcionario aislado.

La gobernadora de la Provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal tampoco tuvo problemas en esgrimir “creencias personales” para desactivar el protocolo del aborto no punible. Esta herramienta, insuficiente y limitada, pero que obliga al Estado a garantizar el acceso al aborto en casos de violación y por peligro de la salud de la mujer, está bajo ataque permanente.

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Mejor no hablar de ciertas cosas

La “polémica” inclusión de su campaña contra el aborto en la consigna Ni Una menos, provocó el repudio de candidatas, candidatos y legisladores de varios partidos. No sorprendió el repudio del Frente de Izquierda, el único bloque que apoya de forma conjunta el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. También se pronunciaron en contra de Bullrich, Mayra Mendoza, diputada del Frente para la Victoria, y la diputada Victoria Donda, parte de la alianza 1País de Sergio Massa .

Sorprendió la “discreción” de Jorge Taiana, segundo candidato de Unidad Ciudadana detrás de Cristina Kirchner. Taiana se había declarado partidario del derecho al aborto hace unos días, sin embargo prefirió no pronunciarse sobre las declaraciones de Bullrich. Algo que deja sembrada la duda sobre si su silencio busca no introducir un tema “espinoso” para la expresidente, que fue una firme opositora del derecho de las mujeres a decidir en su paso anterior por el Senado y la Casa Rosada.

El silencio de Cristina Kirchner no sorprende. Ya en la publicación de la plataforma de Unidad Ciudadana el derecho más básico de decidir sobre el propio cuerpo, negado a la mitad de la población, estaba ausente.

Durante los 12 años de gestión kirchneristas, se presentó varias veces el proyecto de la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito en el Congreso. A pesar de contar con una amplia cantidad de firmas de diputados y diputadas de los distintos bloques, la iniciativa nunca se debatió gracias al acuerdo de los bloques mayoritarios y la negativa de la expresidenta (que llegó a ordenar a su bloque que apoyaban la iniciativa a no bajar al recinto a debatir). La pregunta hoy es: si Cristina Kirchner es electa senadora, ¿votará a favor o en contra del aborto legal?

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Somos la revolución

A nadie sorprendió que tanto Myriam Bregman, candidata a diputada porteña por el Frente de Izquierda, como Nicolás del Caño, candidato a diputado por la Provincia de Buenos Aires, salieran al cruce de Bullrich y reafirmaran su apoyo al derecho de las mujeres a decidir.

Ambos fueron firmantes del proyecto que impulsa la Campaña Nacional por el Derecho al aborto, acompañaron y acompañan la movilización de las mujeres por la conquista de este derecho elemental, sin importar las posturas de los gobiernos y opositores de turno.

“Así como Cristina Fernández (de Kirchner) impidió por una postura-pedido que se diera un sólo paso en la legalización del aborto, Mauricio Macri sostuvo la herencia: ya dijo que bajo su Gobierno no se avanzará en ese aspecto”, declaró Myriam Bregman a Infobae luego de la masiva marcha del 19 de octubre, que incluyó la histórica consigna del derecho al aborto legal, seguro y gratuito.

La carrera hacia las PASO de 2017 parece confirmar el diagnóstico. Cuando los programas de educación y salud sexual y reproductiva o contra la violencia machista son las variables de ajuste del gobierno de Cambiemos, la única fuerza dispuesta a amplificar la voz de las mujeres es el Frente de Izquierda. Y la vía para defender los derechos bajo ataque y conquistar aquellos que siguen siendo negados no es otra que la movilización independiente.






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