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El ¿regreso? de Manal : “Los pioneros siempre pagamos el precio”

Impresiones personales sobre un acontecimiento histórico para la música: la presentación y conferencia de prensa de Manal, piedra basal del Rock Nacional. “Los chicos” están bien, en pleno siglo XXI.

Andrés Ruiz

Columnista de Rock (programa “Segurola y Habana” – Futurock)

Domingo 9 de octubre | Edición del día

Fotos: Pablo Colque

“Los pioneros siempre pagamos el precio” comentó Javier Martínez en la conferencia que realizaron los Manal el último viernes en el club Red House, propiedad de Jorge “Corcho” Rodríguez. Hablar de lo que sucedió dentro de ese recinto sería, a esta altura, inútil. Podría apuntar hacia un lado más informativo al escribir esta nota, pero el corazón me lo impide. Y pido perdón por escribir en primera persona, algo que en el periodismo muchas veces está "mal visto".

Manal fue una de las bandas insignia, que ocupó y seguirá ocupando un lugar en el podio del Rock trascendental de nuestro país. Claudio Gabis, Javier Martínez y Alejandro Medina fueron una especie de “terroristas musicales” en una época pacata y de falsa moral impulsada por gobiernos nefastos (¿les suena?). Formaron parte de una generación torturada, no solo en lo físico sino también en lo moral. Ellos decidieron, al igual que otra tanta gente, contestar con cultura, con información en una época que no había Facebook, no había Twitter. Las computadoras eran propiedades de gobiernos y cada una pesaba 1000 kilos.

Caminaban y peregrinaban por bares de Avenida Corrientes o Rivadavia, el legendario Di Tella donde Gabis y Martínez conocieron a Alejandro Medina, el músico "más profesional" según palabras de Javier ayer. Medina ya había formado parte de The Seasons, uno de los primeros grupos de Rock argentino. Su disco cotiza fortunas, es prácticamente inconseguible.

Volviendo al ayer nomás, este Manal Siglo XXI cuenta con el apoyo económico y humano de Jorge “Corcho” Rodríguez, hombre que gusta del Rock, sobre todo el clásico, y amigo de gente como La Renga y otros músicos que se juntan los días Miércoles en ese lugar extraño y hermoso dentro de una fábrica que desde afuera pasa completamente inadvertido. Explicarlo sería como si se imaginaran la presentación del Súper Agente 86 cuando entraba a las oficinas de Control. Bueno, estoy exagerando un poco. No hay puertas de hierro. Imaginaba otra cosa.

El lugar cuenta con guitarras históricas en sus paredes, desde la de BB King hasta la de Pappo. Increíble.

Fue llegando el periodismo muy bien recibido y lo primero que vimos fue un gran libro de fotos que saldrá dentro de poco con imágenes concernientes a la reunión, esa efímera reunión de una noche que saldrá editada en forma de Cd y DVD por el sello Sony supuestamente a fines de Noviembre.

A eso del mediodía llegaron los “chicos”, como los definió en un momento el también legendario Pipo Lernoud, moderador de la conferencia en la que hablaron de la vida, de sus orígenes y la sensación era como la de un abuelo que narra sus historias y uno, en este caso yo como receptor, tratando de memorizar todo sabiendo que no será así ya que desgraciadamente formo parte de una sociedad con mucha basura de información en el disco rígido de nuestro cerebro (urgente borrar archivos).

Entiendo sus palabras de agradecimiento eternas hacia el Corcho. Los Manal, tanto como los Almendra o los Gatos firmaron contratos que no debieron firmar por la entrega de sus derechos de bandas eternas a las compañías, algo que hoy, en este presente y de alguna manera el sello Sony quiere resarcir con nuevas reediciones en vinilo que hoy forman parte de las escasas disquerías que quedan, esas de películas como “Alta Fidelidad”. En las grandes cadenas, si quieren comprar un microondas, vayan al “Mundo de la música”.

Se los vio felices, algo extraño sabiendo de antemano que entre los Manal hubo mucha discordia en su carrera. Dos discos en sus comienzos, el primero el de “La bomba” y “El León” más algunos simples. Luego tuvieron un retorno en 1980 con una serie exitosa de conciertos en Obras y el disco “Reunión” de 1981 que no estuvo a la altura, o quizás fue que los tiempos habían cambiado y Manal ya era otra música adaptada a un tiempo de Jazz Rock (dicho sea de paso, ellos en la conferencia cantaron a capella una música que creo era de Miles Davis y ya fue suficiente para saber de qué habla esta gente).

Recordaron a Jorge Álvarez, el descubridor, el que editó vía el sello Mandioca a gente como Tanguito (Javier Martínez y su diálogo con Tango “en el baño de La Perla de Once compusiste La Balsa” multiplicado por 3) pero, y eso es lo bueno dentro del marco de honestidad, como a una persona que nunca les dio un peso por el primer disco y que originó que Javier fuera a hablar con la gente de RCA para lo que sería luego “El León”, un disco que nunca entendí por qué se habla como menor en comparación al que incluía “Jugo De Tomate” o “Porque Hoy Nací”.

Hubo autocrítica por su parte en la conferencia: “no supimos manejarnos con la industria” y a la vez también, la frase que titula esta nota, en boca de Javier Martínez: “los pioneros siempre pagamos el precio”. Claro, fueron los que rompieron todo. Es fácil pasar por la puerta, pero ellos, esa generación fue la que llamó al cerrajero, y como el cerrajero no estaba, rompieron la puerta a patadas. O quizás no a patadas, la puerta decidió abrirse porque escuchó lo que tenían para expresar. Esta gente leyó los libros que debían leerse, vieron las películas que se debían ver (Manal hizo la banda de sonido de la película “Tiro de Gracia” en 1968, película de culto dirigida por Ricardo Becher -paréntesis de paréntesis, les recomiendo el libro “Argentina Beat” editado hace poco por Editorial Caja Negra- en la que un joven Javier Martínez participa como actor).

En la charla no dejaron en claro si vuelven o no, aunque uno, el que escribe, sospecha que sí. Repitieron como en un mantra en varias oportunidades “paso a paso”. Alejandro Medina agradeció seguir vivo ya que tuvo serios problemas de salud en los últimos meses y por suerte ya está más recuperado. Claudio Gabis ya está nuevamente en España, país en el que vive desde hace décadas y Javier... Javier en este momento debe estar limpiando su batería o tomando un café hablando de la Nouvelle Vague o leyendo algún diario matinal.

Volvió Manal. Tocaron dos canciones, "Avellaneda Blues" y "Jugo De Tomate". El resto del repertorio quién sabe cuándo lo veremos.

Disculpen la desprolijidad de esta nota, pero me es difícil escribir en casos así. Que viva el Rock Argentino. Por siempre. Que viva Manal.




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