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CATALUNYA

El racismo de Quim Torra y la hipocresía del Régimen

El racismo de Quim Torra, que será investido president de la Generalitat mañana y fue designado por Puigdemont, provoca el ataque del Régimen en el marco del 155 en Catalunya.

Ivan Vela

Barcelona | @Ivan_Borvba

Miércoles 16 de mayo | 18:09

Foto: EFE

El nuevo president de la Generalitat Quim Torra ha expuesto sus ideas racistas y xenófobas, de forma clara y contundente, en el artículo “Las lenguas y las bestias” publicado en el diario El Mon de hace diez años.

El elegido por Puigdemont para “suplirle” en la Generalitat expone en el citado artículo una inagotable lista de bazofia racista, que destila supremacismo catalán del más rancio, muy alejado del carácter de la mayoría de la población y de la propia realidad cultural y social de Catalunya.

El artículo de Torra define al “español que vive en Catalunya” como “bestia”, “carroñero”, “víbora” e incluso especula con un posible “bache en su cadena de ADN”. Por supuesto no falta ese enfrentamiento imaginario al avisar al lector que “ellos”, las “bestias”, están entre “nosotros”, pero por lo visto no son “nosotros”.

De este modo la dirección política del movimiento catalán, en retirada desde hace ya varios meses, designa a un racista como el hombre encargado de presidir la Generalitat. Toda una definición del tipo de sociedad que estos dirigentes tienen en su cabeza.

El Régimen del 78 ha encontrado en estas posiciones de Torra un material nuevo y valioso para su antidemocrática cruzada contra el pueblo catalán.

Esta semana Rajoy y Sánchez han mostrado ante los medios el buen feeling que mantienen cuando se trata de aplicar el 155 en Catalunya. En este caso una versión 2.0 que aseguran más contundente. Un pacto entre las dos grandes fuerzas del Régimen para doblegar ya no solo la voluntad del pueblo catalán expresada tanto en la calle como en las urnas, sino también el futuro gobierno de carácter autonomista.

Un fortalecimiento de puertas hacia dentro del Régimen que por el contrario ha vuelto a sufrir un varapalo internacional y es que la justicia belga, por motivos de formalidad en la euroorden, ha rechazado la entrega al Estado español de los ex consellers Comín, Serrat y Puig.

Una decisión que desde Moncloa han tachado de “falta de compromiso” a la vez que han acusado a Bélgica de “desconocer el ordenamiento jurídico”.

Todo ello sin olvidar el envite judicial, con una nueva jornada represiva hoy en Catalunya, donde activistas que participaron de la huelga del 8N han sido detenidos y llevados a dependencias policiales.

En este contexto de escalada de tensión entre la Generalitat y Moncloa, el ataque del Régimen esconde en la acusación su propio carácter inequívocamente racista. Pero como se suele decir, vayamos por partes.

A raíz de situarse en primera plana de la política han salido a la luz unos tweets y especialmente el artículo citado anteriormente, que han retratado a Torra como un racista de primer orden.

Pues bien, como un caramelo sin dueño, el Régimen se ha lanzado a atacar a Torra por racista, pero especialmente por su discurso político vinculado al 1 de octubre y a la República catalana que crispó las ilusiones de Rajoy de un nuevo escenario político en Catalunya más tranquilo.

El Partido Popular Europeo ha condenado el discurso de Torra avisando que no hay “espacio para un discurso del odio” en Europa, a la par que ha señalado su total apoyo al Ejecutivo español y al cumplimiento de la legalidad. También en el ámbito europeo el grupo de los “socialistas” se ha mostrado “triste” por las opiniones de Torrent.

Pero quién más ha buscado aprovechar las posiciones xenófobas de Torra para su propia política reaccionaria en Catalunya es Ciudadanos. La formación liberal ha iniciado una campaña para denunciar el “racismo y la xenofobia” del President. La primera medida ha sido traducir el artículo y varios tweets de Torra para entregárselos a los eurodiputados.

Dentro de la campaña se esperan más acciones, entre ellas una “eurogira” para reunirse en Bruselas con los dirigentes de las instituciones europeas. La propia Arrimadas ha aprovechado para hacer un llamamiento a la unidad al resto de fuerzas, un claro mensaje a PP y PSOE que han dejado fuera a su formación de la foto en Moncloa.

La hipocresía mostrada en este asunto por el Régimen es clara. Sin ir más lejos, el partido del gobierno, contabiliza innumerables ejemplos de un discurso abiertamente racista.

“En Hacienda solo hay españoles, en urgencias inmigrantes” soltó Pedro Martín, edil del PP hace un año. Mario de la Fuente, concejal de los populares, afirmó hace dos años en pleno municipal que “el 80% de la violencia machista la ejercen los inmigrantes”. Sin duda en este apartado no podemos olvidarnos de Albiol, el cual tiene el “honor” de haber servido de ejemplo al Consejo Europeo de discurso “racista y xenófobo”.

“Hay colectivos que han venido a este país, sabiendo que las leyes son permisivas, única y exclusivamente a delinquir”, “los inmigrantes irregulares de Badalona no deben estar cómodos”, o “yo no consentiré, como ha ocurrido en los últimos 8 años, que se pongan a rezar y a hacer oraciones 500 personas cada viernes y 2.500 para el Ramadán”, son solo algunas de las frases más racistas de Albiol.

Ahora bien, ¿acaba el racismo en Torra, en Albiol o en el Partido Popular? En absoluto. El Estado español desarrolla diariamente políticas racistas. Empezando por la propia Ley de Extranjería, que cataloga a ciudadanos de primera, segunda y tercera solo por su procedencia. O cuenta por miles los muertos en las fronteras de Ceuta y Melilla, del mismo modo que participa en misiones militares imperialistas que causan miles de muertos fuera de nuestras fronteras.

El Estado español, como cualquier Estado burgués, se sirve del racismo para dividir a la clase dominada por su procedencia o color de piel, y así perpetuar su condición de explotación; algo que sin duda une a Torra y a los partidos del Régimen.






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