Política Chile

ELECCIÓN DE GOBERNADORES REGIONALES

El proyecto de la Nueva Mayoría que pretende descentralizar y democratizar sus instituciones

Esta iniciativa se levanta como un intento de oxigenar la política del gobierno y las instituciones que de él dependen en un contexto de corrupción y privilegios por parte de la política tradicional.

Karla Peralta Díaz

Presidenta Centro de Estudiantes Medicina Universidad de Antofagasta

Martes 30 de mayo

En lo que promete ser un intento de democratización y descentralización de las instituciones gubernamentales en las regiones, la Nueva Mayoría lanza un proyecto de elección de gobernadores regionales. Este proyecto se encuentra aún en la cocina parlamentaria, a la espera de la especificación del mismo respecto a la transferencia de competencias y la ley orgánica que fijaría la fecha de las elecciones.

Desde ya, los parlamentarios de la región se comprometieron a apoyar el proyecto al considerarlo un avance para las provincias, es así que el senador Pedro Araya, Alejandro Guiller y los diputados Marcela Hernando, Paulina Nuñez y Marcos Espinoza ratificaron su compromiso con la iniciativa.

Sin embargo, como podríamos confiar en proyectos que pretenden entregar más autonomía a las regiones, cuando quienes apoyan la iniciativa y quienes de seguro se posicionarán dentro de las alternativas para la elección, son los mismos personajes que junto a sus partidos políticos se ven envueltos en casos de corrupción, que afectan hoy en día, tanto a la Nueva Mayoría como a la derecha. Además, son estos políticos del régimen quienes reciben, sin cuestionamiento alguno, millonarios sueldos por sus “labores públicas” que en realidad ponen al servicio de los empresarios y de sus propios intereses, mientras las y los trabajadores deben subsistir con un sueldo mínimo que no alcanza ni siquiera para cubrir las necesidades básicas en la región.

Sin ir más lejos, la dieta parlamentaria sobrepasan los 6 millones y en el caso de los gobernadores su sueldo está por sobre los 5 millones, analizando estas cifras y contrastándolas con los 264 mil pesos que corresponden al sueldo mínimo, se reafirma la necesidad de que todo parlamentario gane lo mismo que un trabajador, para terminar con los históricos privilegios de los políticos que actualmente abultan sus bolsillos a costa del trabajo de miles de trabajadores.






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