Sociedad

El presupuesto educativo que maneja Nora de Lucía

Ariel Iglesias

Secretario de Organización | SUTEBA La Matanza

Viernes 5 de septiembre de 2014 | Edición del día

El Diario Hoy de La Plata, en su edición del 26 de Agosto, dio cuenta de las cifras que maneja Nora de Lucía, la economista que conduce la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires, o sea el Ministerio de Educación.

No es poca cosa para un economista: maneja el mayor presupuesto de la provincia. Más de 53.000 millones de pesos. Usted dirá: “Pero con tanto dinero podría hacer mucho”. Ocurre que de tamaño presupuesto poco se utilizó cuando ya ha transcurrido más de la mitad de año. De los programas vinculados con incorporar tecnología a las escuelas con el presupuesto asignado no han ejecutado ni un centavo. Lo mismo sucede con otros presupuestos para invertir en sectores sociales, o con el dinero de la Ley de Financiamiento Educativo (6% del PBI) o con el Fondo Provincial de Financiamiento Educativo. La mayor parte del presupuesto aún está intacto. ¿Por qué haría esto?

La discrecionalidad que le da poderes supremos al gobernador Scioli y sus ministros, le permiten manejar el dinero como si fuera suyo. Y tan suyo lo siente que seguramente irá a parar a los bolsillos de sus amigos y de quienes le garanticen “buena imagen” para sus intenciones presidenciales.

A su vez, el control de licencias médicas de docentes y auxiliares de la mayor parte de la provincia está tercerizada. La realiza la empresa Dienst Consulting, empresa familiar con estrechos lazos con sectores del PJ de Bahía Blanca. Este año recibió ya casi 120 millones de pesos, mientras que Equipamiento e Infraestructura reciben sólo 75 millones. Esto en concepto de un servicio que es pésimo, que maltrata y llega hasta cometer actos aberrantes (salud de por medio) con las trabajadoras y los trabajadores de Educación. ¿Pero algún mérito tendrá para llegar a donde llegó? Hasta ahora no puede demostrarlo, porque tiene contratación directa desde la gestión Oporto, ex ministro de educación de la provincia y actual diputado, o sea sin llamado a licitación, por un suma multimillonaria.

Pero lo peor de todo es que brinda un servicio que podría tranquilamente darse en los 77 hospitales provinciales que tenemos, por lo que es un gasto innecesario, o que se podría destinar a esos nosocomios. Quizá Scioli no quiere que las licencias médicas queden en manos de los médicos bonaerenses, también empleados públicos, que sufren las mismas problemáticas que sufrimos los docentes. Quizá teme que en la unión médico-docente conozcamos los verdaderos números y la gravedad de la enfermedad laboral en nuestro sector.

Es que los funcionarios del gobierno le dan a sus amigos empresarios negocios multimillonarios como el de la salud, la infraestructura escolar y también los comedores escolares, casi siempre sin licitación a empresas fantasmas ligadas al aparato del PJ de intendentes, concejales y consejeros escolares.

Otro ejemplo son las escuelas privadas. Reciben subvenciones por más de 5.200 millones de pesos (sí, leyó bien, es el 10% del total de presupuesto educativo). Negocio redondo para el dueño del colegio al que el Gobierno le paga el sueldo del personal docente, y que con la cuota que cobra de la familia del estudiantes mantiene el edificio, y sobre todo las ganancias de los empresarios.

Ese dinero tampoco se destina a aumentar el presupuesto de los comedores escolares, donde muchos chicos y chicas tienen su único plato del día. Tomemos el caso de mi escuela, que queda en González Catán (La Matanza), que se reproduce por miles en toda la provincia. En una escuela con una matrícula de 665 alumnos había cupos de comedor sólo para 520. ¿Cómo? ¿No comían los otros 145 pibes? Claro que sí. ¿Cómo se le dice a un pibe con hambre “vos no comés”? No contentos con esto, nuestros gobernantes volvieron a rebajar la cuota. Este año dejaron sólo 430 cupos (sacaron 90) para la misma matrícula. Cada cupo representa $ 6.30 (ni un pancho vale eso). Pero hagamos matemática. $ 6.30 multiplicado por 430 cupos, repartido entre 665 chicos es igual a $ 4.07 por chico. Encima no le pagan a los proveedores, por lo que mas de una vez no entregan y hay que “arreglarse con lo que hay”.

Todas estas iniquidades han podido llevarse adelante con la complicidad de quienes ya nadie les cree cuando dicen que nos representan. Sin ellos hubiera sido imposible llegar al nivel de corrupción y destrucción que vivimos hoy en la educación bonaerense. Baradel, Yasky y Maldonado son sólo peones de todos estos delincuentes.

Los trabajadores de la educación, junto al pueblo trabajador y sus hijos que todos los días defendemos la escuela pública contra el ajuste y el desfinanciamiento del Estado nacional y provincial, hoy nos enteramos (por citar nota), una vez más, de que los funcionarios políticos del Ministerio de Educación, kirchneristas y sciolistas manejan los recursos destinados a Educación de una manera antieducativa, beneficiando a los empresarios privados de la salud, para avanzar en la flexibilización docente, y de la educación, siguiendo la política noventista de Menem y Solá (hoy con Massa). Ni hablar de la plata que le pagan a los fondos buitres. Los docentes en cambio militamos por poner en pie un gran movimiento en defensa de la escuela pública como votamos en el SUTEBA La Matanza Multicolor, y junto a los trabajadores y estudiantes pelear por una educación y una salud pública de calidad para el pueblo trabajador.​




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