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SANTA FE

El presupuesto 2019 y las peleas de los trabajadores

Sin Lifschitz, entre otros ausentes, Macri consiguió la foto de la “gobernabilidad” para Christine Lagarde con una veintena de gobernadores. Lo que el peronismo calificó como un “esfuerzo” de las provincias, y el macrismo como “equilibrio fiscal”, es solo un ápice de las consecuencias que tendrá que pagar el pueblo trabajador. Mientras el gobierno arremete en comisión el presupuesto.

Viernes 21 de septiembre | 15:48

Ayer comenzó a discutirse en comisión el nuevo presupuesto 2019 presentado el lunes por el Ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, quien explicó los lineamientos generales del proyecto enviado por el Poder Ejecutivo Nacional.

Luego de 3 horas de discurso negando la convertibilidad y una reestructuración de la deuda, explicó que el Gobierno prevé una caída de la economía del 0,5%, una inflación acumulada del 23% y un dólar a $40,10 promedio para el año próximo. Aunque Dujovne negó una eventual reestructuración de la deuda, se dio un acalorado debate a propósito del régimen de convertibilidad. El ministro de Hacienda tuvo que negar que quieran volver a un régimen de convertibilidad luego de los dichos de Larry Kudlow, uno de los principales asesores del presidente estadounidense Donald Trump.

Lo cierto es que el proyecto que comenzó a discutirse ayer, con el tratamiento legislativo del presupuesto del año que viene implicará un ajuste de 500 millones a nivel nacional; 100 millones será lo que le toque ajustar a las provincias. La asfixia por la quita del Fondo Sojero, que afectará directamente a los municipios y comunas, hizo que el gobierno tuviera que dar un volantazo y anunciar una compensación de 4.125 millones ante una posible maniobra en la Cámara de Diputados que buscaba derogar la quita.

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En los días previos al ingreso del presupuesto 2019, se habló que Santa Fe debería recortar cerca de 8.000 millones de pesos, que en valores concretos implicará la quita de subsidios al transporte, la tarifa social eléctrica, recortes en obra pública, y hasta ronda el fantasma que irían por el Fondo de Incentivo Docente. Esto se le suma a la crisis económica, las corridas bancarias que van devaluando el salario impulsando nuevos aumentos, y puestos de trabajo en la cuerda floja.

Lifschitz, en una conveniente ausencia por participar de un encuentro internacional por el cambio climático, envió al Ministro de la Producción Gonzalo Saglione y al Ministro de Gobierno Pablo Farías para la instantánea, pero también para renegociar - en los términos del macrismo- el Pacto Fiscal que ya caló sobre el bolsillo de trabajadores, y también de los jubilados con la Reforma Previsional. Más allá de eso, ya comenzaron los coqueteos del “socialismo” con Macri y Frigerio.

Sin embargo, aunque los emisarios del gobierno provincial se jacten del relativo equilibrio fiscal del que goza Santa Fe, deuda con el Banco Mundial por 300 millones de por medio , y el gobernador diga que no será cómplice del ajuste, los tarifazos en los servicios públicos, alquileres por las nubes, las paritarias cerradas por decreto y a la baja para docentes y estatales, la pérdida adquisitiva del salario producto de la inflación, la caída en la industria del 8.7% en 2018, los casi 3500 despidos y suspensiones por parte de las patronales metalúrgicas, metalmecánicas y aceiteras, la crisis social en los barrios, son fotos de una película que augura más penurias para los mismos en 2019, y que el ingeniero Lifschitz no parece haber visto. Hay un verdadero saqueo en curso, Macri lo aplica, y el peronismo y los gobernadores lo aceptan.

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Cosas que no se tocan

Mientras los trabajadores ven escurrirse su futuro, hay cosas que el gobierno nacional ni provincial estuvieron dispuestos a tocar: las ganancias millonarias de las patronales agroexportadoras que fugan millones por nuestros puertos. La baja de retenciones y la devaluación del peso que provoca cada corrida cambiaria favorecieron enormemente a los empresarios del agropower que reina en Santa Fe; ellos cuentan y fugan sus dólares, mientras a nosotros nos queda el modelo sojero expoliador y asesino que hace días se llevó la vida de Fabián Tomassi, los despidos en Cargill y Bunge, o las muertes obreras en la ex Nidera. Parafraseando al hit de Intoxicados, a los empresarios lo que más les gusta son las cosas que no se tocan: sus ganancias.

Hay 2019 sólo si peleamos en 2018

Muchos dicen que “hay 2019” mientras abandonan las luchas del 2018. El peronismo y el kirchnerismo en las conducciones sindicales de Fedun y Conadu permitieron que se llegue al debate del presupuesto 2019 con las manos libres para Macri y los gobernadores, entregando la lucha universitaria que se extendió en todo el país, sacando a docentes y estudiantes de las calles luego de enormes jornadas de movilizaciones, tomas de facultades y asambleas masivas. La CGT tuvo más reuniones con el FMI que con los trabajadores y propone un paro luego meses de saqueo; la CTA divide y no se atalona a pelear en aquellos lugares donde nos están pegando, como en estatales o Fabricaciones Militares donde decenas de laburantes perdieron sus puestos de trabajo.

Escenario preocupante en Santa Fe

Las patronales de la región atacan con despidos y suspensiones. En Electrolux, la patronal echó 80 operarios desde enero y suspenderá a toda la planta en octubre; en Bambi hubo 60 despidos en marzo y suspensión del personal. En Molinos Agro están ofreciendo retiros voluntarios a todos los operarios, se adelantaron las vacaciones de forma obligatoria para toda la planta y hay rumores de que se planea cerrar un turno. La situación también es crítica en Metalbo con despidos por goteo y quita de horas extras.

Retiros voluntarios como despidos encubiertos, suspensiones, cesantías, cierres, quita de horas extra y de turnos enteros parece ser la receta a lo largo y ancho de la provincia. Y la lista sigue con ataques en Mefro Wheels, Fabricaciones Militares, Buyatti , DowPont , Metalsur ,Helvética, Síntesis Química de Fighiera, IDM Petroquímica, Guerrero, Oil Combustibles; la constructora Supercemento, la antisindical patronal de Liliana SRL, mimada por los gobiernos kirchneristas y el Frente Progresista despidió a 20. Las multinacionales General Motors y Cargill; en el Estado hubo despidos en el Ministerio de Agroindustria, Comercio es un tembladeral. No alcanza con que los sindicatos critiquen a Macri, se tienen que poner a la cabeza de enfrentar cada ataque, hoy.

Necesitamos un paro general activo y un plan de lucha real

Para el Frente de Izquierda, no se trata de “votar mejor” o “esperar a 2019” mientras especulan con nuestro futuro, que es lo que nos dice el kirchnerismo y el sindicalismo alineado. Se trata de unir y movilizar a toda esa fuerza social de trabajadores, mujeres y estudiantes para comenzar un verdadero plan de lucha que se proponga derrotar a Macri y el ajuste que lanza junto a la clase de los empresarios, de la mano de funcionarios que negocian, organizan y garantizan no sólo el saqueo al pueblo trabajador, sino que frenan toda demanda social progresiva en nichos oscurantistas como el Senado y la Justicia.

El camino a tomar sigue siendo la calle, siguiendo el ejemplo del movimiento de mujeres, la lucha que los estudiantes y docentes vienen desplegando en todo el país con el conflicto educativo; o el de los trabajadores del Astillero Río Santiago, ese nicho de tradición y lucha que resistió la privatización en los 90, donde que hace dos días se logró que el Gobierno firme un acta acuerdo donde se compromete a comprar los insumos necesarios para poner en funcionamiento la fábrica, luego de una jornada de lucha; o la lucha de los mineros de Río Turbio y el Hospital Posadas.

Nosotros peleamos por un gobierno de trabajadores, basado en consejos democráticos del pueblo trabajador, votados en cada lugar de trabajo. A pesar de que somos una fuerza con peso creciente, sabemos que ese es aún un horizonte minoritario para el pueblo, por eso proponemos discutir de la forma más democrática sobre nuestro futuro, debatiendo las medidas profundas que sean necesarias, a la altura del saqueo que nos quieren imponer, en una Asamblea Constituyente. O conquistamos con la movilización una instancia así, o una mezcla de diputados, senadores, y funcionarios que cobran millones, y el FMI, van a decidir sobre la vida de millones, hundiéndolas.

Medidas profundas como no pagar la deuda externa y destinar ese dinero a educación, o nacionalizar los bancos para evitar corridas, y también los puertos controlados por empresas como Cargill, para frenar la fuga y la especulación, puede hacer que la crisis tenga una resolución favorable a los trabajadores. Esa salida tenemos que construirla desde abajo, trabajadoras y trabajadores, por izquierda, lo demás es una rosca funcional para que se imponga el plan de Macri. Al calor de esa pelea los trabajadores debemos ir organizándonos contra las represalias que los de arriba van a tomar si o si: ellos se defienden siempre. Nosotros debemos hacer lo mismo.

Los grandes empresarios y sus partidos tienen todos cada resorte del Estado, la Justicia y los medios a su disposición para garantizar sus intereses. Pero nosotros tenemos una fuerza que, si se organiza, es imparable. Lo podemos demostrar éste 24 y 25 de septiembre con un GRAN PARO NACIONAL ACTIVO.

Para eso queremos que cada trabajador, trabajadora, estudiante, docente, ama de casa, laburante, en primer lugar, se sume a ésta pelea junto con las agrupaciones de trabajadorxs, mujeres y estudiantes que impulsa el PTS en el Frente de Izquierda junto a cientos de compañerxs independientes. Todas esas agrupaciones se reunirán en Argentino Juniors el 6 de octubre para discutir cómo seguir, unificando las luchas en curso.

Pero antes, invitamos se sumen junto a nosotros al corte de autopista que haremos el día 25 en Oroño y Circunvalación: la crisis nacional está golpeando duramente sobre los trabajadores y este paro tiene que ser la punta de lanza para un plan de lucha nacional, con asambleas en los lugares de trabajo para imponer una huelga general y enfrentar en las calles la crisis que un puñado de ricos generó y ahora quieren descargarla sobre las espaldas del pueblo trabajador. Son ellos o nosotros.







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