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El presidente argentino visita el Estado español entre agasajos, honores y críticas

Macri comienza su gira en el Estado español. La monarquía lo recibe con pompa y honores. Manuela Carmena le entrega la llave de oro de la ciudad y Podemos mantiene una posición crítica, aunque es parte de su gobierno.

Federico Grom

Barcelona | @fedegrom

Jueves 23 de febrero de 2017 | Edición del día

Foto: EFE / Chema Moya

Comienza el viaje oficial del presidente argentino, Mauricio Macri, al Estado español después de haber aterrizado el martes pasado en Madrid. Luego de un enfriamiento en las relaciones bilaterales, que se saldó con casi 2 años sin visitas de sus representantes, la monarquía española se pondrá a la cabeza de hacer los honores con toda la “pompa” real para recibir al mandatario argentino.

El viaje se produce después de años de distanciamiento, donde el punto más bajo de las relaciones estuvo marcado por la expropiación parcial de Repsol.

El Gobierno de Macri está muy interesado en las posibles inversiones españolas a Argentina y la colaboración empresarial. Estas inversiones en los años 90 se encontraban en el primer puesto de inversiones extranjeras en el país del sur americano. Macri se propone además con su viaje “estrechar las relaciones comerciales entre España y el Mercosur”. Por su lado el Estado español busca recomponer las relaciones y sus negocios en el país sudamericano.

Le acompañan a Macri en su gira más de doscientos empresarios, y hay organizados más de 500 encuentros empresariales bilaterales durante su viaje.

José Antonio Llorente, presidente de la consultora de capitales españoles “Llorente&Cuenca” quienes trabajan con grandes empresas, escribía entusiasmado en el diario el País oliendo los suculentos negocios “Como españoles, nada nos satisfaría más que nuestras empresas puedan colaborar de forma destacada en ese proyecto.”

Está previsto que este jueves Macri se reúna con el presidente Mariano Rajoy y que posteriormente den una rueda de prensa conjunta, mientras que el sábado será recibido por el ex mandatario José María Aznar.

Lo que está claro es que ni los pueblos que habitan en el Estado español, ni mucho menos el pueblo argentino, sacarán nada bueno de los acuerdos que firman sus Estados para favorecer los negocios de algunos pocos. Los verdugos de dos Estados, ajustadores de sus pueblos y criminalizadores de la protesta, se saludan para festejar sus negocios en un ritual plagado de opulencia, banquetes, palacios y honores.

La sesión de control de Congreso este miércoles pasado estuvo marcada por la visita de Macri que aseguró en el hemiciclo en su intervención que garantizaría “reglas del juego claras” para los capitales que decidan invertir en el país.

Ya el martes la nueva portavoz parlamentaria de Podemos, en reemplazo de Iñigo Errejón, Irene Montero, avisaba que su formación no participaría de la cena de gala auspiciada por el Rey que se realizó en el palacio Real, dando plantón a Macri.

Sin embargo, la propia Alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, sí acudió a la cena para agasajar a Macri e incluso le hizo entrega de la “llave de oro de la ciudad” en el Salón de Plenos del Ayuntamiento. Una acción de protocolo que Carmena viene cumpliendo a rajatablas con cualquier Jefe de Estado que visite la ciudad y una muestra más de su plena adaptación a las instituciones del Régimen y sus “ceremonias”. Esta acción le valió algunas críticas de sectores de base de Podemos. Sin embargo, hay que recordar que Podemos es parte integrante del “Ayuntamiento del cambio" en Madrid que hoy le rinde plastecía a un oscuro personaje como Macri, enemigo de los trabajadores y el pueblo argentino.

Unidos Podemos sí participó de la sesión parlamentaria en donde estuvo el presidente argentino, donde ha aprovechado para pedir al mandatario por la liberación de Milagros Sala, una dirigente social kirchnerista acusada de “instigar” una acampada frente a la Gobernación de la provincia de Jujuy (Argentina), en una causa armada y plagada de irregularidades en donde le acusan de “fraude a la administración pública, asociación ilícita y extorsión” como parte de una campaña de criminalización de la protesta.

La coalición de izquierda reclamó por el cumplimiento de los derechos humanos en el país y le entregó una carta a Macri, en la que le ha solicitado una reunión para tratar el tema. "Tanto Ud, como presidente de la República de Argentina, como nosotros en el Estado español, estamos obligados a cumplir los pactos internacionales de Derechos Humanos que hemos suscrito", señalan en el escrito.

Poco antes Iñigo Errejón criticaba al ejecutivo de Mariano Rajoy por hacer “política exterior de partido” en referencia a que el impulso de las relaciones entre ambos países respondía a la “afinidad ideológica” con el mandatario argentino. “Es evidente que Macri es uno de los suyos”, ha subrayado Errejón, señalando el "tarifazo de gas, agua y electricidad" y el "saldo de 200.000 despidos" del gobierno argentino. Pero el dirigente de Podemos ha aprovechado también la ocasión para dirigirle unas palabras el pueblo argentino: “aguanten que vamos a volver”, ha dicho haciendo un guiño al kirchnerismo, una corriente con la que Errejón y otros integrantes de Podemos se identifican abiertamente.

Pero este hecho no fue secundario. De conjunto, los gestos críticos de los dirigentes de Podemos, que han tenido amplia repercusión mediática, han sido claramente afines al kirchnerismo. Una contradicción importante para la formación morada, al reivindicar una corriente política que, más allá de los discursos y los “símbolos”, mantuvo en pie la mayor parte del andamiaje del neoliberalismo en Argentina durante la última década y sobre el cual se erige actualmente la política del gobierno de Macri.

A un año de mandato, Mauricio Macri, ha aplicado igual que su homólogo español la contención del gasto público, beneficiando a ciertos sectores como los bancos y el agro, mientras el salario de los trabajadores se esfumaba bajo los efectos de la devaluación y la inflación.

A su vez, Macri se ha negado a hablar en su viaje sobre los documentos clasificados que se encuentran en Buenos Aires y que dan cuenta de las relaciones entre la dictadura militar argentina (1976-1983) y el Estado español en la transición del franquismo a la democracia. Archivos que tampoco su antecesora Cristina Fernández de Kirchner hizo que vieran la luz.

Son seis cajas que guardan una gran cantidad de documentación producida por la embajada argentina en Madrid, que aclaran las excelentes relaciones políticas y económicas entre la dictadura argentina y los gobiernos de Adolfo Suarez y Felipe González. Así como de la red de informadores de la dictadura que operaba en territorio español.

Hablar de eso no sería bueno para los negocios. Tampoco es que Rajoy vaya a preguntar sobre el asunto, fiel a la política de mantener en la impunidad más absoluta en todo lo relacionado con el terrorismo de Estado y la dictadura y, al igual que su homólogo argentino, perseguir la protesta social.

Macri, el empresario convertido en presidente, llegó incluso a sostener un discurso negacionista del genocidio argumentando que el número de personas desaparecidas por la dictadura argentina fueron 6.348 y no 30.000, como históricamente han denunciado las asociaciones de víctimas del terrorismo de Estado y la izquierda. Al igual que por su parte el PP en el Estado español, elude una y otra vez la condena al franquismo y mantiene en las sombras miles de archivos.







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