Política Chile

ANÁLISIS POLÍTICO NUEVA MAYORÍA

El precipicio DC

Sin proyecto político, sin brújula estratégica, diseminada en fracciones y tendencias, con la peor elección de su historia a cuestas, su crisis es más que el depresivo “peso de la noche” o los “cuchillos largos”.

Pablo Torres

Comité de Redacción / Partido de Trabajadores Revolucionarios

Viernes 22 de diciembre de 2017

Durante la mañana de ayer Mariana Aylwin, DC, hija del fallecido ex Presidente Aylwin, se sinceró y señaló que se sentía “identificada” con Chile Vamos de Sebastián Piñera. Crujió inmediatamente la DC. Desde la derecha salieron a valorar sus palabras, pues saben que necesitan el concierto DC si quieren mayoría parlamentaria.

Diversos parlamentarios DC salieron a responder, cuestionándola e interpelándola a “tomar posición”. El diputado Víctor Torres y Mariano Ruiz Esquide señalaron que, junto a su grupos, deberían irse del partido. La directiva (surgida de la crisis y fracciones internas tras el desastroso resultado electoral del 17N) condenaron los dichos diciendo que "no caben declaraciones de cercanía con Chile Vamos. Nada más lejos de nuestro proyecto de reformas y de cambios sociales."

Goic, ex candidata presidencial salió a decir que había un problema “institucional” (que hay que asumir decisiones colectivas) por el voto nulo, pero que también había pasado con ella (los que apostaban por Guillier, y que hoy dirigen la directiva tras su renuncia) y valoró que es un sector interno.

Durante esta noche, tras el crujido DC y las reacciones, Mariana Aylwin señaló: “He sido democratacristiana toda la vida y espero seguir siéndolo”. Cayó en la cuenta que dio un paso en falso al exponer así su motivación con el triunfo de Piñera, pero en ningún caso retrocedió con su “identificación” a éste. Es parte de los dichos también de Walker y Zaldívar, del fin de la Nueva Mayoría y contra una nueva alianza con el PC. Su sinceridad es la pugna estratégica en juego: ¿hacia dónde va agónica DC?

¿Esta crisis, no es acaso una nueva crisis dentro de otra crisis más gravitante? Ahora que es el fin de la Nueva Mayoría y de todo lo conocido de la centro-izquierda, y que vendrá una reconfiguración completa de todo este sector político, la DC: ¿Va hacia la derecha de Chile Vamos o seguir junto al PC? ¿Mantener el camino propio como “partido “bisagra”?

Sin proyecto político (ya no está la vieja usurpación dictadura/democracia, ni que decir de la guerra fría), sin brújula estratégica, diseminada en fracciones y tendencias, con la peor elección de su historia a cuestas, su crisis es más que el depresivo “peso de la noche” o los “cuchillos largos” (aunque ambos existen).

Es la pérdida del equilibrio político, de la crisis del “centro” y la “razón de ser” de la DC en una nueva época, carcomida entre la derecha liderada por Piñera, que le roba sus banderas noventistas del consenso y los acuerdos; y una izquierdización en el viejo electorado centro-izquierdista, expresado en la votación del FA, que seduce a los “progresistas” de la Concertación (y el ala interna de Provoste, Rincón, Cornejo y cia.).

El viejo partido burgués de centro vive su agonía. Mientras lo nuevo no termina de nacer, ni lo viejo de morir, surgen estos engendros de crisis y fracturas. La crisis más profunda está iniciando su camino. Si se resquebraja en rupturas o agoniza lentamente está por verse, aunque en ningún caso es sinónimo de muerte del "centro".

Como uno de los principales guardianes del capitalismo chileno los últimos 50 años, ha jugado un rol clave para sostener en momentos de crisis la estabilidad del régimen burgués. Con Frei Montalva y la “revolución en libertad” de 1964, apoyado por Washington y la derecha, para contener el ascenso de lucha de clases y contrarrestar a la izquierda (con la Alianza para el Progreso frente a Cuba); luego, jugando un rol contrarrevolucionario el 73 en su apoyo y llamado al Golpe Militar para restablecer el "orden democrático", que iniciaría 17 años de dictadura de Pinochet, la más sangrienta de la historia del país; ya en dictadura, su rol de desviar el descontento y el ascenso de masas 83-86 contra la dictadura, como “oposición democrática” a Pinochet hacia una estrategia de “transición pactada” con éste y los militares, y de pacto social con el empresariado (que apoyó a Pinochet y se apoderó de numerosos recursos estratégicos durante la dictadura); en los 90 con los gobiernos de transición y hasta el día de hoy con la Concertación y Nueva Mayoría, que con un discurso de modernización “progresista”, han profundizado el saqueo y la explotación del régimen capitalista. El Ancien régime y sus defensores merece morir.






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