Política

ELECCIONES UBA

El porvenir de Sociales

De las elecciones en la UBA, la que se realizó en la Facultad de Ciencias Sociales se destacó por poner en evidencia la transformación de la alta casa de estudios en coto de caza de radicales y peronistas. Presentamos la lectura de la agrupación Docentes e Investigadores de Izquierda.

Miércoles 27 de septiembre | Edición del día

La socióloga Carolina Mera va a ser la nueva decana la Facultad de Ciencias Sociales (FSoc) de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Su triunfo reposa en dos pilares: el régimen profundamente antidemocrático en el que 257 profesores tienen la potestad de definir la elección, y la alianza construida por el merismo (si algo así existiera) que es tan amplia que permitió festejos en todos los parajes de la política tradicional nacional.

Efectivamente, al culminar la elección, una de las primeras en festejar el triunfo de Mera fue Laura Alonso con un twit pletórico de nostalgia por la época en que sus amigos de la Franja tenían el peso que ahora podrían recuperar.

La algarabía no sólo se adueñó del Cambiemos ¨ortodoxo¨, sino que trascendió hasta las heterodoxias que nos regala la CABA, alcanzando las huestes de Emiliano Yacobitti (presidente de la UCR de Capital, Secretario de Hacienda de la UBA y promotor de Martin Lousteau).

Pero no sólo de radicales está hecha la alegría. Daniel Filmus, que intenta siempre ponerse en la vereda opuesta de Laura Alonso, festejó también por el triunfo de Mera. Y para completar la “pluralidad”, Juan Manuel Abal Medina se reconoció parte de los vencedores; y dicen las malas lenguas que alguien en el búnker de Cumplir tuvo la osadía de proclamar ¨¡ganamos en Sociales!".

Entre tanto revuelo, desde las filas de Mera se afanan en consolar el alma kirchnerista, insistiendo en que la clave está en su predominio dentro de la alianza. Sin embargo la noticia de que La Tupac Amaru suspendió su apoyo a Unidad Porteña, hasta que se clarifique quiénes son los radicales que integran la alianza Sociales por Venir y por qué militan en las filas de Gerardo Morales mientras Milagro Sala cumple una penosa y vigilante prisión domiciliaria, muestra que los efectos de la ¨interna¨ aún no terminaron.

Una decana que cambia y un Consejo Directivo más reaccionario

Estas elecciones en la FSoc concentraron muchos de los problemas de la UBA en su conjunto. El avance de las corrientes referenciadas en Cambiemos y sus aliados peronistas, puso en evidencia un mapa político en el cual la crisis del kirchnerismo y las disputas por la orientación del peronismo, terminaron de abrirle la puerta a la ofensiva del Rectorado por imponer una agenda de achique presupuestario, deplorables condiciones de trabajo docente, dudosas reformas de planes de estudio y el intento de implementación de políticas macristas como el Sistema de Reconocimiento Académico.

Eso explica que, si uno mira las dos particiones del viejo oficialismo, se encuentra con que el Rectorado encontró eco en ambas alianzas: en la de Glen Postolski, porque en todo su periodo no impulsó ni la más mínima lucha contra el ahogo presupuestario, con la esperanza que eso le garantizara la re-elección; y en la de Mera, cuya alianza Sociales x Venir incorporó abiertamente a radicales de Cambiemos y a la UES, agrupación estudiantil que fue denunciada por sus vínculos dinerarios non sanctos con el Rectorado.

Pero estas alianzas que se tejen entre pasillos y oficinas tienen posibilidad de triunfar gracias a un régimen profundamente antidemocrático que impide que la voz de la mayoría de la comunidad de Sociales (compuesta por los docentes y estudiantes) se exprese (ni hablar de los trabajadores no docentes que ni tienen derecho a votar).

En una elección consultiva organizada por los estudiantes, Eduardo Grüner ganó con el 39,95% a Carolina Mera -que sacó el 39,47%- y a Glenn Postolski, que obtuvo el 20,58%. Pero el régimen antidemocrático que rige en la UBA, basado en el voto de claustros, dispondrá que Carolina Mera sea la próxima decana de la facultad. 117 profesores se impusieron sobre 109 para darle el triunfo a la directora del Instituto Gino Germani, que inesperadamente resultó ganadora en el decisivo claustro de profesores.

Por su parte, Postolski se impuso en los graduados, donde votó la friolera de 4163 personas, la amplia mayoría sin vínculos con la vida académica de la facultad, mientras que en 2015 habían votado 2518 en ese claustro y un número casi idéntico en 2013. De ahí que el escenario dantesco que se vivió durante esa semana, en el cual se vio pasar a funcionarios actuales, ex funcionarios, políticos profesionales, dirigentes sindicales y periodistas devenidos en candidatos que dieron muestras de apoys y selfies a un lado u otro de los oficialismos en disputa, sea el fiel fruto de este régimen.

La ausencia de un movimiento estudiantil movilizado se hizo sentir en el claustro estudiantil: la mayoría quedó en manos Avanza la UES, el espacio peronista asociado al Rectorado y la Franja Morada. Y la minoría quedó por algunos votos en manos de la alianza kirchnerista de La Cámpora y La Mella, perdiendo así este espacio el Frente de Izquierda. A nivel del Centro de estudiantes también la UES quedó por delante.

La Izquierda, que la semana previa había impulsado un importante acto por la aparición con vida de Santiago Maldonado, pudo mostrar su predominio en las carreras de Comunicación y Sociología y ganar las mayorías estudiantiles de las Juntas de Carrera.

Por una Nueva Reforma Universitaria

La única alternativa a este cuadro lo presentó la Izquierda de Sociales, conformada por las agrupaciones del FIT y aliados independientes (y en donde participamos desde Docentes e Investigadores de Izquierda), que se presentó con un programa basado en la defensa de la universidad pública, las condiciones de trabajo y estudio y una democratización radical del régimen político universitario y proponía a Eduardo Grüner como decano.

Dentro de esta elección polarizada la izquierda acrecentó sus votos y agrupó a los activistas docentes. En la elección a Consejo Directivo, la Izquierda de Sociales creció y obtuvo 414 votos, en una elección copada por los aparatos ajenos a los docentes que en su gran mayoría vota en ese claustro por no estar concursado.

En profesores de Sociología estuvimos a solo un voto para ingresar a la Junta de Carrera. En graduados de Sociología obtuvimos 182 votos en un cuadro completamente trastocado por el crecimiento que supuso el vuelco de los aparatos de los partidos tradicionales a la elección. En Comunicación con 168 votos se mantuvo el consejero y en Trabajo Social también con 149 votos se obtuvo un representante de izquierda a la Junta. Sumados a los triunfos estudiantiles en las Juntas de Sociología y Comunicación, la Izquierda en la Facultad mantiene un espacio de oposición relevante y un piso para un escenario de luchas contra los planes de Cambiemos y el nuevo Decanato.

Mención aparte merecen lo acertado de algunos puntos claves del programa que la Izquierda presentó. Como la exigencia de hacer efectivo en la facultad el Convenio Colectivo de Trabajo que el Rectorado de la UBA se niega a aceptar (en especial la regularización en el cargo de los docentes que tienen 5 años de antigüedad en el cargo y terminar con el trabajo ad-honorem).

A su vez, el espectáculo al que asistimos en el claustro de graduados podría terminarse de avanzar en una transformación a fondo de los actuales estatutos restrictivos, tendiente a democratizar los órganos de gobierno, incluyendo: la creación del Claustro Único Docente con ciudadanía plena para todos sus miembros, la discusión sobre el carácter del claustro de graduados, la mayoría estudiantil, el otorgamiento de voz y voto para la representación “no-docente” y la elección directa del decano. La justeza de esta democratización radical de la Universidad se pondrá a la orden del día en los primeros días de Diciembre cuando tenga lugar la Asamblea Universitaria que se dispone a reelegir al peronista Alberto Barbieri como rector.

Tras la victoria de Mera, desde sus filas algunos celebraron “haber roto el techo de cristal”. Sin embargo, para conquistar una igualdad real entre géneros no basta con que las mujeres lleguemos a los puestos más altos de un régimen antidemocrático, sino que todas podamos conquistar nuestras demandas.

En este sentido, desde la Izquierda seguimos reclamando por un Protocolo contra la violencia de género con partida presupuestaria acorde y con la participación de docentes, no docentes y estudiantes; por la implementación de la licencia por violencia de género; por la aplicación inmediata del Convenio Colectivo de Trabajo que establece las licencias por maternidad y post maternidad, sumando seis meses entre ambas; por la extensión de las licencias por maternidad y paternidad (o para la madre no gestante) con suplencias pagas; finalmente, por la construcción de un jardín materno-paternal para los/as hijo/as de los docentes, no docentes y estudiantes de la Facultad.

Sin satisfacer estas demandas mínimas, la apelación a una ¨ruptura del techo de cristal¨ en Sociales es pura ilusión.








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