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El plan de Merkel para usar a los refugiados como mano de obra barata

La crisis migratoria cruza la campaña electoral alemana. Mientras refuerza las fronteras europeas, la canciller Angela Merkel busca “integrar” a los refugiados como mano de obra barata.

Juan Andrés Gallardo

@juanagallardo1

Jueves 15 de septiembre de 2016 | 11:20

La crisis migratoria y el tema de los refugiados se instaló de lleno en la campaña electoral alemana fortaleciendo a la extrema derecha xenófoba, como se demostró en el triunfo electoral alcanzado en las elecciones locales del domingo 4 de septiembre en Mecklemburgo-Pomerania Occidental.

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En esas elecciones el partido de Merkel quedó desplazado al tercer lugar, sufriendo una derrota aplastante.

Esta semana Merkel fue silbada por sectores de derecha que irrumpieron en un acto de campaña en Berlín donde se realizaran elecciones el próximo domingo.

A pesar del discurso de “puertas abiertas” hacia los inmigrantes, la canciller Merkel está a la cabeza de la política de fortalecimiento de las fronteras europeas, para limitar el flujo migratorio, como ya lo había hecho en los acuerdos con Turquía, para la instalación masiva de campos de refugiados en ese país, meses atrás. Puertas adentro también se fortalecieron las medidas securitarias tras los atentados como el de Munich, fortaleciendo las expresiones xenófobas, racistas y antimusulmanas, que hoy encuentran expresión electoral en las formaciones de ultra derecha.

Pero el plan de Merkel es más amplio y tiene que ver con la introducción masiva de los refugiados en el mercado laboral alemán, con bajos salarios y condiciones absolutamente precarizadas. Una política en la que tiene acuerdo con los empresarios alemanes, y que también es aprovechada demagógicamente por la extrema derecha para alimentar odio entre los trabajadores contra los migrantes.

El plan de Merkel

Tras reunirse con directivos de grandes empresas. Merkel declaró este jueves que “Alemania necesita soluciones viables” para integrar más rápido a los inmigrantes en el mercado laboral.

La reunión con los empresarios se realizó este miércoles y los directivos señalaron allí los motivos para “bajar el precio” de los salarios de los migrantes al mínimo, y poder de esa manera "incorporarlos al mercado". Es así que se escucharon cosas como “que la falta del idioma alemán, la incapacidad de la mayoría de los refugiados de poder probar sus cualificaciones y la incertidumbre sobre el permiso de residencia en el país eran los grandes inconvenientes para contratar refugiados en el corto plazo”.

Un portavoz de Deutsche Post DHL dijo que "Dado que cerca de un 80 por ciento de los refugiados no está altamente cualificado y podría no tener aún un alto nivel de alemán, hemos ofrecido principalmente trabajos que no requieren habilidades técnicas o una cantidad considerable de interacción en alemán".

Se trata de una “negociación” para llegar al mayor grado de precarización posible de la mano de obra, abaratando los costos para las empresas.

Es por eso que tras la reunión de Merkel con los empresarios, la Oficina Federal de la Migración y de los Refugiados (BAMF) propuso que el Estado subvencione parcialmente en un primer momento el salario de los refugiados para “facilitar su acceso al mercado laboral”.

Los argumentos del director de la BAMF, Frank-Jürgen Weise, no dejan lugar a dudas sobre la intención de favorecer a los empresarios tanto con subsidios como con la utilización de migrantes como mano de obra barata. En declaraciones a la emisora pública regional rbb-Inforadio dijo que "Los refugiados no traen en un primer momento un rendimiento al que se le pueda pagar un salario completo. Por eso se deben subvencionar", y remató, "quizá en una generación", la sociedad alemana" se beneficiará de los refugiados".

Esta política, que busca precarizar al máximo la fuerza laboral en base a la utilización de más de un millón de refugiados bajo la modalidad de empleo subvencionado y barato, es aprovechado también por la ultra derecha de forma demagógica para agitar el odio hacia los migrantes entre los trabajadores alemanes.

Mientras tanto los refugiados son los que siguen sufriendo, tanto en Alemania como en otros países de Europa, las consecuencias de las políticas securitarias de los gobiernos, el odio antiimigrante, la xenofobia y las persecuciones, que se vuelven política de estado al mismo tiempo que fortalecen a las formaciones de extrema derecha en el continente.








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