Política

PRESUPUESTO

El peronismo y sus dirigentes sindicales: cómplices del avance del ajuste macrista y del FMI

Mientras miles de manifestantes se movilizaron y enfrentaron la represión macrista, la CGT, protagonista del acto del peronismo del 17 de octubre en Tucumán, se borró de la jornada de lucha contra el presupuesto. Lo mismo hizo el moyanismo, que ya se había ausentado, el pasado diciembre, de la lucha contra el saqueo a los jubilados. El kirchnerismo movilizó de forma testimonial y propone esperar al 2019 con esos cómplices del ajuste. La izquierda propone otra salida: enfrentar el ajuste ahora, y un programa para que la crisis la paguen los capitalistas.

Fernando Scolnik

@FernandoScolnik

Miércoles 24 de octubre de 2018 | 16:46

Imagen / Enfoque Rojo

Haciendo un balance parcial de la jornada de este miércoles, ya se puede afirmar que el peronismo ha demostrado, una vez más, ser un aliado indispensable del ajuste y la entrega que llevan adelante el macrismo y el FMI.

La represión contra manifestantes y diputados, así como el avance del plan del FMI, se hubieran podido enfrentar con mucho más fuerza, y derrotado, si no fuera por el rol del peronismo y sus dirigentes en los sindicatos, que nuclean a millones de trabajadores

Nada nuevo: si el plan de Cambiemos llegó hasta acá, a pesar de que el oficialismo es minoría en el Congreso Nacional y no tiene fuerza propia en los sindicatos, es gracias a estos falsos "opositores". Así lograron pasar leyes necesarias para los planes del gran capital como la entrega a los fondos buitre, que abrió un ciclo de fenomenal endeudamiento, o el saqueo a los jubilados en diciembre pasado, entre tantas otras.

Este miércoles el peronismo protagonizó un nuevo hito en su entrega. A la Cámara de Diputados llegó un brutal presupuesto 2019 de entrega a los especuladores y ajuste al pueblo trabajador, gracias a que sectores del peronismo le dieron el dictamen que necesitaba en comisión. Luego, le dieron quórum al oficialismo, para que se realice la sesión, y se preparan para darle los votos indispensables en Diputados y el Senado para la ley que exige Christine Lagarde.

La otra parte indispensable ha sido, sin duda, la que cumplieron los sindicatos que, en estos casi tres años de macrismo, han combinado largos períodos de tregua con medidas de fuerza aisladas para descomprimir, que nunca se continuaron en planes de lucha serios para derrotar el ajuste. Así se impusieron los tarifazos, los salarios por debajo de la alta inflación, los despidos, la entrega del país, a pesar del rechazo de la enorme mayoría del pueblo trabajador al plan económico del gobierno. Incluso, a contramano del pueblo trabajador que demostró una enorme voluntad de lucha en algunas ocasiones, como cuando se movilizaron decenas de miles contra el saqueo a los jubilados.

La pata sindical de los entregadores

La CGT protagonizó este miércoles una gran entregada, al haberse negado a convocar a un paro nacional contra la votación del Presupuesto 2019, e incluso negarse a movilizar a las puertas del Congreso. Anuncian, sin fecha precisa, un paro nacional para noviembre, cuando quizás el presupuesto ya esté aprobado.

Estos burócratas son los mismos que el pasado 17 de octubre estuvieron en el acto del peronismo en Tucumán junto a Pichetto, Massa, Manzur y otros que, en el Congreso, dejarán pasar el plan del FMI.

La CGT deja correr el ajuste mientras solo preparan las elecciones de 2019, en función de sus propios intereses y no los de los trabajadores. Los miles de manifestantes que se movilizaron este miércoles lo hicieron a pesar de los dirigentes de la central obrera. Podrían haber sido cientos de miles si no fuera por la conducción sindical, y hubieran tenido la fuerza necesaria para derrotar el Presupuesto.

Por su parte, el moyanismo volvió a protagonizar otra borrada histórica. Nada extraño: lo mismo habían hecho en diciembre pasado, cuando se borraron de la lucha contra el saqueo a los jubilados. También piensan solo en sus propios intereses, mientras negocian con el peronismo y la Iglesia, de cara al 2019. A eso fueron a Luján hace unos pocos días.

¿Y el kirchnerismo?

El kirchnerismo, por su parte, es aliado del moyanismo en el Frente Sindical por un Modelo Nacional. Con aliados así... El kirchnerismo sindical puso más fuerza en marchar a Luján con la misma Iglesia que impidió el derecho al aborto, que en preparar una verdadera jornada de lucha contra el presupuesto.

Este miércoles movilizaron de forma testimonial, como se vio en la pequeña columna de CTERA, por no hablar de otros sindicatos que movilizaron aún menos. En el caso de los docentes, que es el gremio más grande de todo el país, apenas convocaron a los activistas, sin ningún esfuerzo para convocar a decenas de miles de maestras que sufrirán otro fuerte ajuste en la Educación y vienen de sufrir fuertes agravios como en las escuelas de Moreno. En el caso de bancarios, acataron la conciliación obligatoria de Triaca sin siquiera realizar asambleas para tomar esa decisión, por lo cual movilizaron muy poco.

Esta política de los dirigentes sindicales kirchneristas es parte de la estrategia de "cuanto peor, mejor" para capitalizar el descontento con el macrismo de forma electoral hacia 2019, mientras el pueblo trabajador sufre el ajuste. Especulan con el hambre de los trabajadores.

A la vez, los referentes políticos del kirchnerismo siguen llamando a la unidad de todo el peronismo contra Macri en 2019. Es decir que no solo llaman a esperar un año en vez de enfrentar los ataques, sino que también depositan expectativas en un frente electoral con gobernadores ajustadores, legisladores que son votadores seriales de leyes macristas y burócratas sindicales que dejan pasar el ajuste. En caso de llegar al Gobierno, no harían otra cosa que seguir con los esos mismos planes, ya que tampoco están dispuestos a tomar medidas elementales como el no pago de la deuda a los especuladores.

Contra todos ellos, el PTS-Frente de Izquierda había exigido que este miércoles fuera una jornada de paro nacional con movilización de cientos de miles al Congreso, para derrotar los planes del FMI, en la perspectiva de la huelga general activa.

Contra los que llaman a esperar a 2019, el PTS propone una Asamblea Constituyente Libre y Soberana que pueda discutir sin límites las salidas de emergencia para la crisis (para que no se sigan haciendo pactos a espaldas del pueblo), donde pelearíamos por medidas elementales para que la crisis la paguen los capitalistas, como el no pago de la deuda a los especuladores, la expropiación de los grandes terratenientes, el monopolio estatal de la banca y el comercio exterior, o medidas democráticas elementales como el derecho al aborto o la separación de la Iglesia del Estado.

Como conclusión de esta jornada, queda planteada una vez más la necesidad urgente de transformar los sindicatos en verdaderas herramientas de lucha de la clase trabajadora, para poder derrotar los planes de ajuste, que no harán más que profundizarse si se aprueba el presupuesto del FMI.

Y para todas estas tareas, en el contexto también del alerta que representa el ascenso de Bolsonaro en Brasil, el PTS propone la construcción urgente de un partido unificado de la izquierda obrera y socialista, una herramienta indispensable para que no sea otra vez el pueblo trabajador el que pague con un nuevo saqueo.







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