Sociedad

De "Isabelita" a Salta

El país de los helicópteros

La tremenda imagen del helicóptero arrojando comida desde las alturas a los pueblos originarios afectados por las inundaciones en Salta, dejó al desnudo la cara más despiadada de las políticas del gobierno y de los gobernadores peronistas cómplices, pero además, la verdadera naturaleza de este estado y del sistema capitalista. Aquí un repaso por los hechos históricos donde estuvo involucrado el volador invento argento.

Luis Bel

@Hachedebel

Martes 13 de marzo | Edición del día

Seguramente, cuando el inventor argentino Raúl Pateras de Pescara realizó el primer vuelo controlado de un aparato volador con palas rotativas (según dicen en 1916), que luego patentara en 1920, no imaginó que su invento se transformaría en un símbolo de la historia política argentina.

En los 60, tras el crecimiento de la efervescencia y conflictividad social, y en medio del ascenso obrero estudiantil que derivaría en la histórica jornada de “El Cordobazo”, la Fuerza Aérea comienza a comprar unidades y a adiestrar cuadros para pilotar unidades que resultaban mucho más útiles que los aviones a la hora de reprimir tanto a la guerrilla rural, como urbana. Muchas de estas unidades serán usadas en los llamados “vuelos de la muerte” donde se arrojaban detenidos desaparecidos al Río de la Plata o al mar.

La primera vez que un helicóptero se meterá en la foto de la historia argentina fue el del 24 de marzo de 1976. Tras cerradas negociaciones con diversos sectores políticos, incluidos el peronismo, el radicalismo, la Iglesia Católica (con Antonio Cafiero como embajador en el Vaticano), y hasta el Partido Comunista, tiene lugar “el golpe de estado más anunciado de la historia”, según lo bautizara la Graciela Fernández Meijide.

A las 0.49 horas de aquel 24 de marzo, María Estela Martínez de Perón dejaba la Casa Rosada en el helicóptero estadounidense Sikorsky S-58DT con nomenclatura H-02, adquirido apenas dos años antes para traslados ejecutivos, rumbo a la mansión El Messidor, residencia que simula un pequeño castillo de etilo francés a orillas del lago Nahuel Huapi, en la provincia de Neuquén. Atrás, dejaba casi dos años de represión estatal y de las bandas paramilitares de la Triple A, formada por Perón y López Rega, con miles de asesinatos sobre su espalda, dejándole la puerta abierta a la más sangrienta de las dictaduras cívico militares que vivió el país.

No sería la primera huida presidencial desde aquella ya célebre terraza de “La Rosada”.


El 15 de marzo de 1995, se desplomaba el helicóptero piloteado por Carlos Saúl Menem (h), más conocido en ek ambiente de la farándula como Carlitos Junior. En el hecho también perdía la vida Silvio Oltra, conductor de TC.

Durante más de 20 años desde los oscuros resortes del poder estatal se negó lo que para la mayoría era algo obvio. Recién en 2014 un nuevo peritaje puso luz sobre lo sucedido: el supuesto “accidente” había sido en realidad un atentado.

Impactos de bala sobre el fuselaje del helicóptero

Si algo dejó al descubierto el caso de Carlos Menem hijo, fue la podredumbre que se esconde tras la alfombra del estado y los servicios de inteligencia que éste sostiene.

Entre las hipótesis se baraja un ajuste de cuentas por promesas incumplidas a sectores que aportaron dinero a la campaña presidencial de Carlos Menem. Sumando el atentado a Carlitos Jr., en una serie de hechos que incluyen los atentados a la Embajada de Israel (1992) y a la AMIA (1994).


El 20 diciembre 2001, alrededor de las 20 horas, Fernando de la Rúa renunciaba y escapaba en un Sikorsky S76B; un modelo más nuevo fabricado por la misma compañía, de la misma terraza donde hacía más de dos décadas lo había hecho “Isabelita”. Iba acompañado por su edecán militar, Gustavo Giacosa, y el subjefe de la custodia presidencial, el subcomisario Marcelo Lioni.

De la Rúa, expulsado por el pueblo en las calles en aquellas jornadas revolucionarias, dejaba tras de sí 39 muertos tras días de feroz represión. El dirigente radical, que llegó a la presidencia de la mano de la Alianza (conformada por la UCR y el FrePaSo), fue trasladado a la Quinta de Olivos. Su última acción como presidente fue firmar el decreto 1682/2001, que como denuncia el CELS, tenía como finalidad legalizar la represión enmarcando el accionar de las fuerzas dentro del contexto de "conmoción interior".


Un personaje más reciente de la política argentina que se hizo conocido por sus hollywodenses apariciones en helicóptero fue el ex ministro de seguridad kirchnerista, Sergio Berni.

Cómo olvidar al ex carapintada devenido en demócrata comandando desde el aire la represión a los trabajadores despedidos de Lear sobre la Panamericana.

Entre las perlitas que dejó el por entonces llamado por algunos medios como “SuperBerni”, fueron la detención de la nieta recuperada Victoria Moyano Artigas, la infiltración en las marchas descubierta por los trabajadores del canoso Coronel Galeano y por supuesto el inefable “gendarme carancho”.

Por suerte para Berni, tuvo que dejar de posar de progre y ahora se dedica a convalidar cada una de las acciones represivas llevadas adelante por gendarmería o cualquier otra fuerza comandada por Patricia Bullrich.

Los tiempos en que el FpV lo medía como posible candidato para PBA quedaron muy atrás.

Pareciera que “la invención de Raúl” no pudiera disociar su destino del de la represión del pueblo trabajador.


El último y más reciente, podríamos decir “helicopterazo”; fue en Las Vertientes, en la zona de Santa Victoria del departamento Rivadavia, en la Salta del peronista Uturbey.

Las imágenes muestran claramente como desde un helicóptero se arrojan provisiones a parte de los pueblos originarios afectados por las últimas inundaciones en la zona. El video, registrado desde un celular por el cacique Timoteo, se viralizó rápidamente generando una ola de repudio a nivel nacional e internacional.

Funcionarios del gobierno salteño salieron a despegarse del hecho argumentando que lo de Las Vertientes había sido una excepción, pero los caciques de la zona denunciaron que era una práctica común y que muchas veces el helicóptero ni siquiera tocaba tierra, arrojando las provisiones desde una altura aún mayor.

Para completar la escena y mimetizarse aún más con la línea del gobierno nacional, Néstor Ruíz de los Llanos, Secretario de Protección Civil del gobierno de Salta, dijo que la culpa de que la ayuda no llegara de manera correcta a los afectados, era de los mismos caciques, supuestamente los “encargados de la distribución”.

Mientras tanto, uno de los gobernadores que más hizo por agradar al gobierno nacional, camina por la cuerda floja y tras la estruendosa derrota electoral sufrida en las últimas legislativas por su coalición política, parece estar dispuesto a sacrificarlo todo en pos de la buena salud de la coalición Cambiemos.


Sin dudas, de todos los que repasamos, el que más a quedado en la memoria colectiva del pueblo fue el del 2001. No solo por su importancia histórica, marcando un antes y un después en la historia del país y abriendo una crisis profunda en el bipartidismo que hasta entonces había reinado, dejando en jaque a las instituciones del régimen burgués; sino porque además marcó el triunfo de la lucha popular en las calles.

Tan fuerte es esta construcción simbólica, que ante el debilitamiento del gobierno luego de las jornadas del 14 y 18 de diciembre, comienza a escucharse como un murmullo, un rumor social, que se asemeja bastante al sonido de las aspas en movimiento.







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