Política

CUMBRE DE LA OMC

El operativo de seguridad de Cambiemos para disimular el descontento en diciembre

Cambiemos prepara desde ahora un operativo de seguridad inédito para la cumbre de la Organización Mundial del Comercio, que se realizará en diciembre en Buenos Aires.

Juana Galarraga

@Juana_Galarraga

Miércoles 5 de julio | Edición del día

Si hay pobreza que no se note, dice el refrán popular. Sin embargo, como en Argentina los niveles de pobreza y la carestía creciente de la vida para millones son indisimulables, Cambiemos intenta que al menos no se note el descontento.

En diciembre tendrá lugar en la ciudad de Buenos Aires un evento internacional clave para el Gobierno: la cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Según el diario La Nación, fuentes del oficialismo aseguraron que se trata de un hecho "estratégico" para el país, ya que serviría para la tan esperada llegada de las inversiones.

La cumbre para la que el Gobierno se juega con todo, implicará la prensencia en el país de 180 ministros de todo el mundo. La impresión con la que todos estos señores se vuelvan a sus respectivos territorios, cuenta y mucho. Generar "confianza" sería menester, de cara a la reunión del G-20 de fines de 2018, que también se realizará en Buenos Aires. No vaya a ser cosa que los líderes del mundo se arrepientan. Ya que el "mundo" no viene a la Argentina en forma de inversiones, por lo menos que se arrime en forma de cumbres internacionales. Algo es algo.

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Tan importante es la necesidad de lograr una buena impresión a los ojos de los ministros del planeta, que Cambiemos está preparando desde ahora, un mega operativo de seguridad, algo inédito, para evitar disturbios.

Cambiemos se prepara para un escenario complicado. Prevé durante los calurosos días de diciembre, la irrupción de manifestaciones y protestas callejeras. No es para menos. Diciembre es un mes con cierta tradición en el país y las reminiscencias al 2001 en tiempos de ajuste, pueden animar a salir a la calle a más sectores que han visto gravemente afectada su calidad de vida desde diciembre de 2015. Para diciembre las elecciones legislativas ya habrán acontecido y muy probablemente también, un nuevo intento de avanzar con el plan ajuste por parte del Gobierno.

Como ya se sabe, está previsto otro tarifazo del transporte para después de octubre. Si se mantiene la avanzada en los despidos y suspensiones, por parte de patronales envalentonadas y con la complicidad del oficialismo, habrá más motivos que empujen a la salir a la calle a miles. Lo que sucede hoy con los despidos en PepsiCo, puede pensarse como botón de muestra de lo que podría suceder a futuro, en meses nomás.

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El control de la calle, como se vio en los últimos días, es un tema de importancia capital para Cambiemos. Con más razón lo será durante esos días en que el mundo visitará estas tierras y transitará esa misma calle.

Según La Nación, Mauricio Macri dispuso la creación de un área en el Ministerio de Seguridad que se dedicará de forma exclusiva a las cumbres internacionales. Dicho equipo trabajará en conjunto con Cancillería. En el operativo intervendrán las cuatro fuerzas de seguridad. Se hará un relevamiento de los vecinos que vivan en los alrededores de los hoteles y predios donde haya actividad esa semana y habrá cordones de seguridad desplegados en varios puntos. Entre otras cosas, se creará un comité interministerial -Seguridad, Defensa y Modernización- dedicado a la ciberseguridad, para evitar ataques informáticos. No serán días en los que el Gobierno se pueda permitir quedar en ridículo. Básicamente, no sería el mejor momento para que alguien hackee la cuenta de twitter de algún funcionario, como ha sucedido con la de la mismísima ministra de Seguridad Patricia Bullrich, o más recientemente, con el sitio oficial del ejército argentino.

De más está decir que las calles estarán prácticamente militarizadas, con una excesiva presencia policial y con sectores vallados y bloqueados. Desde el ejecutivo nacional habrían asegurado que ni con la visita de Barak Obama se realizó un despliegue semejante: clara prueba de que lo que importa no es tanto la envergadura del evento, sino del descontento popular que pueda expresarse en el momento.

Battle in Buenos Aires

El fantasma que perturba a Cambiemos, es que durante esos días de diciembre la ciudad se convierta en una nueva "Seattle". En aquella ciudad norteamericana, el gobierno llegó a decretar el estado de sitio ante las masivas y persistentes movilizaciones, durante la fallida cumbre de la OMC, en el año 1999. El Estado reprimió salvajemente a grupos antiglobalización, que se manifestaban pacíficamente por las calles de la ciudad. De allí el nombre de la película basada en los hechos, "Battle in Seattle". Ante la posibilidad de un escenario similar, Cambiemos extremará los controles de las personas que ingresen al país, para evitar la intervención de tales grupos antiglobalización. Como si no bastara con el descontento y con las ganas de salir a la calle de los propios habitantes de la Argentina, el Gobierno se cuidará de la posible llegada de "perturbadores" de la paz desde otros países.

Para lidiar con este tipo de "grupos" las fuerzas de seguridad nacionales están en contacto con la inteligencia de países como Francia, Italia, Reino Unido, España y Alemania. Estos países colaboran en la capacitación de los efectivos locales para que sean capaces de identificar tales grupos y disuadirlos.

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Según reprodujo La Nación, fuentes gubernamentales habrían asegurado que en Argentina "no estamos acostumbrados porque son profesionales en lo que hacen. Tienen detrás organizaciones no gubernamentales, con un marco jurídico y financiación. Saben lo que hacen. No son los que vienen con un gorrito tapándose la cara y nada más". Como se ve, el Gobierno no se siente lo suficientemente armado con el Protocolo Antipiquetes con el que desalojó brutalmente la 9 de Julio hace días. Aquí se toma la licencia de pasar por encima de marcos jurídicos como la Contitución Nacional, que consagra el derecho a la protesta. Pero con "grupos profesionales" de otras partes del mundo, que podrían llegar amparados por otros "marcos jurídicos", el oficialismo no se puede hacer el loco. Los costos quizás, también ante los ojos del mundo, podrían ser otros.

"Seguro va a haber enfrentamientos como los hubo en todo lados" sostienen desde Cambiemos, ya que las manifestaciones son algo que sucede en todas las cumbres. La clave para el Gobierno será mantener las manifestaciones alejadas e invisibilizarlas lo más posible. Si hay bronca y diciembre arde, que no se note. Para eso trabaja el Gobierno desde hoy.






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