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MARIHUANA / OPINIÓN

El nuevo director del Senda y las drogas en Chile

Patricio Bustos, quien este 7 de febrero fue electo como el nuevo director del Senda ya ha estado dando declaraciones principalmente en entrevistas referente a su nuevo cargo. ¿Qué política de drogas se avecina desde este año?

Sábado 25 de febrero | 07:35

Patricio Bustos fue titular del SML entre los años 2007 y 2016. Este médico cirujano y ex mirista fue designado el 7 de febrero por la presidenta Michelle Bachelet como nuevo director del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda).

El recientemente asumido director ya ha comenzado a dar a conocer parte de la política que llevará adelante en su nueva posición mediante entrevistas que han provocado polémica principalmente en sectores más conservadores.

Frente a la realidad de las drogas que se vive en Chile “tenemos dos alternativas creo: una es dejar que esto siga siendo un problema entre narcotraficantes y consumidores y otra que haya una fuerte intervención del estado”, declaró Bustos.

De esta forma entrega dos alternativas, cada una sin mucho detalle. El problema actualmente se presenta entre narcotraficantes y consumidores, pero también se presenta como un problema social con las familias de las y los consumidores, el ambiente en el que viven y hacen su cotidiano, como establecimientos educativos y su entorno laboral. Pero esto no es todo: dentro del problema actual están presentes también la industria farmacéutica, la del alcohol y la del tabaco aún siendo industrial que mueven en el mercado sustancias legales. El problema actual es más amplio que el de las drogas ilícitas, quienes las trafican y quienes las consumen, y aunque aquí no lo mencione, Bustos lo tiene claro.

La política que Bustos quiere llevar adelante entonces es la de una fuerte intervención del estado en política de drogas, señalándola como la única que se puede tomar y llevar adelante ¿pero cómo?

Su enfoque es trabajar en paralelo la problemática de todas las drogas, de hecho, menciona que no quiere que “se marihuanice el debate”, pero aun así plantea tratar con mayor énfasis las que son más consumidas y tienen mayores efectos en la sociedad. Frente a si estaba por legalizar o despenalizar la marihuana ha preferido evadir la pregunta contestando: "Yo no soy un liberal respectos a estos temas, yo lo que creo que hay que enfrentar la realidad que tenemos aunque nosotros quisiéramos que no existiera", dando a ver que el consumo de marihuana en Chile es una realidad enorme pero evadiendo finalmente la pregunta aunque diga que no está en contra a priori de la legalización y despenalización. Eso sí, se muestra enfático en querer prevenir el consumo de cualquier droga perjudicial para la salud de niños, niñas y jóvenes.

El silencio y la evasión que hace de la pregunta por la legalización de la marihuana no es casual. Bustos indica que “yo lo que voy a hacer es defender las indicaciones del ejecutivo porque yo tengo un logo del ejecutivo en mi nombramiento”. Así también ha mencionado que tendrá reuniones con ministros y ministras como la de Educación y del Trabajo para avanzar en la materia.

Al menos en sus declaraciones parece indicar que su intención es efectivamente la de una intervención fuerte del Estado pero, ¿con qué fuerza podrá manifestarse una intervención que depende de las indicaciones del ejecutivo que lo único que ha hecho es retrasar los avances en materia de drogas?

Uno de los casos más discutidos es, sin dudas, la legalización de la marihuana, droga cuyo consumo es una realidad cotidiana y que cada día que pasa siendo ilegal es un día que puede llevar consigo condenas por consumo, por porte o por plantar cannabis, además de retrasar los avances en materia de salud que se pueden llevar adelante con los ya probados usos medicinales. La discusión de la legalización y despenalización del consumo, porte y plantación de marihuana se ha dejado una y otra vez en el tintero como línea política del ejecutivo, para entregar ilusiones a una población como la chilena, que según recientes estudios realizados por la Universidad de Londres y la Universidad Andrés Bello, es el país que más apoya legalizar sobre la marihuana (un 48,2% de la población).

Esto es necesario recalcarlo: la política de drogas que se llevará adelante no podrá ser fructífera si se basa más en "defender las indicaciones del ejecutivo" (que ya hemos notado como opera) que en revertir los efectos nocivos que provoca la prohibición de la marihuana y la casi nula intervención del estado en materia de drogas, dejando todo en manos de narcotraficantes y empresarios de las industrias de drogas lícitas.






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