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El movimiento de autodeterminación en una encrucijada: ¿Cómo conquistar la independencia?

El mandato del 1-O está atrapado entre “pactos” con Madrid o la represión del 155. ¿Cómo conquistar la independencia y todas nuestras reivindicaciones? Nuestra perspectiva y un programa de acción.

Cynthia Lub

Barcelona | @LubCynthia

Federico Grom

Barcelona

Sábado 14 de octubre | Edición del día

Edició català

El 10-O, cientos de personas se concentraban en los alrededores del Parlament, blindado por los Mossos d’Escuadra, esperando celebrar la declaración de lo que una gran mayoría del pueblo catalán votó el 1-O. En segundos esa ilusión se desinfló al igual que el rostro de muchos de los que se concentraban en las inmediaciones del Parlament: Puigdemont proclamó la independencia y en diez segundos la suspendió proponiendo su negociación.

El President demostró así que la estrategia de Junts pel Sí es impotente tanto para cumplir con el mandato del 1-O como para defenderlo de una posible aplicación del 155. La CUP fue crítica con lo que muchos de sus dirigentes llaman la “gran traición” del President, mientras le dan un mes para negociar. Pero más que una “traición” lo que hay es una demostración palpable de que los partidos de la burguesía y la pequeñoburguesía no van a enfrentarse hasta el final al Régimen del 78 para cumplir el mandato del pueblo catalán.

¿Qué República necesita el pueblo catalán?

Desde la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) e Izquierda Diario asumimos el sentir mayoritario del pueblo catalán expresado el 1O, como no puede ser de otra manera para quienes desde el marxismo siempre defendimos el derecho a la autodeterminación de las naciones oprimidas. Y aunque no somos independentistas, defendemos la lucha del pueblo catalán por constituirse en una República independiente, contra todo ataque del Estado español. Pero no lo hacemos desde el punto de vista de una República burguesa más, como algunas de las que forman hoy la reaccionaria Unión Europea del capital. La Europa de la vergüenza.

La misma Unión Europea que deja que miles de seres humanos que huyen de las guerras y la miseria en sus países se ahoguen en el mediterráneo. La misma que cuando el Estado español y el Gobierno del PP con sus fuerzas represivas apalean a ciudadanos pacíficos y secuestran urnas mira para otro lado y sostiene que es un “affaire doméstico” de la “madura democracia” española.

Por eso, desde nuestro punto de vista, la clase trabajadora nada puede esperar de los partidos capitalistas de ERC y PDeCAT, partidos que han pasado durante la crisis los mismos planes neoliberales que el PP y el PSOE, incluyendo recortes en sanidad y educación así como las reformas laborales mientras promovieron ayudas millonarias a los colegios del Opus Dei.

Durante muchos años Pujol y su capitalismo de amiguetes se enriquecieron con la obtención de nuevas competencias negociadas con Madrid de las que se beneficiaron buena parte de las familias de los burgueses catalanes, unidas por mil lazos con los burgueses españoles. Una burguesía catalana fundadora del Régimen del 78´, con un padre de la constitución como Miquel Roca i Junyent.

La República catalana que proyectan hoy desde ERC y el PDeCAT es muy parecida en muchas cosas al Estado español que pretenden abandonar, patente en la Ley de Transitoriedad. Una transición de “la ley a la ley” sin trastocar todo el orden social existente, sin ir contra su propia gran burguesía catalana totalmente contraria a la independencia (sus principales empresas anuncian una "guerra económica") e incluso buscando el apoyo de los gobiernos imperialistas de la UE. Esto dejará sin resolver todos los grandes problemas sociales en Catalunya que se le achacan y no sin razón a la unidad española.

Por eso peleamos por una Catalunya independiente y socialista. Por una República de los trabajadores, los oprimidos y el pueblo pobre que tome las riendas de sus propios destinos no solo en un sentido de emancipación nacional, sino también de clase. Así como que en el resto del Estado se desarrolle la solidaridad con este pueblo hermano desde la convicción de que un pueblo que oprime a otro no puede ser libre. La única posición que puede soldar la unidad de la clase trabajadora de todo el Estado en una lucha común que permita acabar con la Monarquía y el régimen.

Es decir la perspectiva de extender el derecho a decidir a todas las nacionalidades históricas del Estado español, soldando la fraternidad entre sus pueblos en el camino de la construcción de la libre federación de los estados socialistas ibéricos.

Creemos que solo un proyecto de este tipo puede hacer realidad las conquistas sociales que en el imaginario de las grandes masas representa el proyecto de la República. Sin embargo, somos conscientes que nuestra perspectiva no es compartida hoy por la mayoría. Pero estamos dispuestos a pelear hasta el final y de forma consecuente para que se cumpla el mandato y la voluntad de la mayoría del pueblo catalán, es decir la independencia de Catalunya, es necesario desarrollar las herramientas y las fuerzas sociales para hacerlo verdaderamente posible frente a las vacilaciones de la dirección del proceso y la oposición frontal del Estado español y el Régimen del 78`.

La izquierda independentista otra vez en la encrucijada

La izquierda independentista se encuentra una encrucijada. Porque la resolución del mandato del 1-O está frente a un callejón sin salida: o una negociación o “reforma constitucional” que diluya el mandato popular. O la deriva represiva del Estado, bajo el 155 y todo el andamiaje del régimen.

La izquierda independentista debe romper inmediatamente su subordinación a los partidos patronales catalanes. Es necesaria una alternativa a la dirección del procés que ponga por delante la movilización independiente de la clase trabajadora y sectores populares. La lucha por la independencia por la que siempre bregó la CUP o una República verdaderamente democrática no vendrá de la burguesía y la pequeñoburguesía catalana. Confiar en ello llevó a la izquierda a perder el horizonte del “socialismo” y a ser furgón de cola de la burguesía y la pequeñoburguesía nacional.

Es necesario que todas las fuerzas de izquierda anticapitalista y revolucionarias, independentistas o no, junto a las organizaciones sindicales de izquierda se planten como alternativa a la dirección burguesa de Junts pel Sí. La huelga del El 3-O ha sido una muestra de que es posible serlo, con la paralización de muchos centros de trabajo y una masiva movilización convocada por toda la izquierda política y sindical; a pesar de la traición de las direcciones de CCOO y UGT llamando a un “paro cívico” con la dirección del procés.

Es necesario unir la lucha por los derechos democrático-nacionales con la lucha por la emancipación social de la clase trabajadora, por el fin del capitalismo y la construcción del socialismo. Solo la clase trabajadora como líder de la nación oprimida puede encabezar esta perspectiva.

Propuestas para un programa de acción

1. Autoorganización: ¡Los comités de defensa de los barrios siguen activos! Por su extensión y coordinación en las universidades, barrios y centros de trabajo, para defender con la movilización su resultado del 1-O frente a la amenaza del Estado central. Necesitamos que las organizaciones sindicales, empezando por la izquierda sindical, convoquen asambleas en los centros de trabajo para organizarnos y unirnos a los CDR. No podemos seguir atados a las traiciones de las direcciones sindicales de CCOO y UGT como la del 3-O.

2. Prepararse para la defensa contra la represión estatal, el 155 y la ocupación policial: Frente a las amenazas del Gobierno y la Corona de aplicar la “ley” cueste lo que cueste. Y la ocupación de las fuerzas represivas de Catalunya, llamemos a un gran movimiento contra la represión que exija ¡Fuera la policía nacional y la Guardia civil!

3. Control de los movimientos de capitales de la gran burguesía catalana que sabemos que se opone al proceso, lo que deberían ejercer los propios trabajadores bancarios, para evitar la posibilidad de la fuga de capitales. Contra la guerra económica de los capitalistas, nacionalización sin indemnización de los bancos y grandes grupos económicos y de servicios. Medidas elementales para impedir un “golpe de mercado” contra Catalunya y la base para que su economía esté al servicio de las necesidades populares.

4. Con la clase trabajadora al centro ¡Huelga general contra el nuevo ataque que prepara el Régimen!: Es necesario, una intervención decidida del conjunto del movimiento obrero, que dio una muestra de su fuerza y determinación en la huelga del 3-O a pesar de la traición de CCOO y UGT. Y que las organizaciones obreras apoyen sin condiciones la lucha por la independencia, lo que no quiere decir que dejen de plantear sus propias demandas, sino todo lo contrario. Desplegando un programa con medidas como el reparto de horas de trabajo sin disminución salarial, el aumento del salario mínimo, el fin de la precariedad laboral, el no pago de la deuda, una educación pública totalmente gratuita y sostenida con impuestos a las grandes fortunas entre otras.

Sin embargo, para sostener la lucha por la independencia se necesitara desarrollar la fuerza de la mayoría social, la clase trabajadora. Incluso la cual solo una parte de esta está representada en las opciones sindicales (todas ellas).

Para no terminar en una negociación que diluya la voluntad expresada el 1-O. O que como amenazó el portavoz del Gobierno del PP, Pablo Casado, -aprovechando el 83 aniversario de la proclamación de la República catalana de octubre del 34- cuando dijo que quienes declaren hoy la independencia, terminarán como quienes la declararon en el 34. Es decir, o bien fusilados como Companys en el 40 por la dictadura franquista o con decenas de muertos y encarcelados producto de una intervención del ejército y miles de encarcelados en el 34.

La nueva República, debe fundarse en una Asamblea Constituyente, pero esta debe ser verdaderamente libre y soberana y su temario y poder de resolución no debe estar maniatado de antemano.

Este es el derecho democrático elemental que tenemos los que venimos poniendo el cuerpo para que el derecho a decidir fuera una realidad y los que tendremos que ponerlo para hacer que su resultado sea más que una declaración sin efectos.

Así como tenemos derecho a decidir la relación con el Estado y lo hemos hecho, tenemos el pleno derecho democrático a decidir, cual será no solo la forma, sino el contenido social del nuevo Estado Catalán.








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