Política

LIBERTADES DEMOCRÁTICAS

El ministro de Justicia y Derechos Humanos otra vez se reunió con abogados de genocidas

A pocas horas de la conferencia que dio a conocer el nieto recuperado 120, trascendió una nueva reunión de Germán Garavano con defensores de genocidas. Reclaman el final de los juicios y la libertad de los responsables de delitos de lesa humanidad.

Federico Rovensk

CeProDH | Zona Norte GBA

Daiana Zottich

Integrante de La Izquierda en Derecho / Pan y Rosas

Viernes 1ro de julio de 2016 | Edición del día

"Fuimos a hablar de los presos políticos", dijo Alberto Solanet, titular de la Asociación Abogados por la Justicia y la Concordia, al explicar el contenido del encuentro. "Es una situación que hay que solucionar", le dijo al ministro de Justicia German Garavano.

El ministro de Justicia y Derechos Humanos, Germán Garavano, recibió dos veces en sus oficinas a los defensores de represores nucleados en la Asociación Abogados por la Justicia y la Concordia. El 25 de abril, se había reunido con Cecilia Pando defensora abanderada del genocidio ocurrido en nuestro país y de los genocidas de la región a quienes enarbola como “presos políticos”. En la misma línea, el secretario de derechos humanos,Claudio Avruj, recibió en enero en la Esma a representantes del Celtyv, organización que defiende a los genocidas de la dictadura y acusa de “terroristas” a los militantes de organizaciones de izquierda de los 70’

No extrañan estas reuniones teniendo en cuenta el curriculum del ministro. Garavano fue director académico del Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia (Fores). Este grupo de juristas fue creado en octubre de 1976, según sus propias declaraciones para enfrentar la “campaña antiargentina”. Tiene méritos que dan cuenta de la ideología pro fascista de la institución que en 1983 cuestionó el Documento Final firmado por la última Junta Militar, porque no analizó “las razones de la renuncia a las vías legales para reprimir’”. “Se ha ganado una guerra y se está alcanzando la paz, a la que contribuimos”, sostuvo el presidente de Fores en las de 1978. Explicó así la participación de Fores en la formulación del plan político de la Junta Militar: ‘Los hombres de derecho debemos hacer un imprescindible aporte a los hombres de armas’.”

Fores publicó un libro reivindicativo de la dictadura genocida titulado “Definitivamente nunca más, la otra cara de la Conadep”, que cuestiona el informe presentado en el Nunca Más por considerarlo, incompleto y deficitario, porque no explica el fenómeno de la violencia subversiva y presenta a las víctimas como “personas inocentes”.

Gobierna la impunidad

La "estrategia" de quienes se reunieron con Garavano pretende imponer un nuevo "relato" sobre el balance de la década de los 70’ y bajo este manto, asegurarse impunidad para el final de la vida de los que llaman "presos políticos", y nosotros, genocidas y torturadores.

La política del macrismo en materia de derechos humanos se ve fielmente reflejada en estos hechos: mientrasun nieto acaba de recuperar su identidad, peleando por el reconocimiento de su verdadero nombre y apellido aún no modificado, Garavano se reunió con los abogados de genocidas, quienes con argumentos endebles pretenden lograr más impunidad, prisiones domiciliarias y llaman como “presos políticos” a probados responsables de delitos de lesa humanidad.

Actualmente hay menos de un genocida detenido por los 650 campos de concentración reconocidos oficialmente. El número real de los involucrados en el genocidio, aún sin contar a los cómplices civiles, es muchas veces mayor a los juicios en curso inclusive ya que las estadísticas fueron oficiales cuentan por juicio cuando lo que ocurre en que por represor pesan más de una condena.

Las condenas “en el marco del un genocidio” que hay actualmente deberían servir de impulso para continuar avanzando contra las responsables de las fuerzas represivas y también contra los civiles impulsores, justificadores e ideólogos que fueron los que se enriquecieron con las consecuencias planificadas y queridas por ese genocidio. Sin embargo, corre serio peligro la continuidad de los juicios a los genocidas.

Es una pelea que sigue vigente, más que nunca, por los esfuerzos por cerrar esa etapa de la historia con impunidad. El gobierno y todos sus funcionarios expresan descaradamente su plan de reconciliación con los genocidas y su voluntad de volver a instaurar la teoría de los dos demonios.

La carcel común y efectiva para los responsables del genocidio es urgente. Como se ha establecido en la jurisprudencia todo el esfuerzo realizado en el juicio para probar un delito de lesa humanidad transformaría su condena en una "mera formalidad" si la pena no se cumplía en la cárcel común







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