Cultura

EL CÍRCULO ROJO

El mecanismo: operación política made in Netflix

La serie la causa del Lavajato lleva la firma del juez Sergio Moro. Un relato para una operación política que desembocó en el golpe institucional que destituyó a Dilma Roussef. La columna de Cultura de “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario” en Radio con Vos.

Celeste Murillo

@rompe_teclas

Lunes 29 de octubre de 2018 | 10:37

Si El Mecanismo fuera un simple thriller o policial sin más ambiciones, podríamos comentar cómo son los personajes, qué tal está la trama, si nos gusta el final. Pero la serie pretende realismo y aclara en cada episodio estar basada en el libro Lava Jato: el juez Sergio Moro y los bastidores de la operación que sacudió a Brasil, escrito por Vladimir Netto, periodista de la Red Globo. De alguna forma quiere convencernos de que esta es la verdad.

Netflix compró los derechos para que José Padilha, que hizo la película Tropa de Elite y la serie Narcos (también de Netflix), lo transforme en un policial o thriller político.

Un policial de fondo

El policial que es motor de El Mecanismo es la historia dos policías federales, miembros de la división que persigue delitos de corrupción. Sin demasiado apoyo ni apoyo institucional, el agente veterano Marco Rufo, obsesionado con la investigación, y su discípula Verena investigan operaciones dudosas de varias empresas. Por otro lado, un operador turbio, especializado en lavado de dinero, Roberto Ibrahim enlaza política y negocios.

Después de un primer fracaso en la investigación y los obstáculos que pone el poder político para frenarla, un nuevo descubrimiento inaugura la operación Lavajato. Con Marco Rufo ya fuera de la Policía Federal, vuelven a encontrar un hilo del cual tirar y arranca el thriller político. Con persecuciones, mucha corrupción y empresarios que no quieren perder un solo real.

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Críticas, versiones libres y operaciones

La serie fue un éxito y también un escándalo. Tuvo muchas críticas, y no es para menos. Presentar la versión del juez Sergio Moro, que fue uno de los principales pilares del golpe institucional encabezado por Michel Temer, como “los hechos reales” aporta a consolidar un relato político que justifica un proceso judicial plagado de irregularidades y parcialidades.

En El mecanismo, Sergio Moro es un caballero de la Justicia montado su corcel, que es una bicicleta. La imagen positiva de Moro busca que el público empatice con este juez que toma decisiones difíciles y parece estar enfrentando al poder político. Pero nada dice sobre los lazos de Moro con el Departamento de Estado de Estados Unidos, las parcialidades de la investigación que llevó adelante o el apoyo al golpe institucional que destituyó a Dilma Rousseff o la proscripción del expresidente Lula Da Silva.

El mecanismo avisa al comienzo de cada episodio que los hechos fueron adaptados para la ficción. Con esa premisa, la serie elige contar solamente la parte del esquema de corrupción que involucra a figuras políticas del PT, cuando ya todos saben y existen pruebas que comprometen a diputados y figuras de todo el espectro político.

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Hay decisiones políticas muy particulares, por ejemplo, usar una frase que se conoció en escuchas telefónicas de la investigación, que corresponde a un senador del MDB (el partido de Michel Temer), Romero Jucá, que decía “Hay que parar esta sangría” y se usó como un indicio de que el poder político quería frenar la investigación de Petrobras. En El Mecanismo, esa frase la dice Joao Higino, que es Lula, lo cual tiene consecuencias políticas muy importantes, porque en lugar de mostrar (como es en la realidad) que la corrupción alcanza a todos los partidos del sistema brasilero.

Otra “inspiración libre” sugerente es cuando muestran a Ibrahim, el encargado de lavar dinero de la corrupción, hablando con la jefa de campaña de Dilma, Janete en la serie, le pregunta qué cantidad dinero necesitarán para la campaña. Durante la campaña de 2014, Ibrahim –en la realidad, el operador Alberto Youseff- estaba preso, pero lo más llamativo no es eso sino que según las pruebas de la investigación, en 2014 el dinero de la corrupción comprometía a los partidos de Dilma Roussef y Michel Temer, que iban en la misma fórmula. Aunque ambos partidos lo negaron, la causa los compromete a los dos, pero en la serie de Moro, solo al PT.

Una de las pocas cosas que muestra muy bien El Mecanismo es la codicia sin límite de los empresarios. Cuando les proponen hacer una especie de multa simbólica para limpiar su imagen y tienen que pagar algo así como 1000 millones de reales, los empresarios trinan. Hay uno en particular que se llama Ricardo Brecht, el CEO de Miller & Bretch (en la realidad es Marcelo Odebrecht, CEO de Odebretch), que se niega a participar de cualquier acuerdo. Y no solo eso, cree que le corresponde lo que gana al participar en el esquema de corrupción.

Ojos que no ven

La serie funciona como policial o thriller político, sabiendo que es un punto de vista totalmente parcial y funcional a un relato. Lo que El mecanismo no puede ver es el mecanismo que está a la vista de todos, pero ningún fiscal ni juez quiere investigar porque saben que implicaría a toda la casta política, que viven como millonarios y gobiernan para esa minoría que, como en la serie de Netflix, están dispuestos a todo para defender sus ganancias.

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