Mundo Obrero

CORREO DE LECTORES

El “limbo” burocrático que padecen los profesionales de la salud para (no) cobrar

Publicamos la carta enviada por una terapista ocupacional, que retrata la situación de falta de cobro y burocracia a la que son sometidos los profesionales del sector.

Jueves 5 de octubre | 07:34

Queridos lectores:

El motivo por el que escribo es para que puedan enterarse de los conflictos con los que nos encontramos día a día los profesionales de la salud. En especial quienes brindamos servicios de salud por medio de las obras sociales, que en su inmensa mayoría somos monotributistas, desde lo que es el sector mal llamado “prestadores de discapacidad” (es un derecho de toda persona que cuente con certificado de discapacidad poder elegir con que profesional atenderse, esté o no es la cartilla de cada obra social).

Históricamente los pagos a los prestadores hasta el año pasado siempre fueron atrasados, entre tres a seis meses promedio, retirando un cheque directamente de la obra social cuando uno al tener acceso por algún medio telefónico, online o por mail sabía que tenía el pago disponible y a qué facturación correspondía, pudiendo realizar el recibo correspondiente y dejando constancia de lo recibido.

Teniendo en cuenta que esta situación ya era complicada para todo el sector salud que brinda servicios a personas con discapacidad, se suma que a partir del año pasado empezó a regir una nueva resolución en la que las obras sociales debían depositar, obligatoriamente a partir de este año, el pago correspondiente a los prestadores por medio de una cuenta bancaria, con la “supervisión” previa de la Superintendencia de Servicios de Salud que prometía controlar el tiempo y forma de pago para que fuese más rápido y simple. Resultó en que pasó todo lo contrario: los pagos de algunas obras sociales los tenemos hasta con ocho meses de atraso y mucho más también; junto con cada factura que realicemos debemos adjuntar constantemente más papeles que solicitan, como constancia de inscripción a la AFIP, bonos de autorización de la prestación (a retirar todos los meses por la obra social antes de facturar), CBU certificado por el banco, etc., etc., y luego por cualquier motivo rechazan la facturación y por ende se retrasa el pago. En los casos en que se nos realizan los depósitos, no sabemos de qué obra social proviene la transferencia ni a qué factura pertenece, lo cual nos quita más tiempo de trabajo, debiendo uno comunicarse con cada obra social a la que se presta servicio para informarse y realizar los recibos correspondientes.

A su vez, a los padres cuando piden las renovaciones también le están buscando más vueltas, papeles y auditorias médicas, lo cual retrasa todo el tratamiento, que en algunos casos llega a tardar hasta seis meses para autorizar o más… Es en definitiva tiempo que el niño pierde de tratamiento, tiempo de los padres y profesionales perdido en burocracia, y dinero que está perdido en el “limbo bancario” de las obras sociales y la Superintendencia; esto no tendría que ser con tantas vueltas, todos aportamos al Estado para que éste garantice los tratamientos a personas con discapacidad. En mi caso particular soy terapista ocupacional, monotributista y pago ingresos brutos, vivo en una vivienda alquilada y no dejé de brindar tratamiento a ningún niño por estas situaciones que son totalmente ajenas a ellos, pero a su vez debo pagar alquiler del consultorio siendo éste proporcional a las sesiones que brindo, todo esto basado en lo que facturo pero no cobro ni en tiempo ni en forma acordada legalmente.

¿Qué nos pasa cuando no llegamos a fin de mes por todo lo mencionado? Las cuentas no dan y hay que seguir, por lo cual en mi caso no me quedó otra opción que entrar en el juego del sistema que ellos quieren, teniendo que sacar un préstamo bancario para pagar lo que debería estar pagando con lo que me deben y está en ese “limbo” del que nadie sabe nada. Me gustaría que se enteren todos qué pasa con nuestros aportes que no están yendo a donde deben ir, ¿los tiene el gobierno? ¿las obras sociales? ¿o la Superintendencia de Servicios de Salud? Está el derecho de los niños a tener la atención en salud y tratamientos que se merecen en el medio de todo esta burocracia… ¡abramos los ojos! Están jugando con nuestras vidas y nuestro dinero para continuar enriqueciendo sus bolsillos.

Yesica, zona sur del Gran Buenos Aires








Temas relacionados

Zona Sur del Gran Buenos Aires   /    Salud   /    Mundo Obrero

Comentarios

DEJAR COMENTARIO