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El legado de la era Obama

Obama deja la Casa Blanca luego de dos mandatos. Precarización laboral, tensiones raciales, rescate millonario a los bancos y crisis en Medio Oriente. Las claves de su legado.

Viernes 20 de enero de 2017 | Edición del día

Fotografía: EFE

Barack Obama se va de la Casa Blanca con un índice de aprobación superior al 50 %. Sin embargo, lejos de la imagen del presidente “progresista”, su legado incluye empleos precarios, tensiones raciales en aumento, una juventud endeudada y empobrecida y la deportación de millones de inmigrantes.

En el plano externo, aunque quiera presentar su legado como el del presidente que restableció relaciones con Cuba y ensayó un política de diálogo con Irán, su presidencia estuvo marcada por guerras comerciales con Europa y una profundización de la crisis en Siria e Irak.

Los últimos días de su gobierno estuvieron plagados de gestos cargados de simbolismo, como la entrega de las Medallas de la Libertad a figuras y celebridades progresistas o la conmutación de penas a presos políticos como el independentista portorriqueño Óscar López Rivera o la exsoldado Chelsea Manning que filtró documentos al portal Wikileaks. A pesar de estos últimos gestos, Obama se va de Washington superando el récord de deportaciones de inmigrantes, ataques con drones y sin haber cumplido con una de sus principales promesas de campaña: cerrar Guantánamo.

Empleo

Durante su gobierno bajó el desempleo que hoy se encuentra en 4,9 % (cerca de 7,8 millones de personas). Pero no se dice que la gran mayoría de los 14 millones de puestos de trabajo creados luego de la crisis económica en 2008 son empleos precarios, mayoritariamente en el sector servicios con bajos salarios.

El surgimiento del movimiento de trabajadoras y trabajadores el salario mínimo de 15 dólares la hora es la respuesta a la creación masiva de empleos basura bajo el gobierno de Obama. A pesar de la enorme presión por aumentar el salario mínimo, solo se aprobaron algunos aumentos a nivel local y estatal. El salario mínimo federal (nacional) es de 7,25 dólares la hora.

Desigualdad

A pesar de haber gastado más de 3 billones de dólares en estímulo financiero, los beneficiarios no fueron los más necesitados: se rescataron bancos y empresas pero los salarios de los trabajadores se mantuvieron y creció la pobreza, alcanzando al 13,5 % de la población. Como resultado, entre 2009 y 2012, los ingresos del 1 % más rico creció 31 %, mientras el resto de la población se mantuvo estable.

El cuestionamiento a esta enorme transferencia de recursos hacia una minoría de multimillonarios impulsó el surgimiento del movimiento Occupy Wall Street, que denuncia la desigualdad creciente entre los ingresos del 1% más rico, en relación a los del resto de la población. Obama fue el artífice de este rescate a los bancos, el sector financiero y las grandes empresas.

La deuda estudiantil insostenible

Los millennials (nacidos después de 1980), son la primera generación que va a vivir peor que sus padres. Con empleos precarios y casi sin posibilidades de independizarse de sus familias, muchos no acceden a la educación superior.

Una gran parte de la población está excluida de esta posibilidad o se gradúa con deudas cada vez mayores. La última generación que se graduó batió récords históricos con una deuda promedio por estudiante de 35 mil dólares.

Este problema fue uno de los motivos por los que millones de jóvenes apoyaron la candidatura de Bernie Sanders durante las primarias demócratas, que presentó un programa para que la educación superior sea gratuita y accesible a todos. Obama no cambió en lo más mínimo el perverso funcionamiento de este sistema y solo después de imponerse en las primarias, el partido Demócrata habló de esta demanda.

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Racismo

Los últimos dos años fueron escenario de una creciente brutalidad policial racista, que dio lugar a una ola de protestas en todo el país, comenzando en Ferguson y pasando por Baltimore, Nueva York o Charlotte.

El racismo está presente no solo en los asesinatos por parte de la Policía (los afroamericanos están sobrerrepresentados con el 40 % cuando solo son el 13 % de la población) sino también en las tasas de encarcelamiento, donde constituyen el 37% de la población.

En cuanto a los ingresos, la diferencia es abrumadora: mientras que la media de ingreso de una familia blanca era de 58 mil dólares anuales en 2007 y se redujo a 55 mil en 2013, en las familias no-blancas esta cifra disminuyó de 41 mil a 34 mil. La brecha racial aumentó ostensiblemente.

El surgimiento del movimiento Black Lives Matter es una expresión profunda del racismo institucional e histórico. El fin de la ilusión de que se podía alcanzar una sociedad “posracial” en EE. UU. es parte del descontento creciente con las promesas incumplidas de Obama.

Salud

Anunciada con bombos y platillos durante la campaña e implementada en 2014, la reforma de salud de Obama está hecha a la medida de las corporaciones del sector salud. Si bien tuvo un aumento de la cobertura pública para los pobres (Medicaid), el grueso de los nuevos asegurados son debido a la “cláusula individual” que obliga a todo individuo a contratar un seguro de salud en el mercado. Aún así quedan 30 millones de personas sin cobertura, además de los inmigrantes indocumentados, que están virtualmente fuera de las estadísticas.

Deportación masiva de inmigrantes

Ante las declaraciones xenófobas y racistas de Trump, Obama podría parecer un paladín de la lucha de los inmigrantes, sin embargo será recordado como un deportador serial de indocumentados.

Obama anunció una orden ejecutiva en 2014 que otorgaría residencia temporaria 4 millones de inmigrantes ingresados como menores a EE.UU., pero dejaba afuera a 7 millones de indocumentados. El decreto fue frenado por la oposición de varios gobiernos estatales. Pero esta medida no impidió que Obama deportara más inmigrantes que cualquier otro presidente en la historia de EE.UU.: 2,5 millones de personas. G.W. Bush deportó solo 23% de esta cifra.

El señor de los drones

A este prontuario se suma la responsabilidad de Obama en la crisis y las guerras en varios países de Medio Oriente. A pesar de haber reducido a su mínima expresión sus tropas en Afganistán e Irak, Obama mantuvo la intervención militar y extendió el uso de aviones no tripulados (drones), que evitan las bajas norteamericanas pero multiplican las de los civiles de otros países. El caso más claro es el de la frontera entre Pakistán y Afganistán, donde los “daños colaterales” son una constante.

Como parte de la guerra “contra el terrorismo” Obama apoya a la monarquía saudita en sus bombardeos contra Yemen, y financia directamente el desarrollo armamentístico del ejército israelí. Además lidera la coalición contra el Estado Islámico en Siria que se cobró la vida de más de 350 mil personas en los últimos cinco años. Esta política hundió la región en una crisis humanitaria de proporciones históricas, expresada entre otras cosas en la crisis migratoria que vive Europa.

Quién ocupa la Casa Blanca

Es indudable que Donald Trump y la mayoría republicana en ambas cámaras legislativas se preparan para implementar medidas reaccionarias, incluso amenazan con retroceder en derechos conquistados como el derecho al aborto y a la salud reproductiva o endurecer la política contra los inmigrantes, entre otras.

No habrá un amigo de los trabajadores, los inmigrantes, los afroamericanos y las mujeres en la Casa Blanca, por eso desde que se conoció el resultado electoral se preparan marchas masivas contra Trump. Pero más allá de sus gestos y discursos, los dos gobiernos de Obama dejaron claro que el habitante de la Casa Blanca es siempre el representante de la burguesía imperialista y, a pesar de su decadencia, el jefe del Ejército de la principal potencia mundial.







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