Cultura

A 24 AÑOS DE SU TRÁGICA MUERTE

El grito desgarrador de Kurt Cobain

A propósito de un nuevo aniversario de la muerte del músico Kurt Cobain, un recorrido por su vida.

Jueves 5 de abril | 09:36

Kurt Donald Cobain nació en Aberdeen (Estados Unidos), el 20 de febrero de 1967. Desde niño, su pueblo natal era un lugar en el cual no se sentía muy bien, debido a que consideraba que era un pueblo muy conservador, donde los prejuicios discriminaban a jóvenes como a él por no seguir los parámetros de lo que debería ser un joven normal en su temprana edad.

No le gustaba el deporte, no quería seguir el destino de la mayoría de los habitantes, como terminar en una fábrica trabajando todo el día, para transformar sus días en un gris panorama conformista, o estar desocupado y bebiendo, o quizás casado y maltratando a sus hijos y esposa. Todo eso aborrecía Kurt no quería tener una vida desanimada.

Encima sus propios compañeros de la preparatoria lo rechazaban porque era amigo de un chico gay, era hijo de padres separados, siempre andaba solitario y de aspecto desgarbado. Todas estas dificultades que tuvo de adolescente, moldearían la personalidad de Kurt entrando en la adultez. Y su principal refugio sería la música, en un principio adoraba a The Beatles, pero con The Clash, The Ramones y Sex Pistols supo que quería tener una banda de rock cruda, con la cual expresar toda esa rabia a esa moral de una sociedad americana machista y despreciable que tan mal lo había tratado.

Es con la formación de Nirvana, donde Kurt Cobain, junto Krist Novoselic y Dave Grohl se transformaría en un emblema de esa juventud americana golpeada por las reformas del presidente Ronald Reagan, que tantas conquistas le había sacado a la clase trabajadora del gran país del norte. Justamente Nirvana era parte de toda una tendencia de bandas que rompían con los estilos frívolos de los años ochentas, principalmente con el Glam Metal, para expresar el desencanto a la nueva década de los noventas y la capital de ese nuevo estilo llamado Grunge, sería Seatle. Una ciudad golpeada por la desocupación, con una gran cantidad de fábricas cerradas. En sus entrañas estaba formando este nuevo género contracultural y alternativo.

El estilo de Kurt, con su banda Nirvana, junto a otras como Pearl Jam, Alice in Chains y Soundgarden entre las más conocidas transformarían los años 90 hasta el día de hoy en un estilo de rock crudo, algo así como rock de garage, sin tantas pretensiones, pero contrariamente se transformaría en algo masivo a nivel internacional. Y todo esto sería con el salto de su segundo disco Nevermind, que contenía el tema más conocido de todo este género, su nombre es Smell Like Teen Spirit, una especie de himno para los tempranos años noventa.

Para Kurt esto resultó contradictorio, porque aunque quiso ser un músico reconocido, no pudo llevarse bien con la enorme masividad que tuvo frente al público que lo llevó a ser una súper estrella. Su tendencia depresiva se profundizó con lo expuesto que estaba ahora, porque no podía andar tranquilo por las calles. Eso lo llevó a un final trágico con miles de hipótesis sin confirmar sobre su fin repentino.

Pero más allá de las contradicciones que no pudo resolver, hay declaraciones que describen lo que repudiaba de esa sociedad americana, con algunas frases como “observo a algunos hombres muy machos que reaccionan ante el sexo y el poder de la misma manera. Me gustaría ver a esas almas perdidas colgadas de sus testículos con páginas de un manifiesto pegados a sus cuerpos”, “respeto a las personas que promueven lo que sienten sexualmente” o “si odias a las mujeres y si odias a los homosexuales, no vengas a mis conciertos”. Todo ese desprecio a la discriminación que tanto rechazaba, se notaba en sus recitales, para salir a tocar vestido de mujer o aquella famosa anécdota de su visita a Argentina, donde ofreció un frío concierto, como protesta ante un público que agredió a su banda formada por mujeres amigas llamada Calamity Jane, en octubre del 92. Aquella vez amagó varias veces el tan esperado hit Smells Like Teen Spirit que no lo tocaría nunca. Fue el castigo y una muy mala experiencia que tuvo con el público argentino.

Tuvo una corta carrera musical, y a los 27 años murió en abril de 1994 con sólo tres discos de estudio y el muy buen unplugged que hizo poco antes de su final. Dejó grandes canciones de mucha densidad, de mucha rabia y con un grito desgarrado y letras profundas sobre todo lo que rechazaba. Es difícil saber qué hubiera sido hoy y en esta era Trump, en Estados Unidos, pero es posible que hubiera estado del lado contrario a lo reaccionario que expresa su presidencia. Porque siempre prefería estar del lado de los que son discriminados por la sociedad americana, de eso estoy seguro.








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