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CATALUNYA AUTODETERMINACIÓN

El “golpe de mercado” contra Catalunya y cómo combatirlo

A los anuncios de Banco Sabadell y CaixaBank de cambiar su sede social fuera de Catalunya, se suma Gas Natural. El FMI advierte de más dificultades económicas por la crisis catalana. Hay que expropiar los bancos y grandes grupos económicos bajo control de los trabajadores.

Diego Lotito

Madrid | @diegolotito

Viernes 6 de octubre | 14:36

Foto: Reuters

En su batalla contra el derecho a la autodeterminación del pueblo catalán el Gobierno apela no solo a la represión y el “golpe judicial” sino también al “golpe económico”. El Consejo de Ministros aprobó este viernes medidas urgentes para que las empresas puedan cambiar su sede social de manera “exprés”. Un claro llamamiento a la acción, al “golpe económico”.

El traslado de la sede social del banco Sabadell y CaixaBank -la primera entidad bancaria en Catalunya- ha sido el primer acto de guerra económica contra el resultado del 1-O. Ahora también Gas Natural Fenosa cambiará su sede social desde Barcelona a Madrid, "ante la situación política y social que está viviendo las últimas semanas Cataluña y debido a la inseguridad jurídica que ello genera".

El reguero de bancos y empresas que se suman a la “operación salida”, o que estudian hacerlo si se produce una declaración de independencia, continúa. El Banco Mediolanum y la cooperativa de crédito Arquia Banca ya han anunciado su traslado. La textil Dogi International, Service Point Solutions, Ballenoil también se van, así como la operadora de telecomunicaciones Eurona, siguiendo a la biotecnológica Oryzon que lo había decidido el martes, tras lo cual sus acciones se revalorizaron.

Catalana Occidente y Freixenet se lo están pensando. El mandamás de Freixenet, José Luis Bonet, que a su vez ostenta el cargo de presidente de la Cámara de Comercio de España, ha dicho que “si realmente vamos a una declaración unilateral de independencia, habrá una salida importante de empresas de Cataluña, lo que causará un daño gravísimo a Cataluña”. Para Bonet se produciría una “verdadera catástrofe” si se declarase la independencia.

Así se está fraguando la guerra económica de los grandes bancos y grupos capitalistas catalanes contra la voluntad mayoritaria de constituir una república independiente que el pueblo catalán expresó el domingo con el referéndum y el martes con la gran huelga general.

Imágenes griegas

Mientras las bolsas siguen cayendo, la encargada de la misión del FMI en España, Andrea Schaechter, ha advertido también de las consecuencias de la crisis catalana para la economía española, sumándose al coro de amenazas. “En el caso de prolongarse, las tensiones políticas en Cataluña podrían lastrar la confianza de la inversión y el consumo”, dijo una de las responsables de diseñar los brutales planes de ajuste que el PP ha aplicado en los últimos ocho años en el Estado español. Agencias de calificación como Standard & Poor’s y Moody’s también han alertado sobre la situación catalana.

El cuento es sencillo: si se sigue con la aventura independentista, la recuperación económica española y catalana, logradas a base de reformas antiobreras, recortes draconianos, flexibilización, precarización laboral y deflación salarial, puede ponerse en riesgo. Mientras tanto, desatan una guerra económica con fuga de capitales y traslado de bancos y empresas para dar un “golpe de mercado” si Catalunya proclama su independencia.

La táctica del “golpe de mercado” ya fue utilizada contra Grecia en el año 2015, cuando el gobierno de Syriza buscaba renegociar su deuda, y cuando en un referéndum la población votó mayoritariamente por no aceptar el acuerdo que proponía la UE de un tercer rescate. Hoy vuelve a utilizarse para acorralar al pueblo catalán y vulnerar su derecho a la autodeterminación.

Nacionalizar la banca y expropiar a los grandes grupos capitalistas

En medio de la estampida, el vicepresidente de la Generalitat de Cataluña y conseller de Economía, Oriol Junqueras, aseguró este jueves en la Sexta que “no va a haber una fuga de empresas de Cataluña”. Que este tipo de vaticinios “se han hecho otras veces y, de momento, no han sucedido nunca”. Esta señal de tranquilidad contrasta con la información que ofrece El Confidencial, según la cual Oriol Junqueras se reunió en persona con el presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu, y con el de la Fundación Bancaria la Caixa, Isidre Fainé, para suplicarles que reconsiderasen su posición asegurando que “la Generalitat haría todo lo posible para retrasar la declaración unilateral de independencia (DUI)”.

La banca tiene 180.000 millones de depósitos en Catalunya. No hay súplica que impida que esos capitalistas fuguen sus capitales a territorios más “seguros” para sus ganancias. El sector bancario español recibió nada menos que 54.000 millones de euros de rescate financiero por parte del Estado, de los cuales el Banco de España dice que solo podrá recuperar un 25%. Es decir, que 40.000 millones fueron regalados a la banca y dudosamente estén dispuestos a ponerlos en juego.

Como decimos en otro artículo, la experiencia griega demuestra que frente a la fuga de capitales y el terrorismo económico, “no hay posibilidad de vencer a los grandes grupos capitalistas sin medidas contra sus intereses, privilegios y títulos de propiedad”.

En Catalunya, como en cualquier país capitalistas, los bancos dirigen y controlan realmente toda la economía. Por ello, si el pueblo trabajador catalán quiere hacer valer el resultado del referéndum, es necesario tomar el control de los bancos y de ese modo comenzar a administrar la industria, el transporte y el comercio. La nacionalización de la banca y la expropiación sin ninguna indemnización de los grandes grupos industriales y de transporte terrestre y marítimo capitalistas es la condición previa para impedir la asfixia de la economía catalana y que esta pueda ser orientada al servicio de las necesidades populares.

Esto no significa en modo alguno liquidar las pequeñas empresas comerciales, agrarias o artesanales, como tampoco incautar los ahorros de los pequeños ahorradores (muchos de los cuales, asustados, están trasladando sus cuentas a bancos de otras comunidades). Al contrario, son los grandes bancos que generaron la crisis y se beneficiaron de ella los que estrangulan a las pequeñas empresas y ahorradores. Una economía nacionalizada y bajo el control de los trabajadores significaría el fin de los grandes monopolios que se lucran con la miseria del pueblo, al mismo tiempo que permitiría planificar la producción y la distribución de un modo racional, capaz de ofrecer a los pequeños productores compras directas del Estado, materias primas y créditos baratos.

Para ello es imprescindible que los comités de empresa superen a las cúpulas burocráticas de CCOO y UGT (que el 3-O boicotearon la huelga), impulsen la autoorganización en comités por fábricas, empresas y barrios, y con la ayuda de técnicos, estudiantes universitarios y profesionales leales al pueblo trabajador desarrollen un verdadero control público sobre la banca, la industria, los puertos y el comercio.

Este es el único programa que puede enfrentar el “golpe de mercado” que prepara el Gobierno, las cámaras empresarias y el FMI contra el pueblo catalán y su voluntad de independizarse. Pero este no es ni puede ser el programa de JuntsxSí. Su perspectiva, por el contrario, es suplicarle a los bancos que se queden en Catalunya o pedir el auxilio de la reaccionaria Comisión Europea, la misma que llevó a la catástrofe al pueblo griego, para ganar mayor autonomía política y económica a partir de la genuina reivindicación de autodeterminación del pueblo catalán.

La única fuerza social que puede enfrentar a los grandes capitalistas que hoy promueven la fuga de capitales y al Régimen centralista español que niega el derecho de autodeterminación a Catalunya es la clase trabajadora y el pueblo, construyendo sus propios organismos de democracia directa. Una fuerza que la dirección del procés teme aún más que al Régimen del 78, sus fuerzas represivas y sus jueces. Porque si se pone en movimiento, no sólo enfrentará al Régimen, también entrará en contradicción con el proyecto de república capitalista independiente de Puigdemont y Junqueras. De allí que en las últimas horas los líderes del procés estén recalculando sus posibilidades y la tan mentada declaración unilateral de independencia comience a ponerse en duda.

El pueblo catalán ha decidido que quiere la independencia y estamos dispuestos a apoyarlo en esta lucha. Pero le decimos a los trabajadores, los jóvenes y las mujeres que quieren construir su República, que sean fieles a la gran tradición de lucha del pueblo catalán y lo hagan con los métodos de la clase obrera, sin dejar en manos del PDeCAT o ERC la dirección de este proceso. La mejor garantía para que el resultado del 1-O no haya sido en vano es luchar por imponer una Asamblea Constituyente que sea libre y soberana. Una Constituyente en la que se puedan decidir democráticamente los destinos de la nación, que resuelva un programa en favor de los genuinos intereses del pueblo trabajador y de este modo permita avanzar hacia la constitución de una Catalunya independiente y socialista.

Luchar por esta perspectiva es la mejor manera de romper la división con la clase trabajadora del resto del Estado que fomenta el Régimen y ser la punta de lanza para el establecimiento de procesos constituyentes en todo el Estado, para terminar con la monarquía y el Régimen del 78 y abrir el camino hacia una libre federación de repúblicas socialistas en toda la península ibérica.






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