Sociedad

LA VOZ DE LOS BRIGADISTAS

El gobierno no deja entrar a rescatistas aunque hay gente atrapada que pide ayuda

A La Izquierda Diario, llegó el testimonio de Brian León, un brigadista que espontáneamente decidió acudir desde la madrugada a la Colonia Condesa al edificio colapsado en la calle de Colima, ya que se enteró que se requería mano de obra especializada para la remoción adecuada de escombros y la búsqueda de personas con vida que siguen atrapadas ahí.

Sábado 23 de septiembre

Todo empezó cuando en la madrugada de hoy, Brian León, acudió al Parque México en uno de los puntos donde hay recolección de víveres. Ahí también se organizan brigadas de los vecinos y gente que acude para ayudar en los derrumbes cercanos de la zona.

Se estaban solicitando carpinteros, ingenieros, electricistas, plomeros y gente especializada en construcción para retirar escombros de manera más profesional y poder rescatar a las personas que están atrapadas en el edificio de la calle de Colima y que posiblemente estén con vida.

Brian, al tener conocimientos de carpintería se ofreció de inmediato para esta brigada, ya que le dijeron necesitaban realizar túneles. Al principio parecía que todo estaba bien organizado, pues se trabajaba por grupos de 10 a 20 personas por turnos de 6 horas. Así fue que al llegar para esperar a relevar a quienes estaban en la zona tuvo la oportunidad de platicar con un pailero.

Este trabajador le relató que al edificio ya habían acudido rescatistas japoneses, venezolanos y estadounidenses con perros y hasta robots japoneses, pero se les impidió el acceso, situación que hace muy evidente cómo el gobierno ya sólo está esperando a que se cumplan 72 horas del derrumbe para meter maquinaria y “limpiar”.

Como bien sabemos esto viola toda clase de protocolo a seguir tratándose de desastres de ésta magnitud, lo que están haciendo las autoridades es difundir la idea de que los brigadistas prácticamente “estorban”, que en grupos pequeños de 10 a 20 personas se trabaja mejor. Sin embargo, no es lógico que impidan el paso incluso a los topos y a los rescatistas que vinieron a nuestro país como parte de la ayuda internacional.

Todo parece un teatro, dejan entrar a los brigadistas, sacar un poco de escombro y los sacan informando que ya no va a haber más trabajos “hasta que entren las máquinas”. Brian nos cuenta cómo a pesar de que gracias a las cámaras que el equipo japonés trajo consigo detectaron que había 6 personas con vida, no dejan entrar a los topos.

Oí como decían que no está entrando nadie a la estructura, la gente está atrapada, pidiendo ayuda y no dejan entrar a nadie, son órdenes del gobierno, que no entre nadie, según por seguridad, pero los topos y los extranjeros están entrenados, ya estaban ahí, listos para todo y no los dejaron entrar.

Éste, como tantos testimonios más, pone en evidencia cómo el gobierno sólo quiere ganar tiempo. Por un lado, se dice en los medios que hay gente especializada, pero en cuanto llega el Ejército a las zonas de desastre los trabajos se detienen, sólo tienen a los voluntarios recogiendo escombros.

Está pasando lo mismo en muchos lugares, ya me tocó verlo, vivirlo, hay poca gente que lo está difundiendo, los medios no lo hacen, hay mucha gente que está viva, que está pidiendo ayuda y no las van a sacar.

Estas prácticas representan la imagen más cruda de que al gobierno de Peña Nieto. A los poderosos no les importa la vida de las personas cuyas vidas se perdieron o están en riesgo gracias a la pésima calidad y estándares de seguridad que se dieron en la construcción de los edificios que plagan la Cuidad de México. Lo importante es lavar la cara al gobierno, “limpiar las zonas”, que nadie se pregunte cómo las constructoras consiguieron los permisos, todo para salvaguardar los intereses de los patrones.

Y mientras tanto se evidencia cómo el Ejército está puesto al servicio de éstos intereses. Ese mismo Ejército que ejecuta estudiantes, las mismas autoridades que sofocan la protesta pública y reprimen, son los mismos que ahora impiden que la acción organizada de la población salve vidas, imponiendo con sus obstrucciones y demoras una sentencia de muerte para los sobrevivientes; y a pesar de todo la clase obrera está en primera fila poniendo su conocimiento y fuerzas al servicio de los afectados, no podemos confiar en ellos, en éste gobierno que nos da 72 horas para ser rescatado, pero eso sí sin ayuda alguna.

#RescatePrimero






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