Internacional

MÉDICOS Y TRABAJADORES DE LA SALUD SE MOVILIZAN

Ecuador: el gobierno decreta una agencia que “vigila”, los trabajadores presentan su código de salud

El jueves pasado, cientos de médicos se tomaron las calles del centro quiteño para manifestarse contra el reciente anuncio del gobierno ecuatoriano sobre la creación de la Agencia de Aseguramiento de la calidad de la salud, un organismo dependiente del Ministerio de Salud, destinado a “vigilar y controlar la calidad de la salud” en el país. Los galenos denuncian que esta medida se resolvió unilateralmente por decreto ejecutivo, dejando por fuera de la discusión precisamente a sus actores centrales, los médicos y trabajadores de la salud que sostienen, muchas veces a pulmón, el crítico sistema sanitario ecuatoriano.

Margarita Vel

Corresponsal desde Quito

Sábado 4 de julio de 2015 | Edición del día

Los trabajadores de la salud elaboraron su propia propuesta pensada desde los trabajadores, para dar respuesta a los principales problemas que atraviesa el sistema de salud, y quisieron entregarlo al poder ejecutivo, pero se encontraron con el cerco policial y la represión a la marcha, una vez que intentaron avanzar a la casa de gobierno.

El plan del gobierno frente a la necesidad de médicos..., ¿despidos masivos?

Uno de los problemas centrales del sistema de salud pública, y que el documento del gobierno no toca, es el tema de la cantidad de médicos que se necesitan para atender las necesidades sociales. Hoy en Ecuador hay alrededor de 16 médicos por cada 10.000 habitantes, cuando la recomendación es que existan al menos 23. La respuesta en los últimos años por parte del gobierno nacional, lejos ha estado de incorporar mayor cantidad de trabajadores a la salud pública, sino por el contrario desarrolló una ola masiva de despidos, obligando a los trabajadores a “vender” su renuncia.

La tensión en las relaciones entre el gobierno de Correa y los trabajadores de la salud, tiene su antecedente en esos miles de despidos que el Estado ejecutó a través de la figura de “compra obligatoria de renuncias” contra los trabajadores públicos. Bajo el discurso de “barrer a la burocracia” y “modernizar” la atención pública, el gobierno sacó literalmente, con la intervención de la policía de por medio y el uso de la fuerza represiva a los trabajadores de sus puestos de trabajo, sin ningún tipo de causa, mas que la acusación de incompetencia o burocratización, una evidente legalización de despidos de forma abiertamente persecutoria. Los médicos movilizados este jueves exigieron que se archive definitivamente la LOSEP (Ley de Servidores Públicos) que es la que habilita al Estado a “comprar renuncias”

Ni con la derecha, ni con el oficialismo. Los trabajadores de la salud están en lucha

Con este antecedente, los trabajadores de la salud claramente desconfían de un proyecto bajado por decreto y negociado a sus espaldas, que podría terminar utilizándose como instrumento contra los sectores que se organizan independientemente del gobierno y de la oposición. Las recientes movilizaciones de sectores de clase media y de la derecha ecuatoriana contra la ley de herencias, y su utilización por parte del gobierno para denunciar un “plan de desestabilización”, buscan ocultar una fuerza movilizadora central, que no marcha detrás del oficialismo, ni de la derecha noventista hoy disfrazada de oveja.

Esa es la fuerza que representan los trabajadores públicos, médicos, médicas, enfermeros, estudiantes de medicina que se unen a la movilización general de sindicatos, indígenas, movimiento de mujeres en lucha por sus derechos, y que pelean contra la avanzada antiobrera que representa la reforma al código laboral y la criminalización de las luchas por parte del oficialismo, sin perder de vista que los padres de la larga noche neoliberal vuelven a la pantalla política con viejos figurones como Nebot y Lasso, y “nuevos” rostros como el Alcalde Rodas. Todos los sectores en lucha están anunciando un paro nacional, aún sin fecha definida, y que podría ser contundente para torcerle el brazo al gobierno y diferenciarse contundentemente de la derecha.

Es necesario que se fortalezca un polo independiente de los trabajadores, contra estos proyectos y también contra las fuerzas políticas que fueron parte del propio riñón oficialista y hoy buscan sacar rédito electoral, en una reedición de la confianza y la colaboración de clases. Es la organización independiente de los trabajadores la que realmente puede pararle la mano a la oposición derechista y al oficialismo papal que espera ansioso la vista de Francisco este domingo, para “bendecir” su política y legitimarla.







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