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El gobierno de Peña Nieto no quiere encontrar a los normalistas desaparecidos

A 24 días de la desaparición de los estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa, la búsqueda oficial no da resultados. El sacerdote Alejandro Solalinde, defensor de los derechos de los migrantes en México, dio a conocer que cuatro testigos le informaron que los jóvenes fueron asesinados. Mientras, decenas de miles e todo el país exigen la aparición con vida de los normalistas.

Bárbara Funes

México D.F |

Miércoles 22 de octubre de 2014 | Edición del día

El 20 de octubre pasado Solalinde se presentó en la Procuraduría General de la República (PGR) para entregar a los fiscales que toman el caso de los normalistas de Ayotzinapa un escrito con la información que le suministraron. Informa La Jornada que al sacerdote le hicieron saber que “los 43 normalistas de Ayotzinapa fueron quemados, varios de ellos vivos”.

Los funcionarios de la PGR no lo recibieron, le pasaron la cita para el próximo jueves 23, aunque es la única información que les podrían dar sobre el paradero de los estudiantes. Peor aun: hasta se denunciaron irregularidades en la revisión de las fosas clandestinas halladas.

Miguel Osorio Chong, secretario de gobernación, y Jesús Murillo Karam, procurador general de la república, se reunieron en días pasados con una delegación de familiares y compañeros de los estudiantes de Ayotzinapa. No les dieron ninguna novedad. Otra muestra de indiferencia más ante la indignación por la desaparición forzada de los estudiantes. Otro leño más al fuego.

Ángel Aguirre Rivero, de quien se denunció que estaba al tanto de la represión a los estudiantes de Ayotzinapa, se aferra a su sillón de gobernador cobijado por el Consejo Nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), mientras se suceden las manifestaciones en Guerrero por la aparición de los 43 normalistas y surgen cada día nuevas evidencias de la colusión del gobierno con las bandas del narcotráfico.

El “control de daños” que intenta aplicar el gobierno no tiene una salida clara. Recomponer la imagen de los partidos del régimen (PRI-PAN-PRD) será difícil: en todo el país están cuestionados, en primer lugar por la masacre de Iguala. Pero también por la aparición de 21 cadáveres –12 de ellos de jovencitas– en el Gran Canal en Ecatepec, por la masacre de Tlatlaya, ambos en el Estado de México, donde gobierna el PRI.

Mientras que el PAN, que es gobierno en Puebla, es cuestionado por el asesinato de un niño por aplicación de la Ley Bala en las manifestaciones, y en Baja California Sur, por la falta de previsión ante la temporada de huracanes, cuyas peores consecuencias dio el huracán Odile.

Sin embargo, estos partidos tienen sus mañas: compra de votos a cambio de despensas para los sectores más empobrecidos, favores políticos para los más acomodados, y acciones gangsteriles. Por eso el PRI y Peña Nieto desde el lunes 20/10 andan en gira nacional promocionado programas asistenciales. La “Cruzada contra el Hambre”.

Estas instituciones y partidos han demostrado una vez más que no son reformables. Está por verse si la lucha por los #43VivosYa, aún en desarrollo, abrirá paso a una lucha profunda que pueda a terminar con este régimen.







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