Internacional

EDITORIAL

El fortalecimiento relativo del gobierno de Temer y el desafío de la izquierda

El gobierno de Temer completa casi dos meses. Una nueva coyuntura de estabilidad política, marcada por la politización y polarización social. El rol del PT y las centrales sindicales.

André Augusto

Campinas | @AcierAndy

Martes 19 de julio | Edición del día

El gobierno de Temer completa casi dos meses de gobierno interino. En mayo, con la caída del tercer ministro del gobierno golpista, la coyuntura era de inestabilidad política aunque de relativa recuperación económica (si bien exagerada por los medios, reflejaba una leve desaceleración de la caída de la producción industrial) que dio lugar al apoyo de empresarios de la poderosa Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP) en San Pablo.

Por parte del PT se discutía - en función de los encuentros de Lula con senadores en Brasilia y de entrevistas concedidas por Dilma - la posibilidad del retorno de Dilma por la vía de lograr acuerdos en las votaciones del Senado y la realización de un plebiscito sobre la participación popular en nuevas elecciones anticipadas. La lucha de clases se mantenía sin grandes confrontaciones o choques directos entre los trabajadores y la patronal, fundamentalmente en función del papel de la burocracia sindical de la CUT y la CTB que evitaron cualquier resistencia al golpe con los métodos de la clase trabajadora, absteniéndose de desarrollar cualquier acción de solidaridad con los conflictos en curso. Una política que traducía en el ámbito sindical la estrategia electoralista de Lula “de oposición responsable y pacífica”.

Desde entonces se dieron cambios importantes en el marco de la permanencia de una enorme politización y de la polarización social que profundiza la crisis de los partidos tradicionales de la elite dominante. Cesó la sangría de ministros y la figura de Michel Temer fue alejada provisoriamente del centro de la tormenta. La Operación Lava Jato, luego de acosar a una serie de políticos, concedió un “período de gracia” aunque mantuvo la política de lavarle la cara al golpe institucional, forzando la renuncia de Eduardo Cunha y lanzando nuevas denuncias contra otros políticos. A medida que se aproxima el inicio del segundo semestre del año, marcado por la preparación de las elecciones municipales de octubre, más el poder Judicial regula el ritmo de las investigaciones de la Operación Lava Jato. La propaganda sobre los ajustes que prepara e implementaría el ministro de Hacienda Meirelles (en particular las privatizaciones en las áreas de infraestructura) abre en las grandes patronales expectativas sobre los ataques que Temer llevará adelante una vez concluido la votación definitiva del impeachment en el Senado y mucho más después del proceso electoral de octubre.

Podemos decir que la estabilidad relativa de la economía y el apoyo patronal a los ajustes, las privatizaciones y el techo impuesto al gasto público, además del control creciente del poder judicial sobre la situación política (a pesar de sus alas internas) fortalecieron provisoriamente al gobierno de Temer en la coyuntura, fortalecimiento relativo que posee límites delineados. El fortalecimiento político del gobierno interino de Michel Temer; el desprestigio de Eduardo Cunha que provocó el debilitamiento del “nuevo Gran Centro” político brasilero; el papel marginal que el PT conquistó, relegado de la escena política por su propia traición y, finalmente, la disminución del recelo por parte de las clases dominantes de que pudiese haber una explosión de luchas después de que asumiese Temer, lo que fue un gran debate entre los meses de abril y mayo, dejó a los gobiernos con las manos libres para avanzar en la implementación de las medidas de ajuste. Elementos puntuales y reaccionarios, como la dura represión a los secundarios en San Pablo y la persecución de los estudiantes en Río Grande do Sul luego de las ocupaciones, se dan en el marco de esta recomposición política inestable.

Estos elementos, sin embargo, no componen una situación reaccionaria y sí una situación de transición entre la alta inestabilidad inmediata generada por el golpe institucional y una relativa estabilidad, con elementos de derecha que no marcan todavía el tono de conjunto. Es decir, el gobierno de Temer y los gobiernos estaduales y municipales se sienten con mayor margen de ir a la derecha pero limitados por la relación de fuerzas más general, inscripta en la etapa abierta por las Jornadas de Junio de 2013, considerando que los grandes combates en la lucha de clases pos golpe institucional aún no se desarrollaron.

Las fuerzas de la clase trabajadora no fueron derrotadas, siguen intactas y la experiencia creciente con este gobierno de la derecha, así como con el papel traidor del PT y su burocracia sindical, abre grandes espacios para la izquierda revolucionaria en medio de la crisis orgánica que golpea a los partidos tradicionales de la elite dominante y su régimen de 1988.

Algunos factores de la recomposición parcial del gobierno de Temer

En primer lugar, el bonapartismo judicial logró provisoriamente transmitir el sentimiento de que “no se puede hacer política más allá del Lava Jato”. El poder Judicial usó los métodos antidemocráticos y antiobreros de Lava Jato (delaciones premiadas, detenciones arbitrarias y forzadas, etc.), para convertirse en el garante autoritario de la situación política. Gilmar Mendes, ministro del Supremo Tribunal Federal, concedió distintas entrevistas afirmando que “quien controlará el segundo semestre es el Poder Judicial”, definiendo quiénes podrán participar o no de las elecciones. Este protagonismo está al servicio, entre otras cosas, de preparar la anulación en 2017 de la lista Dilma –Temer con la que la presidenta ganó las elecciones – no es un dato menor ya que Gilmar Mendes es el presidente del Superior Tribunal Electoral, con atribuciones para hacerlo - y abrir el camino a una elección indirecta (hecha solo por el Congreso) para la elección del nuevo presidente, caso sea necesario, además de limitar la intervención política del movimiento obrero.

En segundo lugar, la desaceleración de la caída en la economía, a pesar de los efectos del Brexit, continuó beneficiando al gobierno. Los índices de la lenta recuperación (que es más una desaceleración de las pérdidas), se mantiene y políticamente antes de la definición del impeachment en el Senado, Temer cuenta con un voto de confianza del mercado financiero y del sector productivo. Temer y Meirelles están lanzando un discurso ofensivo propatronal, especialmente en lo relativo a las privatizaciones. Así queda expresado en el documento del gobierno “Travesia social” : “El Estado debe transferir al sector privado todo lo que fuera posible en materia de infraestructura.

Es necesario un nuevo comienzo de las relaciones del Estado con las empresas privadas que le prestan servicios”. La intención es lograr más de R$30 mil millones en ventas de activos, que ya cuenta con la venta de la Caja de Seguros IRB; participaciones de la empresa Infraero (la empresa brasilera de infraestructura aeroportuaria) en aeropuertos y concesiones de carreteras, puestos y aeropuertos. Ya fueron concedidos a la iniciativa privada seis aeropuertos, responsables por el 45% del flujo de pasajeros del país, y ahora Temer asumió el plan de privatizar los aeropuertos de Congonhas y Santos Dumont, que posee la ruta de mayor movimiento del país, el puente aéreo Rio-San Pablo. Ese enamoramiento con las empresas aeroviarias hizo que la empresa LATAM anunciase inversiones de US$700 millones en Brasil. Temer anunció el aumento de la edad de jubilación para las mujeres y hombres de 63 a 65 años respectivamente, dejando claro que las reformas del sistema de jubilación y laborales vendrán “luego del impeachment”.

Los efectos del Brexit (desvalorización la libra esterlina, causaron un flujo inicial de dólares para la plaza financiera más segura de los Estados Unidos y derrumbaron a Gran Bretaña del puesto de quinta mayor economía del mundo) aun no afectaron contundentemente a Brasil, aunque el real venga valorizándose frente al dólar, lo que afecta las exportaciones brasileras. La valorización del dólar – si se mantiene este ritmo – diminuye el precio de las materias primas (principal fuente de exportación brasilera). Los precios del petróleo y de la soja así como la dirección del flujo de capitales son factores claves que deben tenerse en cuenta, aunque por ahora no hayan golpeado la estabilidad relativa de la economía brasilera.

Por último, el factor desmoralizador que representa la capitulación “responsable y pacífica” del PT al golpe institucional, alentó el retroceso del sentimiento antigolpe. Como venimos señalando en Esquerda Diário la estrategia electoral de Lula y su diálogo con sectores del Senado en el ámbito político, y la extensión de esta misma estrategia en el terreno sindical de la burocracia sindical petista (como la CUT y la CTB) constituyen uno de los principales pilares de sustentación de los ataques del gobierno golpista y de este fortalecimiento relativo. Junto al PSDB, el PT y el PCdoB apoyaron el triunfo de Rodrigo Maia del DEM como presidente de la Cámara de Diputados, reubicando a este partido de la derecha en el centro de la escena. Por su parte, la dirección de la CUT anunció que promoverá un “Día de asambleas” para mediados de agosto. Una medida burocrática convocada en medio de la votación definitiva del impeachment en el Senado, por detrás de la cual se esconde la más completa pasividad y la subordinación a la política conciliadora del PT de proponer un “plebiscito” por la anticipación de las elecciones para ganar votos en el Senado, y hacer un pacto de gobernabilidad con sectores de la derecha.

Contradicciones y relación de fuerza entre las clases

Todo indica que el gobierno, el poder legislativo y el poder judicial intentarán avanzar con las “medidas impopulares” que más interesan a los empresarios y al capital extranjero: las reformas del sistema de jubilación y de trabajo, además de las privatizaciones. La Operación Lava Jato continuará actuando para limitar el espacio de acción de los actores políticos y definir las apuestas hacia 2018. Sérgio Moro hizo público en los Estados Unidos su “insatisfacción” por la omisión del gobierno y del Congreso en el combate a la corrupción. Si Gilmar Medes y el Poder Judicial dan señales que controlarán el segundo semestre político, Moro indica que los métodos reaccionarios de la Lava Jato, que no sirven para “combatir la corrupción”, servirán para completar el trabajo de sustituir esquemas de corrupción con el rostro petista por otros esquemas con el rostro de la derecha.

Más allá del Brexit, los acontecimientos europeos son seguidos con preocupación en el país. Al tiempo que se intenta pasar la reforma laboral en el país, el repudio de los trabajadores a la jornada de trabajo de 60 horas semanas se deja sentir, lo que podría desencadenar una “situación francesa” en la lucha de clases brasilera. A las vísperas de las Olimpíadas, en el quebrado estado de Rio de Janeiro, el atentado de Niza en Francia, resalta las alarmas sobre la viabilidad del evento y levanta las voces sobre un estado más duro por parte de la derecha neoliberal.

El fortalecimiento relativo del gobierno, en base al fracaso del “gran emprendimiento” de conciliación de clases que representa el lulismo (enormes beneficios a banqueros y empresarios, formación de los “global players” brasileros, a cambio de algunas concesiones a los trabajadores, pactos de aumentos salariales aumentado la precarización, la tercerización y la rotatividad del régimen laboral), es inestable y se da en los marcos de esta misma crisis de representatividad (Temer cuenta con una aprobación de solo el 13%). Desde la izquierda nos preparamos para intervenir en este proceso.

Es más que urgente exigir de la CUT y la CTB, hundidas en un inmovilismo reaccionario, que convoquen a una huelga general y a un verdadero plan de luchas para que los trabajadores puedan con sus métodos dar respuesta a los ataques del gobierno. Las asambleas de base necesitan organizarse para pasar por encima estas direcciones burocráticas sindicales. Este movimiento de lucha es la base para cuestionar todo este régimen podrido político e imponer una nueva Constituyente por la lucha, una consigna inseparable de la estrategia revolucionaria de un gobierno de los trabajadores que culmine en la destrucción del poder capitalista.

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Esquerda Diário está al servicio de esta tarea, integrante de la Red Internacional de diarios digitales, que alcanza políticamente con su influencia más de dos millones de usuarios por mes, en cinco idiomas y 11 países, para dar voz a aquellos que quieren combatir el golpe institucional desde una perspectiva de independencia de clase, y por tanto del PT. Las precandidaturas anticapitalistas del Movimiento Revolucionario de los Trabajadores (MRT) en distintas ciudades para las elecciones de octubre, están al servicio de esta política. Junto a la intervención profunda en los principales procesos de la lucha de clases, buscamos con estas medidas combinadas, lograr conquistar mayor influencia política de la izquierda revolucionaria en el escenario nacional.

Traducción Liliana O. Calo

Versión original: O fortalecimento relativo de Temer e o desafio da esquerda




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