Economía

PANORAMA ECONÓMICO

El fantasma del populismo, el rol de la JP y la incertidumbre mundial

La economía no reacciona. El Gobierno prendió los motores del gasto público para intentar llegar bien a las elecciones. El fuego amigo marca las contradicciones del "modelo M".

Miércoles 5 de octubre | Edición del día

Los datos económicos que se conocieron las últimas semanas fueron un aluvión de malas noticias. La recesión sigue.

Como cada inicio de mes, Gobierno y analistas del establishment intentarán ver en los próximos indicadores que se publicarán sobre la evolución económica de septiembre “brotes verdes” que muestren una inflexión hacia el crecimiento. No hay garantías.

El famoso segundo semestre no exhibe por el momento resultados sustancialmente diferentes que el primero. El ministro de Hacienda y Finanzas Públicas, Alfonso de Prat Gay, ahora dice que el año que viene "Vamos a tener el crecimiento más alto en seis años".

Carlos Melconian, quien está al frente del Banco de la Nación Argentina, caracterizó que “estamos en un bienio de transición”.

La política del horizonte móvil tiene un límite. El malestar social que se cocina en el caldo de un tercio de la población hundida en la pobreza, los que sufrieron despidos, la baja salarial y la caída del consumo es sensible al fraude sistemático de las expectativas.

Por eso, el Gobierno intentará reactivar la economía el año próximo en base a la obra pública. Si los cálculos le salen bien podría haber una leve recuperación.

Fuego amigo

La batalla ideológica y política dentro del gabinete económico tuvo un nuevo capítulo con las declaraciones de Prat Gay, para quien las tasas de interés “Están demasiado altas, dada la tendencia declinante de la inflación”.

El mensaje tiene un destinatario claro: el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. El encargado de administrar la cantidad de billetes que circulan en la economía lanzó sus ortodoxas metas de inflación y se ufana de tener la venia de Mauricio Macri.

Las altas tasas de interés que define el Banco Central privilegian la especulación por sobre el crédito a la producción (que bajen tampoco es garantía que la burguesía fugadora invierta). Este martes fueron ratificadas en 26,75 %. ¿Una respuesta a Prat Gay? Probablemente. No sólo eso. Más ruido en la búsqueda de la recuperación.

La bicicleta financiera montada por el Banco Central con la emisión de Lebac, además de alimentar generosamente las ganancias bancarias, engendró una deuda que se aproxima a los $ 700 mil millones. Es una bomba de tiempo.

La escalada de déficit público y endeudamiento que contiene el Presupuesto 2017 con el fin de mejorar las chances de Cambiemos en las elecciones de medio término escandaliza al establishment.

Macri administra la relación con Prat Gay y Sturzenegger de modo que todavía no hay ni vencedores ni vencidos. Eso que podría ser un bálsamo o una virtud, puede potencialmente conducir a un desenlace traumático.

Es lo que perciben las consultoras que comparten los objetivos estratégicos del Gobierno: aniquilar el valor de la fuerza de trabajo. Son voces que se alzan implícitamente en favor de Sturzenegger.

La escalada de déficit público y endeudamiento que contiene el Presupuesto 2017 con el fin de mejorar las chances de Cambiemos en las elecciones de medio término escandaliza al establishment.

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Daniel Artana, referente de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) publicó un artículo en el que alerta que “La dirigencia argentina
parece atrapada dentro de un corset populista impuesto por el gobierno anterior”. Ese mensaje excede a Prat Gay. Es un tiro por elevación a Macri.

El informe está auspiciado por la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), por San Jorge Energy, sorprendentemente (o no) por el Banco Ciudad, el Banco de Valores, el Banco Comafi y la banca Mariva.

Además, no fue publicado en cualquier momento. Salió a la luz casi en simultáneo con el desarrollo de la Conferencia Anual de FIEL, realizada el pasado jueves 29 de septiembre. Disertaron varios funcionarios del área económica, cerrando el evento Sturzenegger. Prat Gay estuvo ausente.

Otra consultora que pegó duro fue Economía y Regiones (E&R), fundada por el actual ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Alertan que "la Argentina deberá endeudarse en U$S 31.523 millones el año próximo" y la deuda llegaría a 53 % del PIB.

Desde E&R afirman que “el problema es que en el futuro, la falta de coordinación con la política fiscal, la inconsistencia del Presupuesto 2017, que no baja ni el déficit fiscal, ni las necesidades financieras, y la baja credibilidad de Hacienda podrían amenazar el cumplimiento de las metas de inflación 2018 y 2019". “Hacienda”, para quien no se percató, está a cargo de Prat Gay.

Las voces críticas con el endeudamiento no sólo vienen desde afuera del Gobierno. Para Melconian, la deuda “no es para usarla en gasto corriente” y “fuera del proceso de transición deja un balurdo fenomenal”.

La pluralidad de voces oficialistas suena más crítica que el fuego enemigo.

Inconsistencias e incertidumbres

El tarifazo tuvo un avance parcial frente a la cirugía sin anestesia del plan original del ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren.

La devaluación arrojó poco avance en términos de competitividad. Es la base de los reclamos por el atraso cambiario que hacen las patronales industriales, que junto con el factor China, llevó a fuertes fricciones con el Gobierno.

Vinculado a lo anterior, el salario real habrá perdido hacia fin de año, si no hay saltos inflacionarios, alrededor del 5 % promedio. Es lo mismo que ofrendó Axel Kicillof a las patronales con la devaluación de 2014. El sufrimiento del pueblo trabajador por la caída del consumo tiene un rédito escaso desde el punto de vista de las ganancias empresarias.

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Como se dijo, el déficit fiscal sigue elevado. Tal vez, en los próximos meses haya que poner en el balance del primer año de Cambiemos el escaso éxito del blanqueo que pretende aliviar al fisco. El Gobierno está apretando a los bancos que no colaboran para que convenzan a fugadores y evasores de la gran oportunidad que tienen frente a sus ojos. Morenismo (de Guillermo) con buenos modales.

La enorme transferencia de recursos en beneficio del capital más concentrado dejó con gusto a poco a los dueños del país. La voracidad capitalista no tiene límites.

¿Cambiamos o no cambiamos nada? Es la pregunta que se deben estar haciendo las patronales, para quienes la “batalla cultural” está muy bien para seducir inversores, pero no lleva cash a sus bolsillos.

En este lío, quien pone una cuota de orden al plan económico es la JP Morgan. La “gloriosa JP” ya había facilitado las colocaciones de deuda del kirchnerismo. Ahora está ayudando a resolver las inconsistencias entre la política monetaria y fiscal.

La enorme transferencia de recursos en beneficio del capital más concentrado dejó con gusto a poco a los dueños del país. La voracidad capitalista no tiene límites.

La escalada de la deuda, facilitada por el capital financiero internacional, es la que une las necesidades políticas presentes de Cambiemos de empujar cierta reactivación hacia las elecciones de medio término con la futura nueva ronda de ajuste poselectoral.

Cualquier reactivación hacia el año próximo, que todavía tiene muchos obstáculos que superar, será módica. Tanto como las migajas que el Gobierno está dispuesto a ofrecer a los bolsillos obreros en la negociación entablada con la cúpula de la CGT.

A esta altura, sostener el tipo de cambio sin que haya saltos bruscos en la cotización del dólar es vital para mantener la sustentabilidad del pago de la deuda externa en dólares. Una devaluación, como reclaman los industriales, aumentaría el déficit en pesos. Y agravaría los desequilibrios económicos, entre ellos la inflación.

Con el apoyo que el macrismo imagina obtener en las elecciones de 2017 intentará volver a la carga contra los trabajadores. Para esa tarea se alista el “escuadrón de la muerte” del Fondo Monetario Internacional que volvió a hacer pie en estas pampas.

Pero los cálculos entrecruzados de la política y la economía incorporan una cuota importante de riesgo. Más cuando la incertidumbre domina la economía mundial.

La amenaza de los efectos de la crisis internacional, siempre presente desde 2008, tiende a convertirse en una preocupación que aumenta en la misma proporción que la deuda externa pasa a ser el principal combustible de la economía.

La clase dominante local mira de reojo al Deutsche Bank, el Brexit, la Reserva Federal y a Trump. Son demasiadas variables fuera de control.

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