Internacional

El espectro de una guerra regional en Medio Oriente

Jueves 15 de febrero | Edición del día

Aunque por el momento ninguno de los actores comprometidos lo desea, los enfrentamientos del pasado fin de semana entre las fuerzas sirias e iraníes, por un lado, y la aviación israelí, por el otro, son eslabones de una guerra regional cada vez más probable.

En opinión de varios analistas, este sábado el mundo casi pudo ver el comienzo de un nuevo conflicto de envergadura en Medio Oriente, esta vez involucrando directamente, y no a través de guerras de intermediarios, a Irán e Israel. En efecto, frente a la violación del espacio aéreo israelí por un dron iraní, el ejercito sionista decidió destruirlo un minuto y medio después de cruzar la frontera.

Luego de que un helicóptero Apache derribara el dron, inmediatamente ocho aviones israelíes fueron enviados a Siria para atacar una base aérea cerca de Palmira, desde donde se lanzó el avión. En el ataque, miembros de las fuerzas iraníes habrían muerto cuando la camioneta en la que estaban -y desde donde se lanzó el dron- fue blanco de un misil israelí.

La respuesta de las fuerzas sirias fue inmediata. Al menos 26 misiles terrestres fueron lanzados contra los aviones israelíes donde un F-16 fue alcanzado. El caza logró regresar a territorio israelí antes de que sus dos pilotos fueran eyectados, uno de los cuales resultó herido de gravedad. Esta es la primera vez desde 1982 que la aviación israelí pierde un avión de combate, un evento simbólicamente mayúsculo, pues la aviación es el punto fuerte del ejército sionista. Las represalias no se hicieron esperar: 12 objetivos militares, que incluyeron baterías antiaéreas, fueron destruidas en Siria. De estas, 4 pertenecientes a Irán.

En unas pocas horas ha habido una increíble escalada guerrerista, en un área conocida por su explosividad. Nadie puede predecir cómo concluirá esta escalada, pero por el momento no se ven de un lado como del otro intenciones de ir a un enfrentamiento directo.

Sin, embargo, esto no significa que sólo se trató de un “accidente” o un episodio “aislado y no buscado”. En efecto, nos encontramos frente a la reconfiguración de una región explosiva donde el equilibrio de poder está cambiando. Particularmente después de la guerra civil en Siria donde Irán, Rusia y Bashar al-Assad obtuvieron la primera victoria importante contra los aliados occidentales.

Desde el estallido de la guerra civil en Siria y la intervención de Irán, Israel ha estado muy descontento por el avance de este enemigo regional. Es por esto que la fuerza aérea israelí ha realizado desde 2011 más de 100 ataques aéreos contra instalaciones del régimen sirio, así como también iraníes.

Ocupados en otros frentes (el ejército rebelde y el Estado Islámico), el régimen sirio e Irán no pudieron dar una respuesta significativa a los ataques que llevebe a cabo Israel. Sin embargo, una vez que el régimen y sus aliados lograron estabilizarse, no podían permitir que esta situación continuara, y el reciente ataque contra Israel es una prueba.

Israel, por su parte, no puede permitir que Irán se establezca en Siria en el largo plazo. Estamos hablando de instalaciones militares iraníes en Siria y de una base naval en el puerto de Tartús, en las costas del Mediterráneo. Esto expresa un cambio en la naturaleza del régimen sirio y, por lo tanto, un cambio en la naturaleza de la amenaza iraní a Israel. Como explica Jacob Shapiro, director de análisis de Geopolitical Futures, “el resultado [de la intervención iraní en la guerra civil siria] fue la transformación de Siria de una dictadura militar autoritaria amiga de Irán a un peón iraní que necesita desesperadamente de este ultimo para mantenerse con vida. Para Irán, esta es una gran oportunidad estratégica: puede garantizar que su apoyo continuo a Al-Assad esté subordinado a que se le permita a Irán hacer lo que quiera en Siria. Y lo que Irán quiere en Siria es tener un puesto de avanzada en el Levante. Esto inquieta a Israel […] Una cosa es tener cerca a un representante iraní como Hezbolá, con un número limitado de combatientes lanzando cohetes contra Israel desde el Líbano. Una cosa diferente es tener a Irán construyendo misiles, reuniendo fuerzas y estacionando aviones de combate al otro lado de la frontera israelí”.

En tal contexto, Israel necesita más que nunca el apoyo de sus aliados históricos como Estados Unidos. Sin embargo, el imperialismo se encuentra en una dinámica de pérdida relativa de hegemonía en esta región, mostrándose cada vez más reacio a comprometerse habiendo perdido cierta credibilidad después de las declaraciones de Donald Trump sobre Jerusalén. El estado sionista está obligado a actuar directamente para evitar la instalación de Irán en Siria.

Por el lado de Irán, las cosas no son tan simples. Las ambiciones regionales de Teherán entran en conflicto no solo con Israel sino también con Turquía, en menor medida con la propia Rusia y particularmente con Arabia Saudita y sus aliados del Golfo, Egipto y Jordania. El gobierno de Benjamín Netanyahu confía en sus aliados árabes para contener a Irán. Este es uno de los puntos débiles de la política exterior iraní, sin contar la probable reacción de las potencias imperialistas.

No podemos olvidar tampoco las dificultades internas de Irán, como se vio en la revuelta de diciembre pasado, una de las demandas fue el fin a las costosas intervenciones iraníes en la región. Un nuevo impulso de la lucha de clases podría llegar a cuestionar sus planes internacionales. Sin embargo, no se puede descartar que el régimen busque fortalecer su base social siendo más agresivo contra su enemigo predilecto (Israel) y por lo mismo fortalecer su posición en la región y regresar con “una victoria” para vender al interior del país.

Mientras tanto, en Siria, diferentes actores persiguen objetivos en paralelo pero que son cada vez más contradictorios: Turquía mantiene su ofensiva en Afrin contra los kurdos, mientras que las fuerzas kurdas (ahora respaldadas por Estados Unidos) lanzan sus ataques contra el régimen al mismo tiempo que negocian con éste e Irán para que intervengan contra los combatientes turcos.

Por lo tanto, las alianzas se vuelven cada vez mas inestables y contradictorias según el teatro de operaciones. Y, sobre todo, el campo de intervención mutuo, especialmente después de la derrota territorial del estado islámico, que se estrecha cada vez más, lo que hace más probable una confrontación directa entre diferentes fuerzas estatales. Para algunos es solo una cuestión de tiempo. Efectivamente, el imperialismo y los regímenes locales reaccionarios están preparando nuevos desastres para los trabajadores y las masas de Medio Oriente.

Traductor: Francisco Catalán








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