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El discurso pasivizador de Dilma Rousseff el 1° de Mayo

Dilma hizo un discurso para pasivizar. Las centrales sindicales deben convocar a asambleas para parar de hecho el 10 de mayo, cuando comienza la votación del impeachment en el Senado.

Martes 3 de mayo | Edición del día

En tono pedagógico, Dilma atribuyó a la oposición de derecha, nominalmente a Eduardo Cunha, la actual crisis económica del país, ya que es la que impide las medidas propuestas por el gobierno federal en su intento de aliviar la crisis. Sin embargo, no mencionó que fue su gobierno el que, por haber asimilado los métodos de esa misma derecha, por haber aplicado los ajustes que pedía, al tiempo que contuvo la resistencia a "sus" ataques, abrió espacio para que esa derecha quiera implementar ataques más duros a los trabajadores por manos propias.

Dilma anunció un reajuste promedio del 9% al beneficio Bolsa Familia y dijo también que en un posible gobierno de Temer, los gastos sociales serían profundamente atacados por recortes, siendo quitado el beneficio del Bolsa Familia a más de 36 millones de personas. La presidenta denuncia recortes del posible gobierno golpista de Temer al mismo tiempo que recorta partidas presupuestarias a la educación y ataca diversos derechos laborales. De esa manera fue que el gobierno del PT, de conciliación "entre empresarios y trabajadores", el que ha venido atacando a estos últimos.

En medio del proceso golpista, que sigue avanzando, encabezado por el presidente de la Cámara de diputados Eduardo Cunha, la ultrarreaccionaria figura de la bancada evangélica Jair Bolsonaro, el PSDB y el PMDB, no hay ningún indicio de que Dilma y el PT quieran dar una verdadera batalla que pare el golpe de la derecha.

De hecho, la "oposición cautelosa" pregonada por Lula a un eventual gobierno de Temer deriva del hecho de que el golpe "preservaría" en alguna medida al PT: serían prácticamente nulas las posibilidades electorales petistas si Dilma siguiese su mandato hasta 2018. De ahí la distancia entre lo que dicen y lo que hacen las organizaciones petistas: tras de las diluidas palabras de "resistencia hasta el final", transmiten por contrabando la sensación de que el golpe ya pasó, como forma de apostar al desgaste que la conducción de la crisis ejerza sobre la derecha y así reciclarse bajo la figura de Lula en 2018.

Con el discurso tibio y de victimización de este 1° de mayo, se consolida la contención y disemina la pasividad al negarse a organizar las bases obreras dirigidas por la CUT y la CTB con sus propios métodos para frenar a la derecha, construyendo movilizaciones reales de trabajadores. Dilma habla en contra del golpe pero deja en el aire lo que ya se discute en la trastienda del gobierno y en sectores del PT, la posibilidad de renuncia de la fórmula Dilma-Temer y la convocatoria a elecciones presidenciales anticipadas en octubre.

Incluso el Día Nacional de Lucha convocado por resolución de la CUT para el 10 de mayo es lanzado como un espejismo: ningún paro en las bases para que la jornada tenga adhesión masiva y que pare los principales centros de la economía. Un silencio que equivale al boicot por parte de una burocracia sindical que incluso después del golpe le tiene más miedo a la radicalización de las bases obreras que al avance de la derecha. El sindicato docente del estado de San Pablo es el mayor sindicato de América Latina y aun así, su presidenta Bebel Noronha habla contra el golpe pero no va más allá de los discursos. Como denunciamos en Esquerda Diário, el mismo 10 de mayo fue dejado de lado en la última asamblea del sector.

El discurso de "no habrá golpe, habrá lucha" que se escuchó el 1º de mayo, en la práctica dejó de existir, y así como el propio gobierno, las burocracias sindicales oficialistas ya aceptaron la derrota y parecen querer gritar alegremente "hubo golpe" con miras a las próximas elecciones, sea en octubre o en 2018. El discurso de Dilma solo vino a refrendar el 1° de mayo, Día Internacional del Trabajador, organizado por la CUT, vaciado y sin lucha. Como si la clase obrera tuviese algo que celebrar con los sucesivos ataques del gobierno federal y la amenaza de golpe de la derecha que solo empeorará las condiciones de trabajo con el avance de la tercerización y los ajustes.

La estrategia del PT, luego de ver fracasar sus intentos en las negociaciones en las sombras con la derecha más reaccionaria como el PP, PR y PRB, y pasar a la presión del Senado, ahora insinúa jugar la carta de las elecciones presidenciales anticipadas, para intentar pasar la factura a Temer y mostrarlo como "aquel que negó el derecho de la población a elegir en las urnas". Sin embargo, políticamente un anuncio como ese estaría mucho más cerca de señalar la abdicación al discurso que vino levantando Dilma hasta ahora que la "resistencia será hasta el final". ¿Qué contradicciones abriría eso en el amplio espectro democrático que se convenció de repudiar al golpe pero no de preservar el PT para el 2018? Un eventual sentimiento de "ahora fuimos librados a nuestra propia suerte" ¿podría debilitar el poder de contención de la burocracia sindical petista, más debilitada después del impeachment?

Hay que imponer a las burocracias sindicales como la CUT y la CTB rompan definitivamente con su sumisión al gobierno que en este momento está perdiendo la batalla del impeachment, y salga de la parálisis organizando un plan de luchas serio, una huelga general ya contra el golpe institucional y los ataques de los gobiernos, comenzando por el apoyo a los sectores en lucha como en Río de Janeiro.

El MRT y la juventud Faísca vienen denunciando en los lugares de trabajo, de estudio y a través de Esquerda Diário esta parálisis, y formaron un bloque vivo y combativo con más de 400 trabajadores de distintos sectores, secundarios y universitarios en lucha, mujeres, negros y de la comunidad LGBT. El bloque resaltó la exigencia a la CUT, CTB y organizaciones estudiantiles para que organicen de en los hechos en cada lugar de trabajo y estudio una lucha radicalizada con huelgas desde las bases, asambleas y ocupaciones, siguiendo el ejemplo de los secundarios, contra el golpe. También comunicaron que "vamos a batallar en la base para construir un gran día de paro nacional el 10M, exigiendo en todos los sectores en los que estamos que la CUT rompa su parálisis y organice desde las bases la huelga ese día, desde asambleas en los lugares de trabajo".




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