Política

FLEXIBILIZACION LABORAL

El día que Macri felicitó a los sindicatos

El presidente celebró el apoyo de la cúpula sindical petrolera a la flexibilización laboral en Vaca Muerta. Buscan trasladar el ejemplo a todo el país para seducir al capital extranjero.

Fernando Scolnik

@FernandoScolnik

Miércoles 11 de enero | Edición del día

Ayer martes fue el día en el que el jefe del gobierno de los CEO felicitó a los trabajadores.

Al anunciar el acuerdo para la explotación de Vaca Muerta, el presidente Macri afirmó que "las empresas, a partir de lo que han hecho los trabajadores, a quienes tenemos que felicitar, se han comprometido a un proceso virtuoso de inversiones. Estamos hablando de 5 mil millones de dólares que tienen que duplicarse para los próximos años y sostenerse".

Claro que el presidente no se refería a los trabajadores en general sino que hacía referencia a los dirigentes Guillermo Pereyra, del sindicato de Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa; y a Manuel Arévalo, del gremio de los petroleros jerárquicos.

En el mismo discurso, Macri abundó ayer en más elogios hacia la cúpula sindical petrolera al decir que “encontré en estos dirigentes apertura y capacidad de entender que abriendo esta puerta se garantizaba empleo a los trabajadores que hoy lo tienen y además se podría ampliar a esas familias varias veces”.

Tan conforme estaba el presidente que también dijo que “acuerdos de este tipo necesitamos en todo el país en todos los sectores, que hagan realidad esa potencialidad”.

Seduciendo al capital

La alegría presidencial es comprensible. Desde los tiempos de su campaña electoral Macri viene insistiendo con una frase de Juan Domingo Perón, quien decía que “la estrella polar del país debe ser la productividad”. Para ambos dirigentes, esto no significó nunca otra cosa que “bajar los costos” de los empresarios en detrimento de las condiciones laborales.

En los últimos meses Macri insistió sobre este tema desde un ángulo muy definido: “Acabar con los convenios colectivos del siglo XX”.

Con menos cintura política, esta semana el secretario de Empleo y ex CEO del grupo Techint, Miguel Ángel Ponte, lo definió sin pelos en la lengua: "La posibilidad de entrar y salir del mercado laboral hace a su esencia; es como comer y descomer". Dicho de otro modo, buscan un mercado laboral “menos rígido” que le permita a los empresarios disponer de los trabajadores a su antojo, sin muchas “trabas”. “La competitividad requiere costos razonables", abundó Ponte.

Desde este punto de vista, y volviendo al acuerdo en Vaca Muerta, Macri celebró ayer que pudo dar un importante paso en el camino de la flexibilización laboral que le permitirá a las empresas del sector, con aval de las cúpulas sindicales, pagar salarios más bajos, reubicar trabajadores, eliminar horas extras y ampliar tareas nocturnas, a la vez que dejar de pagar retenciones por la exportación de petróleo y contar con un precio sostén para el gas natural.

En el libreto oficial, éstos son lineamientos para mejorar la “competitividad” y atraer al país inversiones extranjeras, a las cuales hasta ahora el gobierno no logró seducir a pesar del acuerdo con los fondos buitre, la devaluación o los cambios en las retenciones.

Hacia los trabajadores, esta orientación es presentada de forma tal de intentar convencer de que avanzando en este sentido habrá más empleo. Una “verdadera revolución del trabajo en todo el país”, prometió ayer el presidente.

Sin embargo, el resultado de estas políticas siempre ha sido de peores condiciones laborales para los trabajadores, así como saqueo y vaciamiento del país: en este caso el kirchnerismo ya había iniciado el camino mediante el acuerdo con Chevron, con cláusulas secretas.

El del macrismo es un discurso similar y tan falso como el de Fernando de la Rúa y su “Ley Banelco” de flexibilización laboral, que no trajo empleo ni nada bueno para los trabajadores. Aquel plan se fue en helicóptero.

Si Vaca Muerta es tan solo un laboratorio de flexibilización laboral que el gobierno pretende llevar a todo el país, resulta pertinente saber qué opina de esto la cúpula de la CGT.

Ayer uno de los miembros del triunvirato que conduce la central, Héctor Daer, justificó el acuerdo al afirmar que el barril de petróleo llegó a "140 y pico de dólares y ahora eso cambió" y que, por ello, "se adecúan las condiciones a la situación actual. Si se recupera el valor del petróleo, se recuperará el valor del salario”.

Si bien Daer afirmó que no se puede tomar el acuerdo de Vaca Muerta como ejemplo para todo el país, sus declaraciones son elocuentes de cómo piensan las cúpulas sindicales: los trabajadores deben adecuar sus salarios y sus condiciones laborales a los vaivenes del mercado y a las necesidades de los empresarios.

De ahí a decir que en otras actividades “se adecuarán a las condiciones”, hay solo un paso. Los trabajadores de todo el país deben prepararse para enfrentar los acuerdos de los gobiernos, empresarios y cúpulas sindicales.








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