Mundo Obrero México

NUESTRAS VIDAS O SUS GANANCIAS

El desempleo en México y cómo combatirlo

A pesar de las cifras alegres que suele presentar el gobierno como resultado de su política económica, la realidad es que millones de personas sobreviven sin empleos formales. ¿Cómo acabamos con el desempleo?

Martes 4 de julio | 12:23

Lejos de empleos bien remunerados y estables, en México el desempleo es de millones y los trabajos son precarios e inestables.

El desempleo voluntario y la economía al servicio de los empresarios

Según la teoría económica empresarial, la cual vemos en televisión cuando entrevistan a economistas y “expertos” de los partidos tradicionales, en la sociedad el desempleo siempre se va a mantener. Esto es debido a que, según esta visión, millones de personas al no encontrar un trabajo acorde con sus expectativas, prefieren el “ocio”, es decir quedarse en casa a descansar.

Como si un trabajador con un par de hijos pudiera felizmente darse el lujo de quedarse meses en el desempleo, la teoría económica neoliberal deja de lado la necesidad de la clase trabajadora de emplearse para sobrevivir, pagar deudas y darle de comer a su familia. Desde esta visión (claramente del lado del capital), serían los propios trabajadores (vistos como individuos aislados) los responsables de no emplearse.

La realidad es otra. Millones de personas viven al día y necesitan encontrar un empleo lo mejor remunerado posible, en cuanto son despedidos del anterior. Sin embargo los empleos que se ofrecen en el mercado de trabajo mexicano son conocidos mundialmente por ser precarios, sin derechos laborales, con salarios muy bajos, temporales, de alto riesgo, etc. Ante esta situación amplios sectores prefieren buscar los medios para sobrevivir por su cuenta, en el mercado informal por ejemplo.

Además hay que tomar en cuenta la forma en que se contabiliza a los desempleados en el país: según los organismos oficiales, si alguien está “buscando” trabajo o si lo hizo en las últimas semanas ya no es un desempleado, otro engaño para maquillar el verdadero estado de la economía.

El desempleo estructural y la economía capitalista

Marx llamó a los millones de personas en desempleo “ejército industrial de reserva”, la existencia de este ejército es muy funcional a los empresarios. Mientras más personas haya sin empleo formal, más pueden reducirse los salarios ya que por la propia necesidad de sobrevivir, los empresarios encontrarán trabajadores dispuestos a emplearse aún en las más precarias condiciones.

De esta forma, a los capitalistas les conviene que haya millones buscando trabajo, presionando los salarios a la baja. Para un empresario lo más importante es obtener ganancias elevadas que le permitan estar en mejores condiciones para competir en el mercado, para ello hace falta reducir sus costos y el salario representa un costo de operación muy alto y apetecible.

Así, bajo el sistema capitalista nunca se va a poder terminar con el desempleo y por ende con la miseria que se palpa en las grandes ciudades de forma cada vez más extensa, cuando por ejemplo, se suben en un trayecto de autobús cinco distintos vendedores a intentar ganar una moneda.

Acabar con el desempleo es posible con una economía al servicio de la inmensa mayoría

¿No es irracional que haya personas que trabajan jornadas de 10 o 12 horas mientras millones en la desocupación buscan trabajo? Esa es la lógica del sistema capitalista, que funciona al servicio de aumentar las ganancias de los ya multimillonarios empresarios.

Además, los avances de la tecnología, en lugar de servir a la sociedad, sirven únicamente a los grandes capitalistas. Por ejemplo, una máquina en una empresa podría servir para que los trabajadores de esta pudieran salir más temprano y tener más tiempo para disfrutar con sus seres queridos, leer o hacer cualquier otra cosa. Lejos de ello, esta misma máquina reemplaza trabajadores y aumenta las filas del desempleo.

Sin embargo esta no es una fatalidad del destino, como nos hacen creer los empresarios y los medios de comunicación. El desempleo se podría terminar sencillamente reduciendo la jornada de trabajo y contratando a más trabajadores. En lugar de que haya quien trabaja hasta doce horas, con horas extras, terminando agotado y con enfermedades físicas y mentales a una corta edad, se podría trabajar seis horas manteniendo un salario que cubra al menos lo que cuesta la canasta básica familiar y por esa vía lograr que todos tengan trabajo.

Obviamente para ello habría que afectar una parte de la ganancia de las grandes empresas, solamente la fuerza de los trabajadores organizados sindical y políticamente podrían lograrlo, en el camino de lograr no solo mejores condiciones de trabajo sino cuestionar el poder de los empresarios para garantizar esas condiciones, hay que enfrentarlos y lograr un gobierno al servicio de la inmensa mayoría trabajadora.

Esta posibilidad es la que comienzan a reflexionar trabajadores y jóvenes en todo el mundo, por ahora parece lejano, pero en los primeros años del siglo XXI cuando empresarios racistas como Trump llegan al poder y ocurren enormes manifestaciones en todo el mundo que cuestionan el poder de los ricos, hay que preguntarse: ¿Qué vale más, nuestras vidas o sus ganancias?






Temas relacionados

Mundo Obrero México   /   Teoría Marxista   /   Precarización laboral   /   Jornada laboral   /   Desempleo

Comentarios

DEJAR COMENTARIO