Política

PROGENOCIDIO

El defensor de genocidas Oscar Aguad sería el próximo ministro de Defensa

El “milico”, hoy ministro de Comunicaciones, reemplazaría a Julio Martínez que competirá por la senaduría de La Rioja. Macri quiere que las Fuerzas Armadas sigan conducidas por “expertos”.

Andrea López

CeProDH Zona Norte del Gran Buenos Aires

Sábado 24 de junio | 19:00

No por previsible, la movida deja de ser escandalosa. Frente a la partida del radical Julio Martínez del Ministerio de Defensa de la Nación para competir en la elecciones legislativas como candidato a senador de Cambiemos por la provincia de La Rioja, el Gobierno de Mauricio Macri ya tendría un reemplazante. Sería el también radical Oscar Aguad, actual ministro de Comunicaciones. Una medida que, se podría decir, está a la altura de las políticas macristas el el área relacionada con las Fuerzas Armadas, donde el negacionismo del genocidio y la defensa de la impunidad son casi principios del staff oficial.

A Oscar “El Milico” Aguad el pasado, definitivamente, lo condena. Recientemente se convirtió en el defensor oficial de Mauricio Macri por el escándalo del Correo Argentino. Muy suelto de cuerpo se animó a decir que el alcanzado entre el Estado y la empresa familiar del Presidente fue “el mejor acuerdo que se pudo lograr” ya que Franco Macri es un deudor sin recursos económicos.

Aunque Macri haya premiado al radical cordobés con el cargo de ministro de Comunicaciones, en verdad a Aguad se lo recuerda por otras “conquistas”. En la provincia de Corrientes, donde fuera interventor federal de su ciudad capital durante los años 90, es más que recordado y no precisamente por una ejemplar gestión.

En 1999, apenas asumido como presidente de la Nación, Fernando De la Rúa designó a Ramón Mestre como interventor de la provincia de Corrientes. Fue tres días después de una feroz represión al corte del puente General Belgrano, donde dos jóvenes fueron asesinados por Gendarmería Nacional.

Oscar Aguad fue convocado por la Casa Rosada para ayudar a su amigo y correligionario cordobés. Y así fue designado como interventor de la Municipalidad de la capital provincial.

Allí el Milico cometió uno de los mayores fraudes de la historia. A través de un préstamo concedido a la capial correntina en agosto del año 2000, Aguad fue denunciado por quedarse nada menos que con U$S 60 millones. Estuvo procesado por administración fraudulenta, fraude a la administración pública y abuso de autoridad. Pero después de un ir y venir de un juzgado a otro de la Ciudad de Buenos Aires, finalmente la Corte Suprema determinó que la causa debía tramitarse en Corrientes. Posteriormente, el Juzgado 5 de la capital provincial declaró prescripta la causa, Aguad nunca fue juzgado y de los U$S 60 millones no hubo más noticias.

Y vale recordar que Mestre había asumido la gobernación cordobesa en 1995 en medio de una crisis descomunal, con la huida de Eduardo Angeloz tras la quema de la Casa Radical por parte de los empleados estatales que hacía meses no cobraban sus sueldos. En su primer día de gobierno Mestre (padre del actual intendente de Córdoba capital) estableció una quita del 30% en los sueldos de los empleados estatales y los jubilados.

Defensor de genocidas, de la mano dura y los linchamientos

Aguad tiene merecido su alias “El Milico”. Era habitual verlo durante los años 90 compartiendo salidas y eventos con el genocida Luciano Benjamín Menéndez.

Y se le conocieron otros amigos, como el jefe de Inteligencia de la Policía provincial durante la dictadura Carlos “Tucán” Yanicelli, un genocida condenado en 2010 a prisión perpetua (junto con Videla y Menéndez, entre otros) por el fusilamiento de 31 presos políticos en la excárcel de San Martín en 1978.

Durante aquel juicio varios testigos declararon que en los 90 Aguad conocía muy bien el pasado del “Tucán” y lo había protegido, garantizando su continuidad en los altos mandos de la fuerza.

Más acá en el tiempo, en numerosas oportunidades Aguad ha demostrado su fervor por la mano dura y hasta justificó el linchamiento de un joven en Córdoba porque “la ausencia del Estado convirtió a las víctimas en asesinos”.

La posible designación de Aguad al frente del Ministerio de Defensa, en reemplazo del también radical Julio Martínez, es parte de una política integral del gobierno de Macri, basada tanto en la mano dura, el hostigamiento hasta en los colectivos hacia la juventud y los sectores más castigados por el ajuste y los despidos como en el fortalecimiento de una política de impunidad y continuidad represiva respecto a las Fuerzas Armadas, todavía plagadas de militares provenientes de la dictadura.

Si el kirchnerismo le hizo el aguante hasta donde pudo al genocida César Milani (hoy detenido en causas de delitos de lesa humanidad) ahora Macri quiere mostrar que puede ser aún más provocador. La posible llegada de un “Milico” radical a comandar el Ministerio de Defensa, aún en estado de versión no confirmada, es ya de por sí una provocación.








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