Géneros y Sexualidades

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El decreto antipiquetes y la lucha feminista

El decreto de Vázquez viola derechos fundamentales. ¿Qué tiene que ver esto con el movimiento de las mujeres?

Karina Rojas

Montevideo

Miércoles 29 de marzo | 18:52

El decreto del presidente Tabaré “antiabortista” Vázquez no sorprende al movimiento de mujeres. Si antes quiso meterse en nuestros cuerpos impidiendo que las mujeres ejerzamos nuestro derecho sobre un embarazo no deseado, ahora quiere regular la posibilidad de todas y todos de protestar y manifestarnos.

Tal como se analiza muy bien acá y acá, el decreto es un giro a la derecha de un gobierno que se dice de “izquierda” a partir de regimentar la protesta social para que nada se salga de los marcos institucionales y tiendan a cuestionar directamente la gobernabilidad. Se exceptúa en el decreto las medidas gremiales que disponga el PIT-CNT, aunque habría que avisarle a la policía de ésto porque en las primeras 48 hs de vigencia del decreto la policía ya reprimió y detuvo a trabajadores que ejercían su legítimo derecho de reunión y de manifestación.

Afuera y adentro

Pero al presidente Tabaré habría que informarle que no todo está contenido dentro de los marcos institucionales del PIT-CNT ya que la protesta social es más abarcativa que la central sindical.

Por ejemplo, ¿si hubiera una manifestación contra la mega-minería a cielo abierto y por la defensa de nuestros recursos naturales? Según los parámetros del gobierno – y también de la dirección de la central sindical – esta manifestación podría tranquilamente ser reprimida sin orden judicial si estuviera cortando una calle o carretera e impidiendo la libre circulación. O bien, ¿qué pasaría ante un corte de ruta protagonizado por trabajadores desocupados reclamando su derecho a poder trabajar y llevar un salario digno a la mesa de las familias obreras? También sería sujeto a la represión policial.

Lo mismo ocurriría si desde el movimiento de mujeres, en nuestras Alertas Feministas ante cada feminicidio, cortamos la calle y marchamos para gritar el nombre de aquella que ya no está más y exigir al estado políticas públicas y más presupuesto para la atención a la violencia de género. O si ante una discriminación abierta o una manifestación de misoginia, las mujeres nos levantáramos y tomáramos las calles de las principales ciudades del país o las carreteras. Entonces encontraríamos la represión abierta de las fuerzas de seguridad que, utilizando los poderes otorgados por Tabaré, puede desalojarnos violentamente y sin orden judicial y avasallar nuestro derecho a manifestarnos y a protestar.

El corporativismo también mata

El PIT-CNT se equivoca en apoyar el decreto. Si efectivamente lo hace, entonces está habilitando que se reprima a toda manifestación que se encuentre por fuera estrictamente del movimiento sindical – es decir que no esté convocada por ellos mismos, una linda manera de limitar cualquier expresión que potencialmente les incomode también a ellos. Si el PIT-CNT acepta sin más este decreto estamos frente a una complicidad de la dirección sindical que corporativamente – y como forma de fortalecer el dominio sobre el conjunto del movimiento obrero – protege los derechos de sus afiliados pero no de todo el movimiento popular. No podemos permitir que la policía tenga las manos libres para reprimir la protesta social!

Pese a esta situación, ya hay varios gremios como COFE, UTHC y gremios de la educación que han salido a repudiar enérgicamente el “decreto antipiquete”, a los que se tiene que sumar el movimiento de mujeres ya que si se viola el derecho a la protesta se está cercenando nuestra capacidad de pelear contra los feminicidios y la violencia machista, contra la discriminación en los lugares de trabajo, por los derechos de las mujeres trabajadoras y contra las bases estructurales en que se basa nuestra opresión, el patriarcado y el capitalismo.






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