Política

EDITORIAL

El coronavirus mata, la pobreza también

La afirmación del presidente sobre la “preferencia” entre pobreza y coronavirus y las ausencias en la conferencia de prensa donde se anunció la extensión de la cuarentena fueron abordadas en el editorial de “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario que se emite los domingos de 21 a 23 h por Radio Con Vos, 89.9.

Fernando Rosso

@RossoFer

Domingo 12 de abril | 22:58

  •  En una extensa entrevista con Jorge Fontevecchia en el diario Perfil, el presidente Alberto Fernández hizo una afirmación de una honestidad brutal: "Prefiero tener 10 por ciento más de pobres y no 100 mil muertos en la Argentina por coronavirus”, aseguró. Luego agregó que “los que plantean el dilema entre la economía y la salud, están diciendo algo falso. Sé que tengo que preservar a la pequeña y mediana empresa y a las grandes también".
  •  Muchos medios, de los llamados hegemónicos, llevaron los dichos del Presidente a título de sus notas y lo destacaron en sus portales. Fui a leer la entrevista completa (con muchas aristas interesantes para desmenuzar, por cierto) y no hubo una “sacada de contexto” o un forzamiento de sus declaraciones.

  •  Es cierto que por estas horas se multiplican los voceros de intereses de las corporaciones o de las grandes empresas que ponen el eje ahí porque son la avanzada de un lobby para terminar con la cuarentena. Quieren que se vuelva a la “normalidad”, que para ellos es la normalidad de hacer negocios sobre la base de la explotación de sus trabajadores y trabajadoras. La cuarentena interrumpió ese devenir que ellos consideran “natural” y presionan para el retorno de la “libertad” y la libre circulación para hacer ganancias a expensas del trabajo ajeno. Sin importar, por supuesto, la salud de quienes en sus planillas de Excel no son personas o sujetos de derechos, sino simples portadores de la mercancía más preciada: la fuerza de trabajo. Si se “rompe”, por coronavirus o por lo que sea, se reemplaza.
  •  Además, hay en curso una gran operación, si se quiere internacional, por parte de los dueños de todo en todo el mundo que ven en esta crisis una oportunidad: la oportunidad de modificar a su favor las relaciones de fueras sociales y que la clase trabajadora entre “al nuevo mundo” que todos anuncian para el día después de la pandemia, con dos características particulares: menos derechos y más vulnerabilidad.
  •  La confesión de Fernández y su particular “preferencia” no es contradictoria con este plan. Entre otras cosas, porque lo que es falso no es el dilema entre “salud y economía”, lo que es falso es su formulación. No está mal la respuesta, hay que cambiar la pregunta: El interrogante correcto es: ¿la economía de quién o para quién?
  •  Según datos del INDEC, en el segundo semestre de 2019 la pobreza alcanzaba a casi el 36% de las personas, exactamente el mismo porcentaje de los que trabajan en la informalidad o lo que vulgarmente se llama “en negro”. Si se cumplieran las cifras que afirmó el Presidente, la pobreza llegaría al 46%, es decir, casi la mitad de los argentinos.
  •  También según datos oficiales, el 10% de la población con mayores ingresos individuales se apropió del 31% de los ingresos totales en el cuarto trimestre de 2019. El patrimonio de las 50 personas más ricas de la Argentina estaba valuado hace dos años en 70.000 millones de dólares; las 500 empresas de mayores ventas del país acumularon 67.300 millones de dólares de ganancias netas en el período 2016-2018. Y así podríamos abrumar con datos sobre riqueza y desigualdad.
  •  Según la sentencia de Alberto Fernández, para evitar las muertes masivas por coronavirus, sólo se puede empeorar esta foto de la dramática realidad social argentina. Planteado en esos términos, ese dilema marca el horizonte de sus posibles.
  •  No puedo dejar de conectar esto con las ausencias que hubo en la conferencia de prensa en la que se anunció la extensión de la cuarentena. Se habló de las cifras y la comparación con otros países, de la necesidad de mantener el confinamiento, pero no de cómo las amplias mayoras trabajadoras o pobres van a enfrentar el agravamiento de su situación social. Incluso se llegó a hablar –un poco jocosamente- de la eventualidad de salir a correr o hacer gimnasia. En esto, para ser justos, jugó un papel un poco triste cierto periodismo que está medio obnubilado con el Gobierno y no preguntó ni por la represión salvaje en el frigorífico Penta (¡que se había producido el día anterior!), ni por las rebajas salariales en las cadenas de comida rápida (MacDonald’s, Sturbucks), ni por la confirmación de los 1500 despidos por parte de Paolo Rocca en Techint, ni por los abusos de las cadenas de supermercado como Coto y otras, ni por los pagos de salarios en cuotas o despidos en los medios de comunicación como el Grupo América o la radio Metro etc. etc. etc. No se habló de que en los hechos, el decreto que prohíbe los despidos y suspensiones es, de mínima, un colador y, de máxima, un papel mojado.
  •  Pero además, esa forma de abordar la cuestión esconde otra falsa oposición: la que contrapone salud y pobreza. En nuestro país y el mundo existen un sinfín de enfermedades vinculadas a la pobrera: el cólera, el dengue, el chagas, tuberculosis y muchas otras.
  •  Parece que la opción “trágica” es condenarnos a la existencia de 10 por ciento de nuevos pobres antes que el 10 por ciento de viejos ricos paguen la crisis de la que son, en gran parte, responsables. No hay un único camino para enfrentar la pandemia, porque el coronavirus mata, pero la pobreza, también.





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