Mundo Obrero

ACTO PTS // TESTIMONIOS

El corazón te queda inflado de orgullo

Carina A. Brzozowski

Agrupación Bordó Leo Norniella en Alimentación

Jueves 11 de diciembre de 2014 | Edición del día

Fotografía: Enfoque Rojo

Nos pidieron encabezar la columna del PTS Capital para ingresar al estadio Malvinas Argentinas. Mucho sol, mucho calor, unas líneas de fiebre en mi cuerpo; pero pancarta de Felfort en mano, mis compañeras despedidas, mi compañera Irene y yo, nos alineamos.

Nos pidieron encabezar la marcha. Cari nos dijo al respecto que iban a marchar con nosotras, adelante, los compañeros de Brukman con el compañero Yuri, los aeronáuticos de El Despegue… Cari dijo “son toda gente luchadora, como ustedes”... Y sí, se nos empezó a fruncir todo. Cantando marchamos y entramos al estadio, las banderas rojas por todas partes, la alegría, la camaradería entre los compañeros.

Todo mezclado con el orgullo de mostrarle a mis compañeras despedidas lo que es el fenómeno de los trabajadores cuando se unen, tanto para enfrentar a una patronal como para festejar, así como alguna vez me mostraron esto a mí, señalándoles las banderas de las distintas delegaciones, regionales, diciéndoles quién era Raúl Godoy, la “Rusa”, el “Pollo”.

Me encontré con el “Pollo” en un pasillo mientras pasábamos el fondo de lucha. Lo saludé con mucho orgullo y cariño, porque seguimos muy de cerca todo el proceso de su recuperación. Le dije "Pollo, qué placer conocerte". Su recuperación a la par de la lucha de MadyGraf, impresionante la historia. Y no es literatura, aunque podríamos escribir esta historia en forma literaria. Pero lo más lindo es que es verdad, y no les pasa a los actores de Hollywood, nos pasa a nosotros, los trabajadores.

Me pasó con muchas de las caras que veía por los pasillos, por las gradas, en las sillas. Todos conocidos, a pesar de que hace poco tiempo que me acerqué al PTS. Pero tantos abrazos afectuosos, tanto cariño, más allá de la política que compartimos, es impagable. En cada una de esas caras hay una historia, de vida, de familia, de amor, de un despido, de una reincorporación. Por ahí sentados también estaban mis abogados. Orgullosa les dije a mis compañeras que mis abogados estaban ahí, que no sé si nos va a salir todo bien o no, porque son abogados, no magos, pero como dijo la “Rusa”, "somos abogados de los trabajadores", que ponen el pecho a esas causas. Puede salir bien o no, pero es un orgullo estar en manos de ellos.

Muchas caras, muchas banderas, muchas luchas vigentes y pasadas, estaba Calsa con su bandera también, en lucha por las reincorporaciones. Los despidos que el gremio de la alimentación intenta pasar impunemente.

Mientras pasábamos por las gradas con el fondo de lucha, en el escenario empezaban a hablar los compañeros de la Juventud. Fue imprescindible pararse contra la baranda a escucharlos, un orgullo esos pibes, realmente. Los compañeros de los terciarios que nos han acompañado con nuestro fondo de lucha. No hay palabras para agradecer esto.

Subir al escenario junto a mis compañeras y todo un grupo de mujeres luchadoras, acompañando a Andrea D’ Atri reivindicando en su discurso la lucha de las mujer trabajadora, contra la violencia de género, la homofobia. Impresionante escuchar a los compañeros abajo cantando: "sí se puede, sí se puede, si una mujer avanza ningún hombre retrocede". Estaban todos ahí abajo, los que vi y los que no llegué a ver, pero sé que estaban, toda la gente que quiero estaba.

El corazón te queda inflado de orgullo después de escuchar a semejantes referentes de lucha. El compañero Rubén Matu hablando de la lucha de Lear; el compañero Eduardo Ayala contando cómo la ex Donnelley fue organizándose de a poco para la lucha que ahora afronta, y que en esa preparación estaba la solidaridad de clase, aplicada a los inundados de las Tunas, por ejemplo.

Se siente un orgullo muy grande y unas ganas de tener en todas las fábricas delegados como éstos. Principalmente en Felfort, donde aún hay tanto por hacer y yo afuera, pero con toda la esperanza de que se puede. ¡Claro que se puede!

Mis compañeras y yo, cansadas, ya entrada la noche, comíamos lo que quedó de los sandwiches de milanesas que prepararon para vender (¡vendieron casi todo!). Emprendedoras, luchadoras que no se quedan quietas, que van a todos lados, que dicen “si Cari pudo solita, nosotras también podemos”. Cansadas, con calor, contamos el fondo de lucha. ¡Muy agradecidas!

Yo, personalmente, agradecida al PTS por todo lo que vengo aprendiendo, tanto a nivel político como personal. Impresionante acto. Y todo lo que te queda en la retina después, ¡que dure por varios días! ¡Gracias!







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