Política

OPINIÓN

El “complot kirchnerista”: falso argumento de Macri para seguir justificando el ajuste

En 2016, el Frente para la Victoria fue parte de los garantes de la gobernabilidad de Cambiemos. El Gobierno busca polarizar para sostener su base electoral más firme.

Eduardo Castilla

@castillaeduardo

Domingo 19 de marzo | 14:37

En la cena con Mirtha Legrand, el presidente Macri volvió a afirmar que el kirchnerismo es el que puede beneficiarse del declive de su Gobierno. No hizo más que repetir lo que los funcionarios de Cambiemos ha venido diciendo desde hace semana.

El argumento no resiste ningún análisis serio. Hasta un periodista afín al oficialismo como Joaquín Morales Solá afirma hoy en La Nación que “todo lo que pueda debilitar a Macri será bienvenido por la facción política que se fue del poder. Pero sería arbitrario señalar que todo es obra directa del kirchnerismo”.

Más que arbitrario, se trata de una cuestión que no resiste la prueba de los hechos. El Frente para la Victoria y el kirchnerismo fueron los principales garantes de la gobernabilidad de Cambiemos en el Senado de la Nación a lo largo de 2016, votando prácticamente todas las leyes esenciales para garantizar la gestión macrista.

Pero además, otros actores que se presentan como parte de ese “complot” no tienen relación con el kirchnerismo. La CGT, que convocó a un paro nacional el próximo 6 de abril, directamente hizo lo posible por despegarse a más no poder de la exmandataria. Allí no hubo diferencias entre sus distintas alas. La burocracia sindical rechaza por igual a quiénes bancó por más de una década.

En el caso de los llamados movimientos sociales, como ilustra el mismo Morales Solá, la enorme mayoría de los mismos no responde al kirchnerismo. Más bien fueron opositores durante los últimos años del anterior Gobierno.

Por último, como resulta evidente para quien no esté cegado por las anteojeras de la furia gorila, el conflicto docente va mucho más allá del rol de Baradel. La masividad de las movilizaciones y la fortaleza del paro muestran que la estigmatización contra el dirigente no hace mella en las bases y que la pelea se mantiene a pesar de la referencia política del dirigente.

El macrismo construye la polarización política con el kirchnerismo para sostener a su base social más firme. En un marco, donde los números de las encuestas no lo favorecen en la estratégica provincia de Buenos Aires, el recurso a focalizar todo en la figura de la expresidenta intenta sostener a la minoría intensa que lo votó en las PASO y las generales de 2015, ese tercio de la sociedad para el cual el cuco es el “retorno del populismo”.

Por otro lado, el kirchnerismo ha dado sobradas muestras de garantizar la gobernabilidad y la estabilidad política del régimen burgués. Los doce años donde no se tocaron prácticamente los intereses del gran empresariado, ni se atacó a las llamadas “corporaciones” como Clarín y el Partido Judicial están ahí para evidenciarlo. El relato macrista está flojo de papeles.








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