Política México

SISMO EN MÉXICO

El cinismo y la manipulación de Peña Nieto, contra la participación popular

La solidaridad popular ante el sismo no tiene límites. El cinismo, la manipulación mediática y la desidia gubernamental tampoco.

Pablo Oprinari

Ciudad de México / @POprinari

Viernes 22 de septiembre | Edición del día

Este jueves 21 de septiembre, Enrique Peña Nieto dio un nuevo mensaje desde Puebla. Afirmó que “las labores de rescate continúan en la Ciudad de México” y criticó las ‘’filtraciones o rumores falsos que llegan a correr a veces en las redes sociales de que se habrán de suspender”.

Pero la realidad es que en las decenas de construcciones derrumbadas, miles de brigadistas solidarios vieron que la intención de los funcionarios gubernamentales y de las fuerzas armadas es frenar la participación popular en las labores de rescate y preparar desde ahora el terreno para la suspensión de las mismas.

Esto no son rumores falsos como dice el presidente: el gobierno y los medios de comunicación a su servicio lanzaron esa línea, advirtiendo que “el tiempo se acababa” y que debía evitarse la “desorganización”: así llaman al apoyo de decenas de miles de personas que se movilizaron para colaborar. Ante eso, en redes sociales creció el clamor llamando a que se redoble la asistencia, para evitar que se clausure el rescate y se dé por fallecidas a personas atrapadas entre las estructuras colapsadas.

Al mismo tiempo, como también se denuncia en redes, mientras las fuerzas armadas amedrentan a los voluntarios, falta personal especializado o no cuenta con el material para hacer su trabajo, como se vio en el Colegio Rebsamen en la noche del 20 de septiembre. Incluso la organización TOPOS cuestionó a las autoridades, ya que en la Colonia Del Valle, éstas interrumpieron las labores de rescate: "Nosotros escuchamos a gente con vida. Llegó el ejército y nos pidieron que nos retiráramos para colocar el radar, pero la verdad se tardó y por eso cuando volvimos a entrar ya no había vida", señalaron.

Ahora Peña Nieto sale a “prometer” que se seguirá apoyando, allí donde “puede haber gente todavía con vida debajo de los escombros’’. Esto prepara el terreno para que en las próximas horas el gobierno diga que ya no hay personas con vida. Es evidente que la torpeza criminal con la que se condujo la administración de Peña Nieto se combina con la intención de “cerrar” lo más rápido posible el rescate y la participación popular.

El único interés de los de arriba, recomponer su imagen

A Enrique Peña Nieto no le importan las vidas de quienes están atrapados, como no le importó la inseguridad de las viviendas ni a su administración ni a la de la Ciudad de México. Lo que le importa es contener la participación popular y mostrarse como un gobierno “preocupado”. Lo que busca es recomponer su alicaída popularidad. El PRI y Peña Nieto sacaron lecciones de 1985, cuando la inacción del presidente Miguel de la Madrid fue respondida en las calles por una amplia movilización solidaria con las víctimas de aquel sismo, y generó una gran bronca contra el gobierno.

Por eso las fuerzas armadas están ahora en las calles para “coordinar” la búsqueda, obstaculizando la labor del personal especializado y de los miles de voluntarios. Y el gobierno monta operaciones mediáticas al servicio del prestigio del presidente y de su Secretario de Educación, Aurelio Nuño, como se vio en el reality show armado por Televisa con la búsqueda de la niña Frida Sofía, la cual -según dicen ahora- “no existió”.

Como suele suceder en estos casos, los demás partidos al servicio de los empresarios evitaron afectar la “gobernabilidad”, y guardaron silencio sobre la actuación de Peña. La “unidad nacional” de los de arriba está ante todo. Mucho más cuando panistas y perredistas son responsables de hacer la vista gorda ante construcciones con fallas estructurales y otorgar permisos de edificación bañados de corrupción, desde los gobiernos delegacionales y de la Ciudad de México que hoy encabeza Miguel Ángel Mancera. Mientras tanto, los partidos responsables del saqueo del país y de la miseria de millones, quieren mejorar su imagen, proponiendo la donación de parte de los recursos de las campañas electorales a los afectados.

Mientras el número de muertos por el último sismo ya llega a 273 personas, continúa la situación de zozobra entre los afectados en Morelos -en especial el municipio de Jojutla-, Tlaxcala y Puebla. Y ni hablar de Oaxaca y Chiapas, donde miles perdieron sus casas y pertenencias en el sismo del 7 de septiembre, un resultado nada “natural” de las políticas de los de arriba, a quienes no le importa la seguridad de las viviendas de las grandes mayorías.

Ante el intento de gobierno por inhibir la participación de miles de trabajadores, mujeres y jóvenes, mediante la presencia del Ejército, la Marina y la Policía, es fundamental que los sindicatos -que en su mayoría no han participado como tales- y las organizaciones populares se pongan al frente de la movilización solidaria y que, junto al personal especializado y calificado para ello, organicen el rescate de las víctimas. El Estado debe garantizar todos los recursos -maquinaria, herramientas y víveres- para ello. Las grandes cadenas comerciales deben donar todo lo necesario para los damnificados, sino lo hacen el estado tiene que confiscarlo.






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