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OPINIÓN

El cinismo del empresariado de la salud

El lunes pasado, en una extensa entrevista en el programa Animales Sueltos, Claudio Belocopitt CEO de Swiss Medical Group (SMG), respondió en un mano a mano con Alejandro Fantino a varios temas relacionados al sistema de salud argentino. El cual según sus propias afirmaciones va camino a la “implosión” si no se toman medidas al respecto. “Es como un tren bala que apunta a una montaña” afirmó.

Lunes 10 de julio | 10:01

Como bien aseguró el magnate de la medicina privada, el sistema de salud en Argentina, está fragmentado en tres, la salud pública en donde se atiende más del 30 % de la población, según él “los carenciados”, y el 70 % restante se dividen en dos grupos de “afortunados” que de alguna manera pagan por un servicio en las obras sociales y la medicina prepaga. Utilizando luego una extraña analogía comparó al sistema de salud con una aerolínea “Es y debería ser como un avión que tiene tres clases, turista (hospital público), business (obras sociales), y primera (prepagas)”.

Un derecho elemental como negocio

El alto nivel de descentralización del sistema de salud tuvo su auge en los ’90 en sintonía con las propuestas de los organismos internacionales de crédito, los cuales a través de documentos como: “El Financiamiento de los Servicios de Salud en los Países en Desarrollo” (1989) e “Invertir en Salud” (1993) ambos del Banco Mundial se propusieron centralmente tres medidas: privatizar, descentralizar y cobrar por los servicios de salud, decretando así como imposibles los sistemas públicos universales y considerando como única opción posible mantener una fragmentación ordenada.
Esto explica el vertiginoso desarrollo de SMG como gigante de la salud privada y con más de 12000 empleados a cargo, consta de medicina prepaga, clínicas, empresas de emergencia, compañías de seguros generales, de riesgos de trabajo, e inversiones en otras áreas de negocio. Con una facturación anual de más de $4000 millones, según sus propios datos, esta descentralización a su vez allanó el camino para que más del 66% de los usuarios privados se concentren en unas pocas empresas (SMG, Osde, Galeano, Omint y Medicus).

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Como si no hubiera sido este sistema fragmentado y desregulado el que lo hizo amasar grandes fortunas, Belocopitt advirtió que los políticos se limitan a “levantar la mano” cada semana agregando nuevas prácticas, que surgen por el avance tecnológico, a cubrir por el Programa Medico Obligatorio (PMO), [1] pero sin explicar cómo financiarlas. Esto transformaría en inviable su nefasto negocio, “está pasando que si el sistema se queda sin fondos, no puede continuar” exclamó y a continuación agregó “yo te digo que a la velocidad que se viene dando esta situación si no buscamos corregir, si no hacemos ajuste, vas a tener problemas en el próximo año sin lugar a dudas” objetando luego supuestos balances negativos en lo que va del año. Fantino preguntó si se refería a “tener que cerrar alguna…”, el empresario lo interrumpió inmediatamente, “quizá algunas compañías no puedan aguantarlo” concluyó.

El sistema de salud tiene un tumor

En una postura victimizante, Belocopitt se encargó de aclarar que lo que dijo es para “salvar a todo un sistema” y no para “maximizar sus beneficios” como “la sociedad cree”, según sus dichos, los empresarios son castigados y mal vistos en Argentina y explicó, que el sistema de salud es muy injusto, y para que deje de serlo hay que hacer muchas cosas, que ¨no es solo lo que decimos en la campaña política¨, no es casualidad que se haya incluido, Claudio Belocopitt fue uno de los empresarios que más dinero aportó a la campaña del PRO en las últimas elecciones.

La entrevista estuvo cargada de claros mensajes a los usuarios y a los trabajadores de la salud, pero también el empresario se hizo el tiempo para “denunciar” que los políticos, quienes nunca hablan de reducir los costos de “la carga de gente que vive de la política” “no conocen ni por foto el hospital público”, como si esto fuera una novedad. Han sido los funcionarios millonarios del actual gobierno y el anterior los que se encargaron de vaciar de recursos a la salud pública, que ni ellos ni sus familias necesitan, dando vía libre a los negocios de estas mega-empresas de servicios de salud privada. Por el contrario fueron los diputados del FIT los únicos que se opusieron en el congreso y en las calles al sistemático vaciamiento y recortes presupuestarios a la educación y salud públicas, además de plantear la necesidad (y hacerlo) de que los funcionarios cobren como un docente y no 25 veces más.

Nuestra salud vale mucho más que sus ganancias

Después de aceptar que una persona que “tiene plata” tiene mayores posibilidades de salvarse ante enfermedades terminales como el cáncer, el líder de la “industria de la salud” insinuó que no tendría problemas en dedicarse a otra cosa si el Estado decidiera acabar con el negocio de la salud privada. Por las dudas, además de inaugurar nuevas clínicas en provincias de Argentina, se aseguro una buena entrada. Después de su “papel triunfal” como empresario argentino con más cuentas “offshore” de los Panamá Pappers, compró el 40% del grupo de medios de América TV, el canal entrevistador. ¿Casualidad o Causalidad?

Podemos estar tranquilos, según Claudio, gracias al avance de la tecnología la gente vivirá más y mejor, el problema, es que si sos pobre o jubilado, el “clase turista” del avión, tendrás menos chances de tomarte el vuelo, no te lo van a poder financiar.
Los que laburamos en salud padecemos en nuestros cuerpos el “ajuste” que Belocopitt reclama para hacer rentable su negocio, la falta de personal, los ritmos locos de trabajo, y los salarios de miseria son la regla. Somos nosotros, los únicos interesados en un sistema de salud público de calidad y universal, que no sea un negocio millonario. Por eso nos sumamos a decir junto a Myriam Bregman y a Nicolás del Caño que no solo nuestra salud, sino también nuestras vidas valen más que sus ganancias.








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