Mundo Obrero

50º ANIVERSARIO DEL CHOCONAZO

El choconazo y sus verdaderos herederos

Como diría alguna vez el siempre joven Historiador José Echenique “en la periferia de la periferia hubo radicalización, movilización y creación”. Eran años del Mayo Francés, del Cordobazo, y en sur tiempos de cambios vertiginosos con el asentamiento de empresas y una enorme migración. El joven movimiento obrero neuquino irrumpirá en escena con “El Choconazo” y abrirá paso a una tradición combativa.

Domingo 15 de marzo | 12:00

Una generación de obreros marcados por esa gesta se diseminó por todo el Alto Valle. Los encontramos en las luchas de Pilas Vidor, MENON Construcciones entre otras, enfrentando a los mismos enemigos: empresarios, gobierno y burocracia sindical. La asamblea, la solidaridad y la valentía fueron constantes. Los conflictos empezaban por reivindicaciones a las patronales y a la burocracia, pero adquirían fuertes connotaciones políticas al enfrentar a los gobiernos ya sea por su alianza con los empresarios o por su mano permanente en las disputas de la UOCRA o la UOM y cuando no "prestando" las fuerzas represivas. La falta de coordinación en las diferentes luchas que corrían por sus propios carriles, así como la carencia de apoyos nacionales es lo que muchos señalan como límites a estas enormes experiencias.

Los inicios

Diciembre de 1969 en la llamada Obra del siglo, miles de obreros de El Chocón se levantaron. La dictadura militar en El Chocón era la dictadura del gobierno provincial y las empresas Hidronor, Impregilo Sollazo Hnos. imponiendo condiciones deplorables de vida.

“Los empresarios y el gobierno provincial comenzaron a realizar una especie de propaganda política sobre la necesidad de mano de obra. En la obra de El Chocón Cerros Colorados se decía que iban a pagar en dólares. No faltaron testaferros pagados por las constructoras que iban a Chile a contratar mano de obra especializada ofreciendo abultadas remuneraciones y comodidades que en la practica jamás se cumplieron” (2).

La historia ya es conocida, obreros del Alto Valle, de otros puntos del país incluso de Chile y Bolivia, llegaban a estas tierras, algunos ya contratados, otros que acampaban con sus familias en las cuevas de las bardas a orillas del Limay a la espera de un puesto. La codicia capitalista se llevaría la vida de una treintena de trabajadores por las pésimas condiciones laborales. “Había pésimas condiciones de vida en la presa; el baño quedaba fuera de los pabellones y en las mañanas de crudo invierno debimos afrontar el frio intenso para lavarnos. No había agua caliente ni seguridad. La gente se moría por falta de medidas de protección y todo eso dio origen a las huelgas.” (3)

Ante la sordera cómplice de la UOCRA los obreros eligieron a sus propios delegados en la noche del 12 de diciembre de 1969. Ellos fueron Antonio Alac, Armando Olivares del PC y Edgardo Torres. En su prepotencia la empresa pretende desconocerlos y despedirlos con al fuerza policial pero son defendidos por 700 obreros y "lluvias de piedras". Ese día más de 3000 se declararon en huelga.

La solidaridad se puso en marcha en las reuniones del sindicato de empacadores de la fruta de Río Negro y Neuquén y otra en el sindicato de maquinistas. También estuvo el obispo Jaime de Nevares que inicia aquí su tradicional mediación en los conflictos reclamando la intervención del gobierno provincial.

En la pieza 3 del pabellón 14 donde funcionaba el estado Mayor de la huelga se reúne Coria, representante de la UOCRA, con los delegados para resolver el conflicto se acordó llamar nuevamente a elecciones. El 20 de diciembre eran reelegidos con el aval del sindicato, dando fin a la primera huelga.

Animados por este triunfo decidieron viajar al Congreso del clasismo cordobés pero al no ser avalado por la dictadura, la burocracia de la UOCRA los despide por "inconducta sindical". La respuesta fue la paralización de las obras y el inicio de la segunda huelga.

Los “bandos” en la segunda huelga

El 23 de Febrero de 1970 los obreros hacen público un comunicado: “Los obreros de El Chocón (...) denuncian la falta de solución de sus graves problemas, como es el aumento de salario en un 40% y las maniobras de los directivos del gremio con la complicidad del delegado de la Secretaría de Trabajo (...) para impedir la unidad de los obreros de El Chocón.” Al día siguiente se levantaron las primeras barricadas en la villa.

Ambos bandos se prepararon. De un lado las empresas bajo el pretexto de que se trataba de un conflicto intersindical, se cubrían de no dar respuestas a las justas demandas obreras. Además de las policías de Neuquén y Río Negro, se sumaban federales, gendarmes y la temeraria ‘brigada Güemes’ de la policía bonaerense. Los servicios de inteligencia comenzaron a actuar, como el siniestro Guglielmineti que años más tarde comandaría a las tres A en la región. La burocracia de la UOCRA lanzó desde una avioneta panfletos instando a los obreros a trabajar, y llevó rompehuelgas “contra los bolche”. En medio de la huelga, Sapag del Movimiento Popular Neuquino (MPN) es designado gobernador por Onganía. Rápidamente se dispuso a trabajar para las patronales y la burocracia.

Del lado de los trabajadores, la asamblea y el Comité de huelga fueron la base de la organización y su fuerza, como así también la participación de las mujeres que llegaron a robar nafta de los patrulleros para armar molotovs. Tomaron en sus manos las tareas de conseguir alimentos, organizaron la solidaridad y llevaron adelante la agitación política y sindical. Entre ellas, se destacaba Ana Egea, cuya gran combatividad la convirtió en referente. En general, participaban activamente de las asambleas haciendo escuchar su voz y en los piquetes organizando la resistencia. En una ocasión descubrieron y apalearon a un infiltrado de la patronal (4).

Tenían en principio el control sobre la villa, disputándose terreno con los policías que asechaban desde el otro lado de las barricadas. Las dinamitas utilizadas para las excavaciones eran ‘reservas’ seguras en caso de mayores enfrentamientos.
En Neuquén se conformó la Comisión de Solidaridad con más de 150 personas. Participaron la Unión Ferroviaria, la Unión de Mujeres Argentinas de Cipolletti, FOECyT, productores, la Unión de Obreros y Empleados Municipales del Limay, jóvenes y estudiantes universitarios. Y después, la Comisión Coordinadora Intersindical que agrupó en apoyo a la huelga a La Fraternidad, Unión Ferroviaria, la Asociación Neuquina de obreros y empleados de la provincia, Empleados y obreros municipales y de Aguas Gaseosas, FOECyT, obreros de la fruta y Luz y Fuerza.

Mención aparte merecen los estudiantes universitarios de Challacó, que donaron sus alimentos del comedor a los huelguistas y eran parte de la Comisión Coordinadora Obrera Estudiantil

La comisión recolectó alimentos y medicamentos. En una del caravanas para llevarlas “no nos dejaron llegar, la policía que tenía rodeada la villa reprimió, ahí hubieron enfrentamientos, nos volvimos haciendo un acto en Senillosa y terminamos con un acto en la catedral de Neuquén” (5).

Sin embargo las direcciones gremiales nacionales no apoyaron el conflicto, pese a que los obreros enviaron una delegación por el país juntando solidaridad. Es más, las centrales sindicales suspendieron por presión del Gobierno nacional un paro programado para el 17 de marzo.

El Gobierno propuso a los trabajadores dar el 40% de aumento si renunciaban a sus delegados. El panorama era difícil, pero la asamblea obrera no aceptó. Al día siguiente, el 14 de marzo, se desató la represión sobre la villa y detuvieron a los delegados. Algunos obreros partieron a pie por las bardas, otros se dirigieron al local de La Fraternidad donde la comisión de Solidaridad los esperaba con alojamiento y una olla popular.

El Gobernador Sapag felicitó días después en un acto a las fuerzas policiales actuantes.

Pero la derrota no fue absoluta, el Choconazo marcó el camino a las futuras luchas. La bandera de la unidad obrero estudiantil, que surgió al calor de estas huelgas resonó dentro de la universidad y conmovió sus bases y las huelgas y tomas de MENON, CASAS, Pilas Vidor que sucedieron durante los 70 fueron hijas de El Choconazo.


CITAS:

1 Ver José Echenique entrevista LVO Neuquén y Alto Valle, n°3, junio 2008. Aizicson, Fernando “…y crecerá la espiga con el sol proletario” La izquierda y las huelgas en El Chocón, Neuquén, 1969-1970 en Revista Conflicto social año 12 n 22. 2019, pag 70
2 Entrevista en 2008 a Victor Jiménez, miembro de la comisión de solidaridad con los obreros. obrero de la construcción militante del PC y luego del PST MAS. Dirigente de la Lista Gris en los 70
3 Reportaje a Ramón Medina, Senillosa Septiembre de 1997 en: Chaneton Juan, “Dios y el Diablo en la tierra del viento. Cristianos y marxistas en las huelgas de El Chocón” Bs. As. Catálogos, 2005. pp. 45.
4 Para profundizar el rol de las mujeres ver: Griselda Fanese y Emilse Kejner, "La Aneida: una epopeya de mujeres en una huelga de obreros. Representaciones de las mujeres que participaron en el Choconazo" (1969-1970) Universidad Nacional del Comahue.
5 Isidro López, Dirigente de Luz y Fuerza, entrevista realizada en 2008.

Otra Bibliografía utilizada:
Barbeito, Noelia (2009). “Apuntes para una historia del movimiento obrero neuquino (1969-
1976)”. XII Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia. Departamento de Historia,
Facultad de Humanidades y Centro Regional Universitario Bariloche. Universidad Nacional del
Comahue, San Carlos de Bariloche.
Demetrio Taranda: “Conflicto en El Chocón” en Boletín Departamento de Historia, Nº 10, marzo - diciembre 1988, FaHu, UNC.
Diarios de la época Rio Negro, La Razón







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