Sociedad

El caso del “papá con su hijo”, el Mides y la política hacia las personas en situación de calle

El caso del padre y su hijo que no tuvieron acceso a un refugio para personas en situación de calle dejó al desnudo las graves carencias para estas problemáticas y la mirada machista del gobierno.

Miércoles 4 de abril | 16:29

El día viernes pasado un papá con su hijo de 5 años se presentó en Puerta de Entrada de los refugios para personas en situación de calle del MIDES solicitando refugio para ambos.

Desde el Ministerio no hubo respuesta ya que no hay refugios o albergues que contemplen el ingreso de padres (varones) con sus hijos.

El padre recurrió entonces a la televisión y se generó un incidente mediático de proporciones que entre otras cuestiones puso en evidencia la grave problemática de las personas en situación de calle y la falta de políticas de fondo que tiene el Frente Amplio en esta temática desde que está en el gobierno.

Los refugios son solo (mal) un parche

Las secuelas de la terrible crisis del 2002 (y de décadas de gobiernos de los partidos tradicionales) se hicieron sentir fuertemente con la agudización de distintas problemáticas sociales.

El número de personas en situación de calle aumentó considerablemente como consecuencia de un conjunto de factores, la falta de vivienda, la falta de trabajo, la fragmentación social, problemáticas de drogas, la falta de alternativas institucionales para las personas que salían de la cárcel, las mujeres víctimas de violencia doméstica que no tenían donde ir, etc. etc.

El gobierno del Frente Amplio implementó a poco de asumir el programa de atención a los sin techo, poniendo en funcionamiento una serie de refugios nocturnos para personas en calle.

Al tratarse de uno de los sectores de población de mayor vulnerabilidad, eran necesarias políticas profundas y estructurales para dar una real alternativa de solución. El Frente Amplio sin embargo no pudo ir nunca más allá de mínimos paliativos que solo funcionan como parches absolutamente insuficientes.

Políticas sociales con escasísimo presupuesto (ya que el dinero se canaliza para subvencionar empresarios y darles exoneraciones fiscales para que “inviertan”), tienen como consecuencia la falta de recursos para la atención de los sectores excluidos y vulnerables y por lo tanto la falta de soluciones de fondo.

Así es como cada año, sobre todo cuando se acercan los fríos del invierno, miles de personas en calle recurren al MIDES (cuya autoridad máxima es integrante del Partido Comunista del Uruguay).

Los refugios son poco más que aguantaderos para pasar la noche, en deficientes condiciones infraestructurales; casonas viejas devenidas en refugios, con baños tapados, húmedas, frías, sin acondicionamiento mínimo para brindar algo decente. En el día muchos deben permanecer en calle sin un lugar para estar y sin posibilidades de obtener trabajo y viviendas dignas. La respuesta del gobierno ha sido en todo caso evitar que se mueran de frío en la noche (porque eso además afecta su imagen) y dejar librados a los sin techos a una muerte lenta.

Los refugios son tan precarios que se sabe que muchas personas en situación de calle prefieren no ir y permanecer a la intemperie; y hasta la ministra Arismendi lo deja entrever, cuando señala que son lugares complejos y complicados.

Los “argumentos” del gobierno frente al padre con su hijo que piden refugio

Aun en el medio de una andanada de comunicados y declaraciones los funcionarios del gobierno no pueden desconocer que efectivamente no hay una solución para que un papá (varón) pase la noche con su hijo en un refugio.

Para justificarse no dudaron en poner en marcha un conjunto de acusaciones al voleo (y que a ciencia cierta nadie sabe si son ciertos) y argumentos que revelan el machismo subyacente en las respuestas ante este tipo de situaciones.

Por un lado el gobierno se empeñó en poner en duda las condiciones del padre (que era drogadicto, que robaba, que tenia acusaciones de violencia, etc. etc.). Todo esto planteado solamente con el objetivo de exponerlo y desprestigiarlo mediaticamente; ya que si algo de esto fuera cierto habría omisiones del Estado importantes que dejan que un señor así esté a cargo de su hijo, y por otra parte no estarían diciendo a la vez, que le ofrecieron alternativas y que el problema fue que el hombre “no las aceptó”. El mecanismo recuerda a la campaña contra el colono Arrieta cuando osó interpelar al presidente y el gobierno se dedicó a la descalificación como respuesta.

La reacción del gobierno deja ver también como se naturaliza que son las mujeres/madres, las que tienen que criar a sus hijos, ya que si aparece un papá “no hay respuestas” previstas. Pero además los funcionarios del MIDES señalaron que una de las alternativas era que el niño fuera solo al INAU; o sea si el niño va con su madre se le busca una alternativa para estar juntos; si va con su papá la alternativa es separar el grupo familiar.

Por detrás de la situación aparece entonces una concepción machista y patriarcal en relación a los roles asignados a cada género (masculino-femenino) donde se asume como lo natural que la madre sea la que se encargue de la crianza de sus hijos y de los asuntos “domésticos”.







Temas relacionados

Sociedad

Comentarios

DEJAR COMENTARIO