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El capitalismo es una religión egoísta: Benjamin y el dolor del mundo

Walter Benjamin escribió un texto sobre el capitalismo como religión en 1922. Dicho trabajo es, aparentemente, una discusión sobre la teología y el marxismo.

Sergio Abraham Méndez Moissen

México @SergioMoissens

Martes 18 de julio

Karl Marx en su “Introducción” a Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, obra escrita en 1843 escribe un párrafo ampliamente citado pero poco entendido sobre la religión, el dolor del mundo y sobre la función de la teología entre las víctimas del capitalismo. Se ha resumido a la idea de que la religión es el “opio de los pueblos”.

Dice Marx: “El sufrimiento religioso es, en uno y al mismo tiempo, la expresión de sufrimiento real y una protesta contra el sufrimiento real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo descorazonado, el alma (o el espíritu, der Geist) de una condición desalmada. Es el opio de los pueblos.”

Entonces, para Karl Marx, la religión alivia, por medio de la fe en otro mundo, el sufrimiento del mundo real. El opio es un analgésico. Además de adictivo, es una sustancia que adormece, que hace más vivible el mundo sin corazón. El sentimiento religioso, como desboblamiento de un mundo enteramente nuevo con la salvación, es una protesta al dolor del mundo real y como una expresión real de la angustia del entorno.

Michael Löwy asegura que dicho texto es más bien un análisis de la obra de Ludwing Feuerbach y tiene más relación con la filosofía clásica alemana que con el pensamiento anti clerical francés. Para el pensamiento del XIX galo la religión era una institución reaccionaria como Diderot o Voltaire junto a la Enciclopedie, que es una verdad irrefultable, pero para el pensamiento alemán la religión era un fenómeno dual una protesta al mundo real y un alivio: como el opio.

La Iglesia católica es completamente reaccionaria. En estos días un escándalo más retumbó en todo el mundo el cardenal encargado de las finanzas del Vaticano resulto ser un abusador de menores “de 76 años, máximo representante de la Iglesia católica australiana, tendrá que enfrentar los cargos por haber abusado sexualmente de menores cuando era sacerdote en la ciudad de Ballarat (1976-80), en el estado de Victoria, y cuando fue arzobispo de Melbourne (1996-2001), la capital estatal.”

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Benjamin y la religión como triunfo del egoísmo

Benjamin dijo por muchas ocasiones que su pensamiento tenía una fuerte carga teológica, tanto como el pigmento de la tinta en el papel. El pensamiento de Benjamin es completamente teológico.

Según él en las Tesis sobre la historia el marxismo debía recuperar el pensamiento religioso para vencer: oculta la teología con categorías como redención, rememoración, crisis, catástrofe estaríamos más preparados para la lucha de clases.

Pero en su fragmento "El capitalismo como religión" Benjamin, en unas escasas 5 cuartillas, desarrolla una visión muy compleja del capitalismo como una nueva religión. Aunque recupera las ideas de Marx sobre la religión como dolor, se separa de él. Para filósofos como Giorgio Agamben, este fragmento es de lo más completos de Benjamin. En el pensamiento se desplaza a dios por el dinero. El dinero lo puede todo: un milagro, el fin del mundo, la salvación.

Para Benjamin, en primer lugar, el capitalismo es una religión sin teología. Imposible salvo en el capitalismo. La religión está basada en el milagro y, quienes tienen fe, depositan su creencia en dioses quienes conocen su historia. En la teología, según Mircea Eliade, para creer hay que tener una historia, un relato. Sabemos que Lázaro fue revivido por cristo, este último hace un milagro, por su resurrección. Ergo, al saber su historia, creemos en él. El capital, el dinero, en el tiempo actual lo puede todo. Tenerlo puede hacer cualquier tipo de milagros: comprar una casa, estatus, tener buena salud, prestigio y riqueza. Pero es una religión sin historia. ¿Cuántos de nosotros tenemos clara la historia de la moneda? Nadie o muy pocos. La clave está en que el dios dinero es todo poderoso: puede hacer “milagros”. Es un objeto de fe.

En segundo lugar, dice Benjamin que en el capitalismo se da la duración permanente del culto. En la religión católica, protestante, etc., el culto es un espacio temporal que rompe la forma tradición de una vida. Se reza un momento del día o un día de la semana. Es un culto que tiene un espacio propio: la iglesia. Emitimos nuestra fe y nuestro llamado al milagro en medio de una comunicación con el ser trascendental (dios) en un espacio definido. Para Benjamin, el capitalismo con el dios capital, universal y usado todo el tiempo, tiene un culto permanente. Todo el tiempo, sin salida, requerimos del capital para resolver nuestras necesidades y sin él no somos nada.

En tercer lugar, la teología capitalista es reaccionaria por el triunfo del egosímo. Dice Benjamin: “El tipo de pensamiento religioso capitalista se encuentra extraordinariamente expresado en la filosofía de Nietzsche. La idea del superhombre pone el salto apocalíptico no en la conversión, expiación, purificación, penitencia, sino en el acrecentamiento aparentemente permanente, pero, en el tramo último, discontinuo y a saltos. Este hombre es el superhombre, el primero que comienza a cumplir, reconociéndola, la religión capitalista.”

El capitalismo es la religión del egoísmo. Si el dinero cumple el mismo rol que dios tenerlo de forma efectiva hace posible una salvación en el mundo real pero el hecho mismo de la salvación es una acción individual nunca, bajo ningún motivo colectiva. El dinero alivia las angustias, dolores, tristezas, calma la ansiedad del mundo. Pero sólo puede conseguirse por medio de modo individual: nadie compartirá de su fe contigo, nadie compartirá de su dinero para regalarte la oportunidad de la salvación en este mundo.

Dice Agamben “El dinero, el nuevo pistis, es ahora inmediatamente y sin residuos sustancia. El carácter destructivo de la religión capitalista, de la que hablaba Benjamin, aparece aquí en plena evidencia. La “cosa esperaba”, ya no existe, ha sido destruida, y tiene que serlo porque el dinero es la esencia misma de la cosa, su ousia en el sentido técnico. Y, de esta manera, se quita de en medio el último obstáculo a la creación de un mercado de la moneda, a la transformación integral del dinero en mercancía.”

Benjamin sugiere que para la derrota de esta religión, más enajenante que las anteriores, es urgente destruir el mundo moderno, el capitalismo, por medio de la revolución: cambiar el mundo que es el dolor perpetuo, el origen central del sentimiento teológico, para luchar contra la necesidad de la religión.

Fuentes:

Agamben, Giorgio, "El capitalismo como religión", 2013, tomado de revista Straniero, Italia.

Benjamin, Walter, El capitalismo como religión, 1922. Varias ediciones. Tomado de internet.

Löwy, Michael, “Marxismo y religión: ¿opio del pueblo?” tomado de La teoría marxista hoy. Problemas y perspectivas. 2009.

Marx, Karl, Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, 1843. Varias ediciones.






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