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El candidato detrás de Vidal: la historia de Esteban Bullrich

Es el candidato con las declaraciones más polémicas de la campaña. Un empresario de ideas conservadoras y práctica liberal. Recorremos su historia y la de su tradicional familia.

Lunes 7 de agosto | 11:16

A Esteban Bullrich se lo nota cansado y preocupado. La intensa campaña diaria lo hicieron correrse del lugar en el que se siente más cómodo, el de la gestión y la previsibilidad, para pasar a ser uno de los candidatos más cuestionados de las primarias legislativas.

Cuando deja de repetir sus limitados ejes de campaña (“sigamos cambiando”, combate a las mafias y obras públicas) aparecen las declaraciones polémicas. Primero, cuando le preguntaron hace menos de un mes por la situación de los trabajadores de Pepsico despedidos ilegalmente por la multinacional y reprimidos por las fuerzas policiales, dijo que allí “se resguardaron los derechos de los trabajadores, hubo un Estado cerca” y que la clave es que “la gente deje de buscar empleo y lo genere. Es decir que cada uno pueda tener sus propios emprendimientos”, un ejemplo de ello serían los emprendimientos de cervezas artesanales. Semanas más tarde mostró su perfil más retrógrado rechazando el aborto legal porque “Ni una menos también es si hay una beba adentro….Ni Una Menos. Porque también la estás matando”.

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Bullrich no estaría cumpliendo con las prédicas de la biblia duranbarbista para las elecciones: no hablar de economía ni realizar declaraciones polémicas que agudicen el malestar social y el miedo a quedarse sin trabajo. Es que a través de sus opiniones “Esteban” se quita la careta del vecino y padre que “te habla a vos”, que le duele y siente “tu realidad” para mostrarse abiertamente como un militante ideológicamente convencido de lo que piensa, dice y hace. Por eso si uno conoce a fondo su historia y la de su familia, su formación en el mundo de los negocios y su derrotero político puede entender el rol (clave) que tiene dentro de un gobierno que piensa y gobierna para ellos mismos, los ricos.

Formado para defender a los suyos

Toda la vida se preparó para ser un cuadro de la burguesía. Fue educado en el colegio bilingüe de Belgrano R, St. Leonard’s College. Estudio en la Universidad CAECE (de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios) e hizo un máster en la prestigiosa Escuela de Negocios Kellogg en Northwestern muy cerca de Chicago (EE.UU.). A los 27 años tuvo su primera y única experiencia en el área de educación enseñando matemáticas durante dos meses en Nicaragua a huérfanos de la Fundación Padre Fabretto financiada por un organismo del Departamento de Estado norteamericano. Años más tarde retornaría a EE.UU becado por la Fundación Eisenhower que tiene como fin “identificar líderes emergentes en el mundo”, aprovechó la oportunidad para tejer lazos con demócratas y republicanos. Así cuenta parte de esta historia el periodista Fernando Cibeira en su reciente libro Macristocracia.

De vuelta en Argentina se dedicó a los negocios. Con su hermano adquirieron la empresa SA San Miguel, fundó la consultora Fruitful Thinking SA y se ligó a Fresh Ideas dirigida por su hermano Emilio; todas dedicados a la producción, comercialización y exportación de limones y otros cítricos. Las grandes ganancias de estas empresas se hicieron a costa de la vida y el trabajo de los peones y recolectores rurales, uno de los sectores más explotados del país.

El exitoso empresario se acercó a la política luego de la crisis política abierta en el 2001 como muchos jóvenes en esa época. En una carta presentación publicada en La Nación (junio/2004) cuenta que fue en el 2002 cuando decidió dejar su vida tranquila y cómoda para dedicarse a la actividad pública cansado ya de los problemas que atravesaba el país. Como no podía ser de otra forma lo primero que había que solucionar según el joven Bullrich era el caos de los piquetes. Su plan era aportar un granito de arena para restablecer el orden y los “valores perdidos” porque “no toda la política vieja es mala”. Rechazó el “que se vayan todos” y terminó aliándose con el ultra liberal Ricardo López Murphy. Ambos fundaron Recrear para el Crecimiento, tercero en las elecciones presidenciales del 2003.

Esteban Bullrich y López Murphy candidatos a las elecciones presidenciales de Recrear en 2007

Con 34 años dirigía la Juventud en Recrear conocida por usar como emblema un perro bulldog muy parecido a su jefe. Cinco años más tarde el discípulo le arrebataría la presidencia del partido a López Murphy, en una interna donde no faltaron patadas y trompadas, con el fin de fortalecer una alianza con el macrismo que comenzaba a construirse como alternativa en la Ciudad. Ya en 2005 se podía ver a Macri y Bullrich haciendo los primeros timbreos en los barrios porteños y hablaban de las ventajas del “cambio”. En el 2008 los partidos de ambos empresarios se fusionaron en Propuesta Republicana (PRO), creando los cimientos de la estructura partidaria que nuclearía a la llamada “nueva derecha” (conservadora pero pragmática) cuyo ascenso se enmarca en la recomposición de las derechas a nivel mundial en los últimos años.

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Aunque desde su surgimiento los militantes y empresarios amigos del PRO quisieron mostrarse como la cara opuesta al kirchnerismo lo cierto es que gracias a las políticas económicas de Néstor y Cristina, que nunca tocaron las bases estructurales de la precarización laboral, todos se enriquecieron y beneficiaron enormemente.

Bullrich fue asesor político, luego diputado nacional y finalmente se volcó de llenó a la gestión. Desde comienzos del 2010 estuvo al mando del ministerio de Educación de la Ciudad hasta el 2015, cuando ocupó la misma cartera pero a nivel nacional tras el triunfo ajustado de Cambiemos en las elecciones presidenciales pasadas.

El legado familiar de los Bullrich

Septiembre de 2016. En la inauguración de una obra de la Universidad Nacional de Río Negro el entonces ministro PRO de educación dio un discurso improvisado: “esta es la nueva Campaña del Desierto, pero no con la espada sino con la educación”. La controvertida frase que incomodó a todo el auditorio no la hizo por ignorancia sino que expresa lo que piensa realmente Esteban, que no es sólo Esteban, es Esteban José Bullrich Ocampo y pertenece a una de las familias de la élite gobernante más antiguas y aristocráticas de Argentina, a la que también pertenece la ministra de Seguridad Patricia Bullrich.

Su tatarabuelo Adolfo Bullrich era militar y comerciante, fundó en 1867 la casa de remate Adolfo Bullrich y Cía dedicada a la venta de campos, animales y objetos varios. Conocido por la prensa local como el “Rey de los remates”, la base de su fortuna radicaba en la venta de los campos, parcelas y ganado conquistados por el Ejército de Julio A. Roca al sur de la provincia de Buenos Aires. Se hizo a costa del genocidio de los pueblos originarios y la servidumbre de los grupos locales que sobrevivieron. Años más tarde su amistad con Roca lo llevarían a ser intendente de Bs. As, mientras el negocio crecía y se extendía. La propiedad estaba ubicada donde hoy funciona el aristocrático centro comercial Patio Bullrich- aún en manos de la familia- que conserva el estilo ostentoso de los ricos a comienzo de siglo XX.

El tatarabuelo de Esteban, Adolfo Bullich, cuando fue intendente de Buenos Aires (el primero de la izquierda).

Su abuelo Luis María Bullrich también incursionó en política. Era un dirigente vinculado a los sectores más conservadores de la Iglesia Católica, miembro de la Junta Consultiva Nacional del régimen de la “Fusiladora”. Desde noviembre de 1956 se encargó “de clasificar a sospechosos de ser militantes comunistas o adherentes a la izquierda” (1).

La historia política familiar caló profundo en la formación y los ideales de Esteban Bullrich quién centró su gestión, en el ministerio de Educación de la Ciudad primero y en Nación después, en base a tres ejes claves: una ideología que combina conservadurismo, oscurantismo y macartismo; una visión gerencial de la educación pública y políticas antisindicales.

Ante todo coherencia

El gobierno de Macri no necesitaba intermediarios. Desde fines del 2015 los empresarios se sentaron en las oficinas públicas de los ministerios para acelerar el ajuste en curso. Lo ayudaron todos los gobiernos provinciales, sumado a que el massismo, el kirchnerismo y el peronismo más ortodoxo le aprobaron 86 leyes en el Congreso, ninguna que beneficie a las grandes mayorías.

Muchos de estos políticos integran Red de Acción Política, una organización que nuclea a políticos de todo el arco opositor como Margarita Stolbitzer (1Páis), la vicepresidenta Gabriela Micchetti, el sindicalista Oscar Romero (Smata), Miguel Lifschitz (Partido Socialista), Ernesto Sanz, Rogelio Frigerio y por su puesto Esteban Bullrich, entre muchos otros.

La RAP está financiada por multinacionales como Pepsico, Coca Cola, Techint, Arcor, Farmacity, Jumbo, Barrick Gold, etc. En su plataforma dicen fomentar el republicanismo y la formación de dirigentes proactivos y dialogadores. O en otras palabras, las empresas hacen lobby dentro de la casta política para obtener mejores condiciones para sus mercados. Bullrich fue uno de los más antiguos lobistas que tuvo el PRO para impulsar la reforma laboral. Ya en 2006 planteaba “la flexibilidad laboral es fundamental para que la transformación y la evolución propia del ser humano actúen en forma natural”. Proponía reducir los costos de despidos porque esto era un “impedimento mayor” para que el empresario pueda despedir. Con “costos” se refiere a las conquistas que históricamente consiguieron los trabajadores a través de la lucha para mejorar sus condiciones laborales.

Para Bullrich las dependencias estatales se convirtieron en apéndices de las empresas. Cuando habla de los alumnos lo hace en términos de “recursos humanos” que deben ser entrenados para ser más productivos cuando ingresen al mercado laboral. Por eso a lo largo de su gestión quiso avanzar en una reforma educativa articulándola al mundo empresarial porque “la educación es ganancia. La educación es apertura de nuevos mercados. Es mejora de la productividad. Es innovación”.

Las postales más recordadas de su paso por el ministerio porteño fueron la reducción del presupuestos del 30% al 20 %, los pedidos de “listas negras” a los directivos de los colegios tomados en el 2010, el impulsó el 0-800 buchón para denunciar la “intromisión política en los colegios”, cerró 221 cursos de todos los niveles y tenía en su gabinete formado por miembros del Opus Dei y un funcionario vinculado al genocida Antonio Bussi. En 2014 nueve mil chicos quedaron sin vacantes producto de la problemática edilicia y el ministro quiso solucionarlo comprando aulas container mientras aumentaba el subsidio a las privadas. Quién “lavaba sus pecados” en aquellos años era Arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio.

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En el ministerio nacional continuó con el proceso de desfinanciación que venía del gobierno anterior y se ganó como enemigo público número 1 a los docentes que en los primeros meses del año organizaron huelgas y movilizaciones de toda la comunidad educativa. Bullrich respondió como siempre negociando rebajas salariales con la burocracia sindical, minimizando los problemas de salud de los docentes, flexibilizando las condiciones de trabajo como lo hizo con el “Ítem Aula” y rebajando los programas educativos. Mientras que su sueldo llegaba a los $ 183.000, un joven docente que comienza a trabajar cobra de bolsillo $ 9.800.

El premio de la gobernadora y el presidente fue que encabece la lista de senadores. Allí está hoy el empresario que posee acciones en Apple, Exxon, Google, Amazon, Netflix, Bank of America y Southwest Airlines a la expectativa de salir segundo o quizás tercero.

***

Algunas de sus declaraciones más polémicas:

Sobre la defensa al genocida Patti en el Congreso para que asuma como diputado en 2005:

“si no admitimos al diputado, estamos olvidando la lección más importante que nos dejaron los años 70. Cuando cualquier grupo, grande o pequeño quiere imponer su verdad a costa de la ley, de la Constitución, con violencia, el país entra en una espiral de la cual no sale”.

Sobre la enseñanza religiosa en las escuelas públicas:

“Estoy convencido que las enseñanzas del Evangelio deben ser aprendidas, el ejemplo de Jesús debe ser aprendido, pero también el ejemplo de Mahoma, las enseñanzas del budismo y el hinduismo, otras religiones también para crecer juntos reconociendo al otro”.

Sobre Ana Frank desde Ámsterdam:

“Es un símbolo muy importante, especialmente trabajando en Educación. Ella tenía sueños, sabía lo que quería, escribía sobre lo que quería y esos sueños quedaron truncos en gran parte por una dirigencia que no fue capaz de unir y llevar paz a un mundo que promovía la intolerancia”.

Sobre la situación de los chicos en las escuelas:

“Lanzamos un proyecto muy interesante que lanzamos en Jujuy y en Mendoza donde le damos acceso a herramientas. Una profesión nueva: pilotos de dron. Parece una tontería pero parece que falta pilotos de drones en Argentina”.

1. Gustavo Ferrari en Simbolos y fantasmas editado por Sudamericana y también lo plantea una cita en su libro, Fernando Cebeira.






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