Política Estado Español

MANIFESTACIÓN BARCELONA

El búnker del 78 agita la calle

Miles de personas se manifiestan en favor de la unidad de España y respaldando una salida autoritaria a la crisis catalana como la que defienden el PP, Cs, el aparato del PSOE y la Corona.

Santiago Lupe

Barcelona | @SantiagoLupeBCN

Domingo 8 de octubre | 12:27

Foto: Antonio Litov / ID.es

Esta mañana el centro de Barcelona ha sido tomado por miles de manifestantes convocados por Societat Civil Catalana en favor de la unidad de España. Una reaccionaria manifestación en la que se han podido escuchar gritos en contra de la independencia de Catalunya, el referéndum del pasado 1O, peticiones de prisión para el gobierno catalán y la exigencia de que se aplique cuanto antes el 155 o hasta el 116 que regula los estado de excepción y sitio.

Ha arrancado la marcha minutos antes de las 12 desde la plaza Urquinaona y en la pancarta de cabecera había presencia de los líderes del PP y Cs en Catalunya, dirigentes del PSC como su secretario de organización y representantes de estos tres partidos del resto del Estado, como el mismo Albert Rivera o la Presidenta de la Comunidad de Madrid Cristina Cifuentes. Como “compañeros de viaje” de estos “guardianes de la democracia” han participado cortejos de la Falange, Democracia Nacional, Somatemps o Vox, entre otros grupos ultraderechistas. El derechista Mario Vargas Llosa y el exministro socialista Josep Borrel han sido los encargados de leer el manifiesto final.

Antes de la movilización, un nutrido grupo de manifestantes se había concentrado en el cuartel de la Guardia Civil de Travesera de Gracia en apoyo a este cuerpo, su actuación el 1O en la represión del referéndum y su presencia masiva en Catalunya hasta, según Mariano Rajoy, “vuelva la normalidad”. También en la Jefatura Superior de la Policía Nacional de la Via Laietana se han producido gestos de apoyo y confraternización con los agentes, hasta el punto de que uno de los mandos ha salido al balcón para cuadrase ante la multitud, como un general que saluda el desfile de sus tropas enfervorecidas.

La cifra de participantes está muy lejos de los 950.000 de los organizadores, y también de los 350.000 de la Guardia Urbana del Ayuntamiento. Si aplicáramos el mismo criterio, el pasado martes 3 de octubre en Barcelona se manifestó la mitad de la población catalana. En aquella ocasión al recorrido de hoy había que sumar todo el Paseo de Gracia, las plazas Catalunya, Urquinaona y Universidad y todas sus calles adyacentes. Hoy eran 2.000 metros de recorrido llenos, según los mismos organizadores, de unos 40m de anchura media. A 3 personas por metro cuadrado difícilmente se hayan superado los 250.000 participantes.

Entre estas decenas de miles un nutrido sector había venido de otras partes de Catalunya y otro contingente importante de otras zonas del Estado, desde donde las diferentes organizaciones convocantes habían fletado autobuses, trenes y vehículos particulares para participar, replicando el espíritu del “a por ellos” con el que se despidieron a cientos de policías y guardias civiles los días previos al 1O.

La propaganda de los convocantes, alentadas por los grandes medios de comunicación españolistas, de que hoy se estaba expresando la “mayoría silenciosa” del pueblo catalán no cuadra con las cifras reales. Eran decenas de miles, pero muy lejos de la mayoría social que fue parte el pasado domingo de un referéndum realizado bajo una brutal represión policial o los cientos de miles que pararon el país y salieron a las calles de todas las ciudades y pueblos el pasado martes.

Sin embargo, más allá de la guerra de cifras, se ha tratado de la mayor movilización en favor de la unidad de España que se ha realizado en Barcelona hasta la fecha. Un hecho significativo y preocupante, que no se puede separar de la escalada represiva en curso del Régimen del 78 para tratar de cortocircuitar que la voluntad mayoritaria del pueblo catalán de constituir su propia república independiente pueda llevarse adelante

A la ocupación de la Guardia Civil y la Policía Nacional, a la represión del 1O, a la ofensiva de jueces y fiscales, a las amenazas del Rey y el establishment del Régimen del 78 de aplicar el 155 y hasta el 116, a la guerra económica desatada por los grandes capitalistas catalanes... ahora quieren sumar el azuzar un movimiento reaccionario en las calles que respalde una salida autoritaria y, eventualmente, que pueda actuar de “fuerza de choque” civil contra el movimiento democrático catalán si lo considerasen necesario.

En estos días el discurso “mágico” de la dirección del procés catalán de que se podría lograr la independencia esquivando el enfrentamiento con el Estado y los poderes fácticos, simplemente por ser una mayoría quien lo reclama y así lo expresó el 1O, y por lograr así el apoyo de la UE, está quedando al descubierto. La dirección del procés busca la manera de retroceder porque no es partidaria de poner en marcha las fuerzas sociales necesarias para vencer este gran bloque reaccionario.

Éstas no son otras que la movilización y autoorganización obrera y popular, en los centros de trabajo, de estudio y en los barrios. Para poder pelear con manifestaciones, paros y huelgas por la salida de las fuerzas de ocupación, por la ocupación y puesta bajo control de los trabajadores las empresas y bancos que son parte de la guerra económica y para poder defender la apertura de un verdadero proceso constituyente donde se pueda discutir sin ninguna presión qué república catalana queremos, y no limitado de agenda y por arriba como propone la Ley de Transitoriedad.

Un proceso así solo se podrá garantizar si quien lo impone es la clase trabajadora aliada con el resto de sectores populares. Los representantes políticos de la pequeña y mediana burguesía, ligada por uno y mil lazos por los grandes capitalistas opuestos a la independencia, es totalmente impotente ante esta situación. Por ello la lucha por la república debe ser por una república de los trabajadores y socialista, y no una república capitalista a la “austriaca”.

Por otro lado la “tercera vía” que quieren encabezar Podemos, IU, los comunes y sectores del PSOE, además de irrealizable con un Régimen y la Corona bunkerizados, no sirve para combatir esta brutal escalada. Estas fuerzas políticas y las organizaciones sindicales estatales deberían estar llamando ya a movilizaciones en defensa del derecho del pueblo catalán a independizarse y en contra de la Monarquía y el Régimen del 78, para soldar en la lucha la unidad entre los trabajadores y sectores populares catalanes y del resto del Estado en una lucha común contra el régimen heredero de la Dictadura, por abrir procesos constituyentes en Catalunya y el resto del Estado y pelear juntos por una libre federación de repúblicas socialistas ibéricas.






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