Política

15 DE ABRIL DE 1953

El ataque gorila en Plaza de Mayo, la quema del Jockey Club y la sede del PS

Mientras Perón hablaba en Plaza de Mayo estallaron dos bombas. En respuesta sectores peronistas destruyeron las sedes de un símbolo de la oligarquía y de la oposición.

Alicia Rojo

Historiadora UBA

Sábado 15 de abril | Edición del día

Explosión de un vagón de subte de Plaza de Mayo por la onda explosiva de una bomba

El 15 de abril de 1953 durante una manifestación convocada por la CGT en apoyo al gobierno de Perón, el estallido de dos bombas provocó muertos y heridos. Esa noche, grupos de manifestantes incendiaron las sedes del Jockey Club y del Partido Socialista, y provocaron daños en los locales centrales del Partido Demócrata y la Unión Cívica Radical.


Incendio del Jockey Club

El contexto de crisis económica venía generando descontento en el movimiento obrero que, sumado a denuncias de corrupción como expresión de elementos de crisis en el régimen político, motivaron la convocatoria de la ya cuestionada cúpula burocrática de la CGT a la manifestación de apoyo al gobierno. En este contexto de crisis política el brutal ataque gorila alentó la respuesta de sectores peronistas contra los símbolos de la oligarquía y partidos de la oposición.

Crisis del régimen peronista

El cambio en las condiciones económicas internacionales favorables de los primeros años peronistas que comienza a sentirse desde 1949 se agudiza hacia 1952. Se ponía así de manifiesto la contradicción estructural de la economía argentina que los años de prosperidad peronista no habían resuelto: el desarrollo de una industria basada en el mercado interno dependiente de la disponibilidad de divisas para acceder a los insumos, tecnología y maquinarias importadas, expresándose en inflación y baja del poder adquisitivo del salario, déficit comercial y necesidad de aumento de la productividad del trabajo por parte de los capitalistas.

Perón fue elegido nuevamente presidente en febrero de 1952. Pero al mismo tiempo, una serie de circunstancias políticas contribuían a generar un desgaste en el régimen. La crisis económica abrió el camino para cuestionamientos desde distintos sectores sociales. Aumentaban el número de conflictos laborales, la intervención de sindicatos y la detención de dirigentes, y la oposición buscaba las formas para debilitar al gobierno.

El régimen buscó afirmarse acentuando sus rasgos más autoritarios, avivó la oposición de sectores sociales y políticos, desde los partidos políticos tradicionales hasta los estudiantes y amplios sectores de la intelectualidad al que se sumará su anterior aliado, la Iglesia.

Una manifestación en apoyo al gobierno

Las denuncias de corrupción (entre ellas la que involucró al hermano de Evita, Juan Duarte, que fue encontrado muerto provocando un escándalo), avivó la crisis política del régimen.

El aumento del descontento obrero, los inicios de crisis de la burocracia sindical que tenía dificultades para contenerlo, impulsó la organización de una manifestación de respaldo al gobierno con la presencia de Perón.

Cuando el presidente se refería a la crisis económica, el aumento de los precios y los responsables de la especulación, estalló la primera bomba.

“Compañeros, éstos, los mismos que hacen circular los rumores todos los días, parece que hoy se han sentido más rumorosos, queriéndonos colocar una bomba,” dijo Perón. Y estalló otra bomba.

“Ustedes ven que cuando yo, desde aquí, anuncié que se trataba de un plan preparado, no me faltaban razones para anunciarlo. Compañeros: podrán tirar muchas bombas y hacer circular muchos rumores pero lo que nos interesa a nosotros es que no se salgan con la suya, y de esto, compañeros, yo les aseguro que no se saldrán con la suya.”

La multitud lo interrumpió: “¡Leña! ¡Leña!”. Y Perón contestó: “Eso de leña que ustedes me reclaman, ¿por qué no empiezan ustedes a darla? Compañeros: estamos en un momento en que todos debemos de preocuparnos seriamente, porque la canalla no descansa porque están apoyados desde el exterior. [...] Decía que es menester velar en cada puesto con el fusil al brazo.”

Las bombas provocaron 7 muertos y más de 90 heridos; fueron colocadas por militantes juveniles de la oposición. La respuesta de los manifestantes no se haría esperar.

La respuesta al ataque gorila

Algunos grupos asumieron el llamado a hacer justicia por su propia mano y se dirigieron a distintos lugares de la ciudad para destruir sedes partidarias y locales sociales. Se incendió la sede del Jockey Club, un tradicional reducto de la oligarquía. Se quemó también la llamada Casa del Pueblo, sede del Partido Socialista, destruyendo la Biblioteca Obrera Juan B. Justo junto con uno de los archivos más completos de la historia del movimiento obrero argentino. Se atacaron también la Casa Radical y la sede del Partido Demócrata. Eran atacados, así, el símbolo del poder de la más rancia oligarquía, como era el Jockey Club, pero también la sede del partido que habiendo dirigido amplios sectores del movimiento obrero terminó sumándose a la reaccionaria Unión Democrática en las elecciones de 1946 y a la oposición gorila junto a los partidos patronales.


Ataque a sede del Partido Socialista

En los días siguientes el gobierno detuvo a miles de personas incluidas figuras como el dirigente socialista Alfredo Palacios y la escritora Victoria Ocampo. Meses más tarde, ante la necesidad de aliviar las tensiones políticas y mejorar la opinión externa del gobierno para atraer capitales, el gobierno liberó a los presos y a fines de 1953 el Congreso aprobó una ley de amnistía.

Este será un antecedente de la agudización de la conflictividad y la crisis política que se expresará abiertamente en los dos años siguientes, con la marcha opositora de Corpus Christi de junio de 1955 y la quema de las iglesias, con su pico más alto en los bombardeos de la Plaza de Mayo y el intento de derrocamiento del gobierno hasta su concreción en septiembre.

Las clases dominantes buscaban el cambio de rumbo del gobierno peronista y finalmente su derrocamiento cuando demostró su incapacidad de disciplinar a los trabajadores y abrir el país al imperialismo. La clase obrera buscaba el mantenimiento de sus conquistas que identificaba con el gobierno peronista, la renuncia del propio Perón a recurrir a los trabajadores organizados para su defensa demostró que las conquistas obreras solo podían defenderse con la organización independiente de los trabajadores.

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