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El asesinato del joven Catrillanca reabre la crisis en Carabineros de Chile

Corrupción, falsificación de pruebas, fuerte represión y asesinatos a sangre fría. El asesinato del joven mapuche Catrillanca reabre el cuestionamiento a Carabineros de Chile y el rol que cumplen las policías en defensa de los intereses empresariales.

Joaquín Romero

Militante del Partido de Trabajadores Revolucionarios

Martes 20 de noviembre de 2018 | 00:00

En un par de días, desde que se diera a conocer este miércoles el asesinato de un comunero mapuche a manos de agentes del estado, varios fantasmas de la derecha y la administración de Piñera comienzan a recorrer las calles y las ciudades de este país.

El asesinato de Camilo Catrillanca por parte del "comando jungla", cuyo presupuesto había sido aprobado recientemente por el congreso en el marco de la discusión de la ley de presupuesto, volvió a remecer la calle.

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Miles de personas se congregaron el jueves pasado en respuesta al asesinato cometido nuevamente por el Estado de Chile contra el pueblo mapuche. El gobierno cuya primera estrategia comunicacional era buscar bajarle el perfil a los acontecimientos e igualarlo a un simple delito, decidió reprimir la convocatoria antes que se transformará en un hecho político una nueva marcha por la alameda, el resultado fue inverso, los enfrentamientos duraron por varias horas y la indignación contra las fuerzas policiales iba en aumento.

Así en universidades como la Universidad Católica de Temuco se congregaban cerca de mil estudiantes y en la USACH cerca de 500, ambas convocatorias terminaban también con cortes de calle y enfrentamientos con la policía. En temuco el CONFECH denunciaba que la policia sitio los campus de la UCT y de la Universidad de la Frontera tratando de ahogar las movilizaciones estudiantiles que ahí se desarrollaban, manteniendo secuestrados a sus estudiantes al no permitirles abandonar el recinto universitario.

Y además en el transcurso de los días la indignación ha ido subiendo en la medida que se descubre una vez más que carabineros destruyó las grabaciones del operativo policial del comando jungla luego de que su comandante en jefe, Hermes Soto, afirmara que tales videos no existían, teniendo que desdecirse.

La crisis se reabre para Carabineros de Chile, ya bastante desprestigiados tras los múltiples casos de corrupción descubiertos por el denominado PACOGATE, así como las burdas falsificaciones de pruebas descubiertas por el caso Huracán que enfrento a carabineros con la fiscalía.

Una crisis en carabineros de Chile abre un conjunto de cuestionamientos que pueden hacer tambalear a este gobierno. La agenda contra la delincuencia que tantos réditos le ha dado a la derecha termina haciéndolos débiles precisamente en el punto de mayor fortaleza. El punto débil: la crisis política que se ha reabierto en carabineros que cuestiona el rol que estas cumplen.

Las fuerzas policiales no solo cumplen un rol represivo importante en términos de garantizar la paz social que el Estado burgués requiere para el ejercicio de su soberanía política. Cumplen también un rol de legitimar constantemente que el monopolio de las armas en manos de ese Estado es algo necesario para el resguardo de la ciudadanía que ese Estado dice defender.

Y cuando el principio del "monopolio del uso de la fuerza" sobre el que reposa la arquitectura constitucional se ve cuestionado en el asesinato a sangre fría a un comunero mapuche por un agente del Estado, símbolo de una lucha centenaria de un pueblo oprimido por ese Estado que dice defendernos a todos se desnuda en toda su contradicción uno de los pilares más sustanciales de la dominación política que ejerce ese Estado.

El Estado que esta al servicio de intereses empresariales que lucran con el agua, los recursos naturales, la salud nuestras pensiones , con las forestales e hidroeléctricas que constantemente asedian al pueblo mapuche finalmente garantiza que ese "monopolio de la fuerza" sea el monopolio de una clase privilegiada para reprimir a la inmensa mayoría para imponer así una política al servicio de sus intereses.

Carabineros de Chile cada vez tiene más difícil la tarea de legitimar ese "monopolio de la fuerza" en manos de la institucionalidad política pinochetista. Casos de corrupción han sacudido a la institución minando su autoridad.

Por que en este esquema se termina develando que las policías solo son los matones a sueldo de los empresarios para resguardar su sacrosanto derecho a la propiedad privada, el que ni siquiera reconoce el derecho anterior que mapuches tienen sobre tierras ancestrales anterior a esos propietarios que hoy los expulsan de ellas.

Pero también el caso huracán donde fueron descubiertos prácticamente in fraganti falsificando pruebas para inculpar al pueblo mapuche ha convertido a esa institución, contradictoriamente, en el talón de aquiles del régimen por donde se ha reabierto una crisis política que el gobierno hasta ahora había podido sortear.

El Caso huracán puso en evidencia también que los millonarios recursos públicos destinados a combatir la delincuencia tiene en realidad un destino incierto, esto por que pese a toda la propaganda que se expresa en series de televisión, películas, discursos publicitarios, las fuerzas represivas están lejos de siquiera ser profesionales en la falsificación de pruebas, como reveló las burdas pruebas del caso huracán que cualquier persona con un manejo básico de computadores podría haber efectuado.

¿Para que sirven entonces las policías? y ese es el cuestionamiento que más temen los gobernantes del Estado y los empresarios a cuyo servicio se encuentran.

La represión policial y el rol que ejercen para resguardar este sistema de "democracia restringida" (donde hasta para ejercer el derecho a la libertad de expresión hay que solicitar "permiso" al gobierno) heredado de Pinochet esta grabado en la memoria colectiva de una generación que desde el 2011 lleva observando como la policía esta al servicio de resguardar los intereses empresariales y garantizarles la paz social para que sus negocios sigan siendo lucrativos.

Estos días no solo han sido de profunda efervescencia en los salones parlamentarios y en los periódicos de circulación nacional. Esa efervescencia también se siente en las calles, los lugares de trabajo y de estudio, y puede ser el preludio de una nueva situación política que nos muestra, más allá del pesimismo de los dirigentes opositores, que la fuerza para enfrentar al gobierno de Piñera aún esta viva.







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