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El artículo 161: una herramienta de los empresarios para atacar la organización de trabajadores

Son diversos los despidos antisindicales, y contra trabajadores que se organizan, que vienen ocurriendo en distintas partes del país. El gobierno de Piñera y los empresarios preparan sus planes para debilitar la organización sindical y aplicar sus ataques. ¿Cómo enfrentar esta situación?

Lunes 19 de marzo

Los despidos por el artículo 161 del Código del Trabajo, conocido como “necesidades de la empresa”, según la Dirección del Trabajo, parten “de la premisa que la terminación del contrato debe estar asociada, por regla general, a una causa que no sea la sola voluntad unilateral y discrecional del empleador, por cuanto el despido debe fundarse en hechos objetivos que hagan inevitable la separación de uno o más trabajadores. El legislador, para facilitar la aplicación de esta causal ha señalado a modo de ejemplo algunas situaciones que pueden invocarse como constitutivas de ella, siendo éstas la racionalización o modernización de la empresa, establecimiento o servicio, las bajas en la productividad y los cambios en las condiciones del mercado o de la economía”.

Sin embargo, el uso de este artículo se ha transformado en una herramienta para que las empresas puedan despedir a quien estimen conveniente, donde, en general, una de las razones que prima es deshacerse de trabajadores y trabajadoras que tienen diferentes opiniones, en lo laboral o en lo político, o desvincular luego de una negociación colectiva o de un proceso de huelga.

Es decir, el cuestionado artículo 161 es más bien una facultad del empresariado para aplicar despidos de manera injustificada, pero siempre dentro de un “marco legal” que los ampara para no dar ninguna razón al momento de desvincular y dejar a familias sin sustento y en total incertidumbre. No por nada es un pilar muy importante dentro del Código del Trabajo, heredado de la dictadura; una normativa que estructuralmente está creada para limitar los derechos de las y los trabajadores, para mermar y debilitar su organización sindical, por ejemplo, prohibiendo durante décadas el derecho efectivo a huelga, la negociación ramal, o creando los “grupos negociadores” que se inventaron con el propósito de golpear a los sindicatos y dividir a los trabajadores, y que hoy el gobierno de Piñera busca fortalecer.

Partiendo por lo injusto y represivo ya de esto, se hace más evidente cuando en el último período muchas empresas se han visto beneficiadas por el alza en la economía que deriva en cierto punto de la producción de la materia prima número uno en Chile: el cobre, y que ha generado ganancias muy grandes para los empresarios.

Así lo han demostrado diversos estudios como es el caso de la investigación Nuevas Estimaciones de la Riqueza Regalada a las Grandes Empresas de la Minería Privada del Cobre: Chile 2005-2014, publicada por el medio de investigación periodística Ciper Chile, donde se afirma que entre los años 2005 y 2015, es decir, en solo una década, 10 empresas de la minería privada (Anglo American Sur, Mantos Copper, Los Pelambres, Candelaria, Quebrada Blanca, Escondida, Collahuasi, Cerro Colorado, Zaldívar y El Abra) obtuvieron una renta económica de US$120 mil millones.

Cabe mencionar que el Banco Mundial reporta que la renta económica total de la minería en Chile fue de US$385 mil millones durante el periodo 2005-2014. Estas cifras incluyen tanto a la minería privada como a la estatal (Codelco). Entonces, ¿quiénes se ven realmente beneficiados con estas multimillonarias ganancias? De acuerdo a la investigación mencionada “con la riqueza regalada anualmente a estas grandes empresas transnacionales durante el periodo 2005-2014, se podría haber financiado educación gratuita completa y mejorar el sistema de salud y pensiones de manera definitiva con los US$7 mil millones restantes. Todo esto, sin necesidad de haber hecho una compleja reforma tributaria de inciertos efectos sobre la inversión y la eficiencia económica”.

Siguiendo con el artículo 161 muchos de los despidos aplicados se generan porque trabajadores quieren defender sus derechos ganados y también pelear por mejoras en sus condiciones laborales y de vida. En este sentido, esta normativa faculta y ampara a los empresarios para que puedan utilizarlo en su conveniencia y aplicar despidos selectivos contra dirigentes sindicales y trabajadores que se organizan, como es el caso de los trabajadores del Ferrocarril, de la fábrica Orica, de los profesores en Antofagasta; o lo que sucede en Santiago con la empresa Komatsu que todos los meses despide a socios del sindicato en base a este artículo, o lo que denuncian los funcionarios de la Usach respecto a ataques contra su organización y despidos selectivos.

Estos despidos son selectivos, y tienen como objetivo amedrentar a las y los trabajadores, y que se genere en ellos el pensamiento de que “si hablas de más te van a despedir”, pero sabemos que esta es una lógica injusta y que tiene de transfondo debilitar la organización de las y los trabajadores, aplicar prácticas antisindicales camufladas en “necesidades de la empresa”, y a atacar a aquellos que buscan organizarse y cambiar la realidad en sus lugares de trabajo.

Como trabajadores debemos convencer a nuestros compañeros más indecisos que se reflejen el uno al otro, para que vean que sus condiciones de vida y laborales no son diferentes, para que comprendan que estas condiciones no son porque trabajamos mal ni porque “somos flojos” o “poco productivos”, sino que son resguardos y normativas legales creadas para que los empresarios puedan mantenernos sumisos, con miedo de organizarnos junto a nuestros compañeros de trabajo, y en la incertidumbre de la inestabilidad laboral.

¿Por qué un alza de estos despidos últimamente?

Uno de los factores importantes en el alza de despidos injustificados por este artículo es la llegada de la derecha al gobierno, y a nivel latinoamericano también, ya que por más “tiempos mejores” que nos prometan siguen dejando a trabajadores y sus familias en las calles por organizarse contra el trabajo precario y malas condiciones de vida.

Se preparan para un período donde puedan explotar más libremente y hacer retroceder cualquier avance, y para esto es preciso realizar despidos a los que ellos consideran conflictivos. Esto se refleja claramente en las invitaciones que hizo el actual presidente Piñera al asumir su cargo, donde una de estas fue al presidente de argentina Mauricio Macri, quien ha cargado sobre los hombros de trabajadoras y trabajadores ajustes salariales, despidos masivos y rebaja en las pensiones, que solo generan pobreza y descontento. Y así como en Argentina, en Perú y Brasil por nombrar algunos países, están al mando de una derecha pro empresarial, que viene siendo cuestionada duramente por sus métodos represivos y políticas en contra de la organización de la clase obrera.

¿De qué manera tenemos que enfrentar estos ataques?

Una de las maneras para enfrentar al gobierno de derecha y su política de despidos y precariedad hacia los trabajadores es la unidad, y la alianza de las organizaciones de trabajadores, sindicales, políticas y sociales que pueda romper la idea de que solo tenemos que aceptar los ataques y despidos porque la ley lo permite.

Sindicatos, federaciones y centrales sindicales debemos prepararnos y exigir el fin de los ataques contra la organización de trabajadores y sus organismos. Organizarnos desde las bases, con asambleas resolutivas en nuestros lugares de trabajo, donde se decida con participación de todos cómo enfrentar estos ataques amparados por el artículo 161; generar instancias en donde podamos compartir con nuestros colegas de trabajo y discutir en torno a lo que sucede en la fábrica, en las empresas vecinas, donde muchas veces están despidiendo a trabajadores, y pensar de qué manera ayudar o contribuir en su lucha.

Esta organización y solidaridad no debe quedar solo en la región de Antofagasta, sino que debemos expandirla a nivel nacional, ya que, por el momento, son diversos los despidos de este tipo que vienen ocurriendo en el país. Está el ejemplo del norte, de los profesores, de la industria; también actualmente en la empresa estatal Correos Chile donde han desvinculado a delegados sindicales y reconocidos trabajadores que se organizan, o lo que ocurre en el Sindicato Cugat, en Temuco, donde también vienen aplicando estos ataques. ¡Debemos unirnos para enfrentar los ataques contra la organización de trabajadores! ¡No al artículo 161!






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