Cultura

ENTREVISTA

El arte según los artistas

Lautaro Habibi

Estudiante de Bellas Artes de la UNR

Martes 25 de octubre de 2016 | Edición del día

Diego Bonzi, capturada por Ferny Kosiak

A partir de las dudas y debates entorno al arte y al artista la mejor manera y la más interesante de responderlas es preguntarles a los denominados artistas que producen el llamado arte.

Y que mejor lugar para buscar estas respuestas que la ciudad de Rosario, cuna de grandes artistas y de movimientos de vanguardia. La Izquierda Diario Rosario inaugura una serie de entrevistas para bucear en los intersticios del arte y los artistas. En esta ocasión le toca a Diego Bonzi responder, para que de su impresión del arte y el artista en la sociedad actual.

¿Qué consideras que es el arte?

Personalmente considero que la incertidumbre que cierne sobre preguntas elementales suele ser un motor productivo, la dificultad en responder este cuestionamiento es un vehículo para perseguir la respuesta. Es muy probable que las objeciones que pueda dar hoy a este interrogante se vuelvan agua en mis manos y se diluyan entre mis dedos pronto porque además estoy convencido de que estos símbolos mutan junto a nosotros por su carácter de construcción colectiva, social y orgánica; nacen y mueren constantemente posibles respuestas (lo mismo considero respecto al género, que se ve limitado por la codificación absolutista binaria impuesta). Pero de igual manera voy a intentar responder con un pequeño texto que escribí hace poco:

Se me retuercen los órganos cada vez que me preguntan: ¿qué es el arte? ¿Por qué me ponen en esta situación incómoda, acaso yo ando preguntando a los enamorados que es el amor? Los Pet Shop Boys solucionarían ese dilema rápidamente contestando que “el amor es una construcción burguesa, una invención medieval”; pero en el arte esa respuesta no aplica, puede llenar rincones de la historia, no lo dudo; pero eso no alcanza ¿Acaso yo disparo a quemarropas con preguntas como qué y quién es Dios? Yo no creo en Dios, como también hay personas que no creen en el arte.

"El arte fue, es y será magia, poder de invocación en una caverna, llamas ondulantes y una tibia indulgencia ardiendo en la fogata del pasado del hombre.

El arte son Dioses antiguos que rugen en pedestales, enmarcados, decorados, desbordantes de pomposidad.

El arte es belleza, verdad, un intento de grandilocuencia pero también nos recuerda lo miserable y finito de nuestra existencia.

El arte es diseño y estudio del cuerpo, una plegaria ergonómica en cada pieza de ingeniería.

El arte para los intelectuales de llanto fácil -sumidos en la desidia del apocalipsis- no es más que un gusto que se dio nuestra especie.

El arte también es crítica, desenfado, herramienta de lucha, estandarte de banderas, campaña inmediata, supremo lenguaje universal.

El arte es imagen, pluma, sonido, interpretación, tacto y sabor, pero también es espectro y energía.

El arte es enraizamiento con lo primitivo de nuestras culturas, pero también es lectura hegemónica del marketing cosmopolita.

El arte es cuerpo y el cuerpo es político.

El arte es una manera de vivir y de burlarse de la vida, es un tono irónico, es una voz dulce e intimista, es un grito y una bomba que cuando explota no mata, salva vidas. Y así podría estar toda la noche dudando de cada palabra que escribo, el arte es muchas cosas, algunas hasta contradictorias, pero hay algo de lo que no puedo dudar: el arte es la firma en puño y letra de nuestra especie".

Jesucrista, Diego Bonzi, 2015

¿A dónde van dirigidas tus producciones?

El concepto de mis obras en general tratan temáticas de género, más específicamente la destrucción del concepto, el socavar etimológica e iconográficamente las codificaciones binarias, mi sueño es la explosión del significado dinamitando sus significantes. Mi obra es política porque todo arte es político, no aceptar tal realidad y decir lo contrario también sería un posicionamiento político. Mi arte es apartidario, pero mi espectro ideológico siempre se ubica a la izquierda.

Creo en el poder de las ideas, en la grasa militante (que permite que no se pegue el vaciamiento ideológico cuando se calienta la sartén de los mandatos). Profeso la lucha cultural que tanto hace falta hoy en día donde nuestra Latinoamérica está sufriendo un fuerte ataque por parte de los poderes económicos reales, los partidos massmedia y judiciales y los capitales privados más voraces que se escurren por las sombras, pero que financian y se ven representados por candidatos neoliberales de una rancia derecha tratando estratégicamente de posicionarse en nuestro continente y en el mundo para doblegar los intereses del pueblo contra sí mismos. Además soy muy consiente de cómo el mundo está tornando hacia los oscuros senderos del fascismo y sé muy bien lo peligroso que resultan las reglas que traen al tablero de juego estas aves rapaces. Estamos en el hall de una nueva era donde la fuerza productiva del hombre empieza, cada vez más, a alejarse de las manos del obrero operario y las nuevas tecnologías traen otros métodos productivos donde el hombre prescinde del hombre. Una época que nuestra humanidad ha forjado para reinventarse y autodestruirse a la vez, en una especie de proceso egoísta, sádico y programable; las desigualdades sociales se profundizan a nivel mundial y las potencias económicas saben muy bien que van a necesitar provisiones para saciar su hambre ilimitada, no aceptan dietas como respuesta. Mi arte intentara en esta época posicionarse ahí, en la resistencia cultural, en la columna de los disidentes corporales, del pos porno, con las banderas de la revolución sexual, del aborto legal, del feminismo, con los marginales; me siento cómodo en el under, en la calle, en la noche, bajo la luna.

A tus obras, ¿las consideras “artísticas”?, ¿responden a tu idea de arte?, ¿por qué?

El terreno de la legitimación del arte me parece un lugar incómodo y vulgar, no soy nadie para señalar que es arte y que no, porque al fin al cabo después del ready made ya no hay mucho más que hablar al respecto, solo queda la nostalgia de reconstruir un proceso artístico imaginativo que inconscientemente sentencio que “si todo es arte nada lo es”.

Me resbalan un poco las categorías y la de arte no es la excepción. Claro que considero que mi obra responde a mi idea de arte, no siempre llena mi expectativa porque a veces quisiera hacer cosas que escapan a una realidad material y económica que me lo impiden, hacer arte también es luchar con la pobreza material de nuestra condición real.

Después de que asumió Macri me echaron del trabajo -con una causa inventada para no pagarme ni un centavo- y desde entonces estoy desempleado, además vivo en Rosario, la capital nacional del desempleo (lideramos la lista de desocupación a nivel país) así que también suscribo a la lucha junto a la humildad material (fiel compañera). Trato de que eso no me condicione o si me determina lo haga de manera explícita y significante, que forme parte de la obra. Porque la obra también habla de la realidad del artista.

Piezas de indumentaria “desarmario”, Diego Bonzi, 2013

¿Te consideras artista? ¿Qué valoración crees que tiene el artista en esta sociedad?

Para mí las iconografías, las formas, los temas son un ente no material que vaga en el inconsciente colectivo, que se transforma, se edita y el artista un exorcista que traduce estos signos en su clave personal, como un caso de posesión. Pero también hay una necesidad que nace de nuestro interior por expresar ideas que brotan poderosas y afloran en obra, como también hay una conversación con el material, una charla en voz baja entre el artista y lo que el material tiene para transmitir.

Me considero artista y también creo que todos podemos y deberíamos asumirlo, sería un mundo mucho mejor; un mundo de creadores, de inventores del arte. El rol de artista puede ser el que él mismo decida, no soy quien para meterme en cómo hacemos uso de nuestras capacidades cognitivas y expresivas. Si me preguntas como me gustaría que sea ese rol me gustaría que sea de provocación a la norma y al heteropatriarcado insostenible que nos somete y asesina, de descolonización, de proposición de nuevas formas, de inventiva, de conexión real entre humanos: entre iguales.

¿Hay más de un tipo de artista?

No sé si hay más de un tipo de artista, el clasificar estas cosas siempre me resulta limitante. Quizás hay diferentes frecuencias de compromiso con la sociedad como un vector y del otro lado el intimismo de un artista que habla de su experiencia con los materiales o su intimidad en la otra punta del vector. En el medio diferentes puntos sobre ese plano de posibilidades que a la vez convergen porque se suscitan en la misma realidad que es el espacio tiempo y la vida en comunidad. Pero de ahí a clasificarlos por nombre, técnica, método, escuela y demás cálculos no sería ni de mi agrado ni de mi interés. De hecho creo que a veces definir a otros es insultante, me pasa cuando me definen como hombre cuando en realidad soy no binario y de expresión de género fluido. Llamarme hombre solo porque me mi nombre es Diego lo considero insultante, pero esta naturalizado creer tener el poder de definir al otro.

Reinas animadas, Diego Bonzi, 2016

¿Qué hace falta para ser un artista, o para hacer arte?

Posiblemente para ser artista y hacer arte haga falta desde una inquietud por traer al mundo tangible nuestro universo interior hasta fuertes convicciones ideológicas. Hay lugares donde creo que el arte tiene que estar presente. Vuelvo a repetir que no soy nadie para decir como producen los demás pero eso no me quita el derecho a opinar y lo que veo es que muere una mujer por día en la Argentina víctima de femicidio y el arte tiene que estar ahí, nos están desgobernando día a día y el arte tiene que estar ahí, el aborto no es legal, seguro y gratuito en el hospital y arte tiene que estar ahí. Las chicas trans siguen siendo arrinconadas a la prostitución como única posibilidad económica ya que no se cumplen los cupos laborales y el arte tiene que estar ahí, el Estado sigue sin abortar a la iglesia del seno legislativo y el arte tiene que estar en esa lucha también. Donde el Estado no está indiscutiblemente tiene que estar el arte porque es una fuerza movilizadora, existencial y poderosísima.

¿Benefician a los artistas y al arte los procesos de masas como el que se dio en el XXXI Encuentro Nacional de Mujeres? Vos lo haces evidente en una nota para este mismo diario.

Entre tanta polémica (que no fue más que una operata mediática descarada de los medios hegemónicos para tratar de empañar el Encuentro Nacional de Mujeres) me parecía importante, en esa nota que escribí sobre la marcha del encuentro, contar mi vivencia como -fenómeno masivo de intervención urbana- despojando a la experiencia plástica de los vectores empobrecedores del juicio, de la dicotomía simplista del “bien y el mal”. De esa manera hablar sobre lo rico que resulta cuando el pueblo sale a la calle de las ciudades a responderle directamente a los poderes, al capital privado, a los mandatos publicitarios. Sentí que estaba en el Halloween de la subversión, la fiesta de la disidencia, ver tantas mujeres empoderadas interactuar con los mensajes imperativos que nos circundan. Creo que es sumamente enriquecedor para los artistas y para el arte, fue una praxis de la ofensiva cultural, de la lucha iconográfica. Siento que en la Argentina está naciendo un frente horizontal feminista multitudinario y sumamente contagioso que viene arrebatar con la fuerza abismal de lo femenino e igualitario los derechos faltantes y sentar las bases de una sociedad más justa, tienen un plan de lucha, tienen la potestad de la rabia y la calidez del amor. Cuentan con los enemigos más poderosos, pero en sus ojos solo brilla el triunfo.







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