Política

A 12 AÑOS DE UN JUICIO HISTÓRICO

El alegato de Myriam Bregman en la histórica condena a Etchecolatz

La diputada Myriam Bregman integró la querella que llevó a juicio al genocida Miguel Etchecolatz. A 12 años de su condena, repasamos parte del alegato de la abogada.

Rosa D'Alesio

@rosaquiara

Miércoles 19 de septiembre | 13:36

Este artículo no tiene como único objetivo recordar una mera fecha histórica. El interés que despierta este alegato está muy relacionado con el presente. Myriam Bregman no sólo es abogada de juicios contra genocidas, sino que representa legalmente a trabajadores que pusieron a producir las fábricas bajo control obrero. Denunció el Proyecto X (espionaje que realizaba la Gendarmería a las organizaciones obreras y polulares). Como parte de la querella, recordó cuáles fueron los objetivos del golpe militar en un juicio que sin dudas marcó el camino a muchos otros que le siguieron; y que se lograron gracias a la lucha sin descanso de los organismos de Derechos Humanos, familiares y de los partidos de izquierda. Ese alegato es parte de las conclusiones que sacó, junto a sus compañeros del CeProDH y el PTS, sobre el último ensayo revolucionario que se dio en el país.

Mientras del otro lado de la “Justicia”, trabajan todos los días por otorgar mayor impunidad a los genocidas. Solo en el último tiempo primero la Corte Suprema de Justica les intentó otorgar el beneficio del 2x1, y luego, en otro fallo judicial le concedieron la prisión domiciliaria al genocida Etchecolatz. Las movilizaciones de organismos de derechos humanos y de un amplio sector de la sociedad, lograron que se debiera dar marcha atrás con las dos medidas; pero una nueva avanzada se produjo con el nombramiento de Carlos Rosenkrantz en la presidencia de la Corte Suprema. Justamente del ideólogo del 2x1.

El juicio y una condena histórica

La condena a Miguel Etchecolatz fue clave porque se produjo en el primer juicio que se abrió después de la nulidad de las leyes de Obediencia debida y punto final. “Logramos que por primera vez un tribunal aceptara que los crímenes de lesa humanidad de la dictadura fueron parte de un genocidio” dijo la abogada Myriam Bregman a La Izquierda Diario.

El juicio oral y público al Director de Investigaciones de la Policía de la provincia de Buenos Aires durante la última dictadura militar se inició el 20 de junio de 2006 en la ciudad de La Plata, en el Tribunal Federal Nº1. La sentencia se leyó el 19 de septiembre de 2006. Fue condenado a cadena perpetua por los crímenes que cometió, juzgado por el homicidio calificado de Diana Esmeralda Teruggi; la privación ilegal de la libertad, torturas y homicidio de Patricia Dell’Orto, Ambrosio De Marco, Nora Formiga, Elena Arce y Margarita Delgado; y la privación ilegal de la libertad y torturas de Nilda Emma Eloy y Jorge Julio López.

Un día antes de este veredicto, un testigo que brindó un testimonio clave y que permitió condenar a Etchecolatz, no pudo presenciar la sentencia. Hace doce años que Julio López fue desaparecido por segunda vez.

Myriam Bregman dijo en una entrevista reciente que le realizó Agustín Bontempo para el sitio Marcha, “el Estado no fue responsable de la desaparición de López, como sí ocurrió en el caso Maldonado, donde hubo una desaparición forzada que como mínimo los gendarmes sabían dónde estaba Santiago durante los 78 días que estuvo desaparecida”.

En esta entrevista la diputada porteña volvió a reiterar que la causa donde se “investiga” la desaparición de López es un monumento a la impunidad. “En el caso de Jorge Julio López, el aparato de Estado decidió encubrir el hecho para mantener, como algún Ministro lo dijo en aquel momento, la gobernabilidad de la bonaerense. (…) no se puede entender cómo ninguno de la patota de Etchecolatz ha sido verdaderamente investigado”, dijo Bregman.

La dirigente del PTS-FIT sostuvo “en la causa hay pistas de sobras y las mismas conducen indefectiblemente a la Policía Bonaerense, a sus relaciones con otras fuerzas, a la protección que tienen los genocidas en el penal de Marcos Paz. Son elementos políticos, no jurídicos, los que impidieron que la investigación avance en todos estos años”.

El genocida Miguel Etchecolatz, aun estando detenido y condenado por crímenes de lesa humanidad, continuó integrando la Policía Bonaerense hasta el 8 de agosto de 2017 bajo la figura de Retiro Activo Voluntario.

Recientemente se conoció que el genocida pidió volver a ser reincorporado a esa fuerza, sobre esto Bregman dijo en la entrevista publicada en Marcha“yo creo que estas noticias hay que mirarlas por la espectacularidad que tienen, que provocan, que es Etchecolatz proponiéndose volver y también por qué todos estos genocidas siguen formando parte de las Fuerzas Armadas y de seguridad, salvo algunos que han sido alejado por otro tipo de cosas”.

La legisladora porteña agregó: “muchos de ellos siguen cobrando pensiones, por ejemplo en el caso de la Armada, como héroes de Malvinas, por haber participado en la Guerra. Cómo hay una continuidad de Estado que, salvo que se generen escándalos alrededor de ellos, prácticamente sus privilegios no son tocados. Etchecolatz no había sido dado de baja de la Bonaerense y ¿cómo puede ser que desde el año 2006 hasta ese momento a nadie se le ocurrió, a ningún funcionario, político ni a los jueces, que no podía seguir siendo parte?”.

Alegato de Myriam Bregman

Aquí un breve extracto de su alegato actuando en representación de la Asociación Ex Detenidos Desaparecidos, Nilda Eloy y Julio López, junto a otras abogadas:

“… venimos a solicitar un cambio de calificación, que oportunamente en la sentencia se cambie la calificación y se condene al Sr. Etchecolatz por el delito de Genocidio. Vamos a demostrar en estos alegatos que los hechos aquí tratados no son delitos aislados... sino que son parte de un plan sistemático de exterminio”.

Sin dudas no fue un alegato contra Etchecolatz. Fue contra toda una clase social que junto a los militares condujeron una de las dictaduras más sangrientas del país.

“Este plan que se llevó a cabo en la Argentina tuvo un objetivo muy concreto, que era cambiar la estructura económica del país y todas las relaciones sociales, culturales, políticas y gremiales que sobre ella se asentaban”, continuó Bregman y aportó cifras que revalidaban esta afirmación.

“En pos de ese objetivo es que las Fuerzas Armadas y de Seguridad, auspiciadas y alentadas por parte de otros sectores como el gran empresariado y la Iglesia (como se demostró en este juicio), se propusieron el objetivo de exterminar a otro grupo nacional”, dejando en claro porqué pedían que se tipificara el crimen como un genocidio.

En otro tramo del alegato se refirió a la vuelta de la democracia burguesa en 1983 “en la Argentina, los gobiernos constitucionales posteriores a la última dictadura militar implantaron durante 20 años políticas de olvido, mediante la aprobación e implementación de leyes y decretos de impunidad. Y también necesitaban construir otra historia…Es la instauración de la ‘Teoría de los dos demonios’”. Demostró que la clase dominante intentó tergiversar lo ocurrido no solo para otorgar impunidad contra la clase dominante que fue responsable del genocidio, sino también para ocultar que el objetivo del golpe fue aplastar el ascenso obrero-estudiantil.

“Más del 56 % de los detenidos desaparecidos fueron trabajadores, cuestión que se reafirmó con el testimonio de numerosos testigos que pasaron por este estrado”, sostuvo Bregman en su alegato.

“Querían borrar el ejemplo de lucha de esa generación, esos ideales, querían borrar el para qué peleaban así nunca más sería imitado. Por eso construyeron la figura de subversivo, de delincuente terrorista, lo demonizaron. Y con eso se garantizaron la impunidad posterior. Por eso decimos que todo el que sostiene esa teoría, como lo han sostenido los gobiernos constitucionales posteriores sostiene la impunidad” señaló más adelante Bregman y agregó “queremos decir que la dictadura no mataba a cualquiera, como dice la contracara de la ‘teoría de los dos demonios’. El aniquilamiento en Argentina no es casual, ni irracional. Se trata de la destrucción sistemática de una “parte sustancial” del grupo nacional que tenía ciertas formas de organización y de participación”.

El alegato demostraba que “Etchecolatz como todos los demás represores no formaban un aparato paralelo de represión. Eran parte de las Fuerzas Armadas y de Seguridad del Estado, por eso se configura el delito del genocidio”.

También denuncio que ese Juicio se lleva adelante a pesar de que “no se abrieron archivos de la represión como bien lo dijo la Sra. de Mariani cuando testimonió, ha hecho que la carga de identificar los represores haya estado en manos de los organismos de Derechos Humanos”.

Así concluía hace doce años uno de los alegatos en un juicio que sentó presente, y aun se debe recordar por lo que reveló en las audiencias, y porque demostró que el aparato represivo sigue conservando los métodos de la dictadura. Pero que también hay un gran movimiento social que no olvida, ni perdona.

Hoy, cuando el Gobierno responde con sus fuerzas represivas al reclamo de los trabajadores que luchan por no perder sus fuentes laborales; cuando una docente que luego de ser torturada le escriben en su cuerpo “ollas no”, vale recordar la importancia de los abogados que luchan junto a los trabajadores y los sectores populares, desde una perspectiva anticapitalista.







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